La NASA prueba en Artemis I un chaleco de radiación espacial que reduce un 60% la radiación de las tormentas solares

AstroRad, un chaleco de 26 kilos, concentra el blindaje en médula ósea, pulmones, colon, estómago, mamas y ovarios. Según el estudio publicado en Science Advances, la protección es selectiva y reduce la dosis efectiva entre un 36,9% y un 58,2%.

Un chaleco de radiación espacial probado en Artemis I reduce hasta un 60% la dosis de una gran tormenta solar. El dato procede del análisis de AstroRad, un blindaje selectivo de 26 kilos desarrollado por StemRad y Lockheed Martin.

Viajar a la Luna o a Marte implica abandonar la protección que la Tierra ofrece frente a la radiación espacial. Las tormentas solares lanzan al espacio grandes cantidades de protones capaces de atravesar el blindaje de una nave y dañar células y ADN. Por eso el estudio publicado en Science Advances no pregunta si habrá exposición, sino cuánto se puede reducir.

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Dos pasajeras en una misión sin tripulación

Artemis I despegó el 16 de noviembre de 2022 y regresó el 11 de diciembre tras 25 días alrededor de la Luna. Fue el primer gran ensayo del programa con el que la NASA quiere devolver seres humanos a la superficie lunar. En dos de sus asientos viajaban Helga y Zohar, dos maniquíes antropomórficos femeninos diseñados para medir cómo penetra la radiación en el cuerpo.

Ambas formaban parte del experimento MARE, codirigido por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), la Agencia Espacial Israelí y la NASA. Zohar llevaba el chaleco AstroRad; Helga no. Cada torso contaba con 38 secciones de materiales que imitan la respuesta de distintos tejidos, 34 detectores activos y dosímetros pasivos. Las tomografías previas al vuelo permitieron construir réplicas digitales con 261 estructuras anatómicas.

El chaleco pesa unos 26 kilos, el peso de una mochila de montaña bien cargada, y está fabricado sobre todo con polietileno de alta densidad, rico en hidrógeno y eficaz para frenar protones. Su peculiaridad es que no reparte el mismo grosor por todo el cuerpo: concentra la protección en médula ósea, pulmones, colon, estómago, mamas y ovarios. Si el blindaje de una nave es limitado, colocarlo donde más daño biológico evita es una decisión de diseño.

El cinturón de Van Allen como simulador de tormenta solar

tormenta solar astronautas

Durante Artemis I no se produjo ninguna gran tormenta solar. Para comprobar cómo se habría comportado el chaleco, los investigadores aprovecharon el tránsito de Orión por el cinturón interior de Van Allen, una región donde el campo magnético terrestre mantiene atrapados protones de alta energía. Su distribución energética no era idéntica a la de una tormenta solar, pero se aproximó lo suficiente para validar el modelo informático.

Los investigadores simularon primero aquel tramo real y vieron que los resultados concordaban con los detectores de Helga y Zohar. Después sustituyeron esa radiación por la de dos tormentas solares históricas: agosto de 1972 y octubre de 1989. También tuvieron en cuenta que Orión no protege igual en todas las direcciones y que un astronauta se movería por la cabina durante un episodio que puede prolongarse horas o días.

El chaleco no detiene toda la radiación, pero concentra el blindaje justo donde el daño biológico puede resultar más irreversible.

Un 58,2% menos de dosis: el blindaje selectivo de radiación funciona

En el modelo más realista, una tormenta como la de agosto de 1972 habría supuesto 204,2 milisieverts sin chaleco y 85,3 con AstroRad, una reducción del 58,2%. Al reproducir la tormenta de octubre de 1989, con protones más energéticos y penetrantes, la dosis estimada pasó de 219 a 138,2 milisieverts: un 36,9% menos. A modo de comparación, 204,2 milisieverts equivalen a más de 80 años de radiación natural de fondo en la superficie terrestre.

El equipo también simuló un traje imaginario de polietileno con el mismo peso que AstroRad, pero repartido de forma uniforme por casi todo el cuerpo. Esa alternativa protegía un 30% menos. Concentrar el blindaje en órganos sensibles no es un capricho: es la razón de que AstroRad funcione.

La NASA establece hoy un máximo de 600 milisieverts de dosis efectiva a lo largo de la carrera de un astronauta y usa 250 milisieverts como límite para planificar la exposición a una tormenta como la de octubre de 1989. Jordan Houri, investigador de StemRad y primer autor del estudio, lo resume así: —Para una misión lunar o marciana de larga duración, reducir el impacto de una sola tormenta solar importante en ese riesgo a lo largo de la vida puede ser de suma importancia—.

El chaleco no sustituye el refugio improvisado con carga y suministros alrededor de las zonas menos protegidas de la cabina. Houri lo describe como una medida de emergencia, pensada para usarse solo cuando los niveles de radiación sean elevados. —El blindaje se mueve con el astronauta, lo que le permite permanecer protegido mientras se desplaza por la cabina y realiza operaciones esenciales de la misión—, añade.

El diseño ya se había probado en la Estación Espacial Internacional para evaluar su ergonomía; algunos astronautas llegaron a dormir con él puesto. Su incorporación a futuras misiones Artemis, sin embargo, no está decidida. El despliegue dependerá de la duración de cada misión, la capacidad de carga útil y la fase del ciclo solar. El plan original de almacenar chalecos en la estación Gateway se canceló cuando la arquitectura Artemis de la NASA evolucionó.

Ningún chaleco eliminará por completo el riesgo de radiación en el espacio profundo. Pero en un entorno donde cada sievert cuenta, reducir el impacto de una sola tormenta solar puede cambiar el riesgo acumulado de una carrera. La pieza que hoy se describe en Science Advances convierte una idea simple —blindar los órganos, no todo el cuerpo— en una opción medible para la próxima era lunar.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un chaleco de radiación espacial llamado AstroRad, probado en la misión Artemis I, reduce hasta un 58,2% la dosis efectiva durante una tormenta solar similar a la de agosto de 1972 y un 36,9% en otra más energética como la de octubre de 1989.
  • Dónde: A bordo de la cápsula Orión durante su vuelo alrededor de la Luna, con validación adicional en modelos del cinturón de Van Allen.
  • Institución responsable: Equipo internacional codirigido por el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), la Agencia Espacial Israelí y la NASA; chaleco desarrollado por StemRad y Lockheed Martin; estudio publicado en Science Advances.
  • Cuándo: Misión Artemis I entre el 16 de noviembre y el 11 de diciembre de 2022; análisis publicado el 12 de agosto de 2026.
  • Impacto a futuro: Podría convertirse en protección de emergencia en misiones tripuladas a la Luna y Marte, reduciendo el riesgo acumulado de cáncer inducido por radiación.

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