SharpLink Gaming, una de las pocas cotizadas con una tesorería significativa en ether, ha registrado unas pérdidas netas de 394,3 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. El motivo principal no ha sido un mal desempeño operativo, sino la depreciación de sus activos en Ethereum, cuyo precio cayó hasta los 1.880 dólares en el periodo.
Una pérdida contable de 394 millones, con el staking como motor de ingresos
Las cifras presentadas ante la SEC desglosan el impacto: 321 millones corresponden a pérdidas no realizadas en ether (el valor de mercado de las monedas bajó, pero no se han vendido) y 76,1 millones a cargos por deterioro en tokens de staking líquido. Mientras tanto, el negocio de staking generó 11,2 millones de los 11,5 millones de ingresos totales de la compañía.
Esto significa que la pérdida titular es casi en su totalidad un efecto contable. Las normas obligan a reflejar el valor de los activos digitales a precio de mercado, así que una caída del ether se traduce en números rojos sobre el papel. Sin embargo, SharpLink no ha perdido ese dinero en efectivo: sus monedas siguen ahí y, de hecho, la compañía ha seguido acumulando ether durante el trimestre.
Por qué la tesorería de Ethereum golpea los resultados de SharpLink
Para un accionista que mire los resultados trimestrales de una empresa tradicional, un agujero de casi 400 millones de dólares es una señal de alarma. Pero en el mundo cripto, las pérdidas no realizadas no implican una salida de caja: mientras SharpLink no venda sus ether, el impacto en la liquidez es limitado. A diferencia de lo que podría pensarse, la pérdida no se debe a una mala gestión, sino a un ajuste contable obligatorio cada trimestre.
Además, la compañía lleva trimestres aumentando sus tenencias de ETH. El informe de la SEC confirma que el número de ether en balance ha crecido, a pesar del desplome del precio. Eso sugiere una estrategia de acumulación a largo plazo, parecida a la que MicroStrategy ha popularizado con el bitcoin.
Análisis: el desafío de llevar Ethereum al balance de una cotizada
El caso de SharpLink ilustra una de las tensiones más complicadas para las empresas que deciden incorporar ether a su tesorería. Por un lado, un activo que se revalorice puede disparar los beneficios declarados; por otro, una corrección del mercado como la actual los hunde sin que la compañía haya cambiado su operativa. Mientras el bitcoin ha sido el activo preferido por las tesorerías corporativas, el ether plantea retos adicionales: staking, tokens líquidos, gobernanza y una volatilidad que, aunque alta, convive con un rendimiento recurrente gracias al staking.
Los ingresos por staking (11,2 millones en un solo trimestre) son atractivos, pero no bastan para compensar vaivenes de cientos de millones en la valoración de la cartera. Esta asimetría obliga a los directivos a explicar trimestre a trimestre un resultado que puede confundir a los inversores no familiarizados con el ecosistema Ethereum.
Además, el uso de tokens de staking líquido añade capas de riesgo: contratos inteligentes, liquidez, custodia y posibles desacoples. Un cargo por deterioro de 76 millones en estos instrumentos no significa que la estrategia haya fracasado, pero sí que el camino hacia una adopción institucional tranquila aún está lleno de baches contables y regulatorios.
Para el inversor medio, la lección es clara: mirar solo la última línea de pérdidas de una empresa con ether en balance es engañoso. La verdadera salud de la tesorería se mide en el número de monedas acumuladas y en la capacidad de generar ingresos recurrentes con ellas. SharpLink ha perdido 394 millones en el papel, pero sigue siendo uno de los mayores tenedores corporativos de ether.
Perder 394 millones sin vender un solo ether parece una contradicción, pero así funciona la contabilidad de las criptomonedas en las empresas cotizadas.





