La semana arrancaba con un sobresalto energético, pero ha sido la inteligencia artificial quien ha cogido el timón este miércoles 12 de agosto de 2026. Dos nombres, CoreWeave y Super Micro Computer, han desatado una ola de compras en los mercados asiáticos y apuntan a contagiar a Wall Street, mientras el Brent encadena su sexta subida consecutiva en medio de un incierto pulso geopolítico en el estrecho de Ormuz.
CoreWeave: el ‘neo cloud’ que se come a los gigantes
Los resultados de CoreWeave han dejado a más de uno con la boca abierta. Durante el programa Daybreak Europe de Bloomberg Television, el estratega sénior Neil Campbell explicaba que esta empresa, catalogada como una ‘neo cloud’, se dedica a suministrar potencia bruta de computación exclusivamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial. Y lo hace a una escala que intimida: en el último trimestre firmó una cartera de pedidos de 500 megavatios, una cifra superior a la capacidad contratada por el resto de las nubes juntas. Sus ingresos crecieron a triple dígito interanual y el 80% de ellos procede de tres hiperescaladores: Meta, Microsoft y Alphabet (Google).
Campbell subrayó que esa concentración no es una debilidad, sino la prueba de que el gasto en infraestructura de IA sigue vivo y coleando. No obstante, el debate sobre cuándo llegarán los retornos de esas inversiones sigue abierto. La entrada de capital riesgo y fondos de pensiones en la financiación de centros de datos —como los que respaldan a Nvidia— diluye el riesgo, pero también lo expande hacia esferas menos acostumbradas a los vaivenes tecnológicos.
Super Micro se suma al carro de la euforia
Super Micro Computer, uno de los proveedores de hardware más expuestos al auge de los centros de datos, también presentó unas cifras que superaron las expectativas del consenso, según recogía el propio canal. Aunque los detalles específicos de sus resultados no se desgranaron con tanto detalle como los de CoreWeave, la reacción del mercado fue inmediata: sus acciones se dispararon en el after hours y arrastraron al índice de referencia surcoreano, que llegó a subir un 3,8% en la sesión asiática. El Kospi es una prueba palpable: Samsung Electronics y SK Hynix, principales fabricantes de memoria, se beneficiaron directamente de la corriente alcista.
Los analistas consultados por Bloomberg coinciden en que estas dos compañías se han convertido en los termómetros oficiosos de la demanda real de IA. Porque no hablamos de promesas ni de modelos de lenguaje grandilocuentes, sino de proveedores que ya están facturando al calor de los pedidos de los hiperescaladores.
‘Tener una cartera de 500 MW firmados en un solo trimestre es más que toda la capacidad del resto de las nubes juntas.’
— Neil Campbell, estratega sénior de Bloomberg
El Brent y la partida de ajedrez en Ormuz
Mientras el sector tecnológico rugía, el mercado petrolero seguía su propia dinámica. El barril de Brent se acercaba a los 89,5 dólares, encadenando seis jornadas consecutivas al alza, la racha más larga desde abril. La corresponsal de Bloomberg en la región explicaba que el escepticismo sobre un inminente acuerdo para restaurar los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los operadores. Las declaraciones del presidente Trump, en las que afirmaba que Estados Unidos ostenta un ‘control total’ sobre ese paso marítimo, chocaron frontalmente con la postura iraní, que insiste en su propia hegemonía sobre la zona. “Soy la última persona que confía en Irán. Nosotros tenemos el control total. Ellos no. Si hacen algo, serán aniquilados”, citaba la presentadora Lizzy Burd, reflejando el tono de la Casa Blanca.
La situación se complica con la ampliación del conflicto: los hutíes, respaldados por Irán, han intensificado los ataques contra Arabia Saudí, alcanzando supuestamente una instalación de Aramco. Aunque Riad no ha confirmado el impacto, la mera amenaza ha bastado para que los buques transiten por la zona con las luces apagadas y que el tráfico siga muy por debajo de los niveles previos a la guerra. Negociadores como Omán y Pakistán hablan de ‘señales positivas en privado’, pero sobre el terreno, lo que manda es la parálisis.
La inflación estadounidense, ese juez inapelable
Con los nervios a flor de piel, todas las miradas se dirigían al dato de inflación de julio que se publica hoy. Los economistas esperan una tasa general interanual del 3,4% y, según Bloomberg Intelligence, la inflación subyacente podría registrar su nivel más bajo desde marzo de 2021. Los mercados están partidos: apenas un 50% de probabilidades de que la Reserva Federal suba los tipos en septiembre.
Ven Ram, estratega de activos cruzados de Bloomberg, advertía en el mismo programa que la reacción podría ser asimétrica. Los inversores sin embargo, no las tienen todas consigo. Si el dato sale más suave de lo previsto, las enormes posiciones cortas en bonos del Tesoro podrían desencadenar una brusca cobertura y una subida táctica de los precios de la deuda. Pero Ram fue contundente: a largo plazo, la disciplina fiscal importa más que el IPC. Mientras Estados Unidos no contenga sus déficits, los episodios de ‘fiebre’ en los tipos largos se repetirán, y el rendimiento del bono a 30 años, que ya ronda máximos de 2008, lo anticipa. La debilidad del mercado laboral, con una contracción revisada a la baja en los últimos dos meses, reduce las urgencias del ala más restrictiva de la Fed, añadió.
¿Qué significa todo esto para el inversor de a pie?
La confluencia de un rally tecnológico casi imparable, un crudo que vuelve a coquetear con los 90 dólares y una Fed atrapada entre el empleo que flaquea y la inflación que se resiste dibuja un panorama de oportunidades, pero también de riesgos cruzados. Quien apueste por la IA hará bien en vigilar, además de los balances de las empresas, el tono de los mensajes de la Casa Blanca sobre Ormuz, porque una escalada del Brent se comería los márgenes de muchas compañías y devolvería presión a los precios. La diversificación, esa vieja receta, hoy se lee con dos ingredientes: tecnología y cobertura energética.
Las próximas semanas serán decisivas para confirmar si la fiebre por la IA tiene músculo financiero suficiente o si, por el contrario, la geopolítica y la resaca de los tipos altos acaban aguando la fiesta. De momento, CoreWeave y Super Micro han puesto la banda sonora. El resto de la orquesta está por afinar.
Puedes ver el análisis completo de Bloomberg Television en este vídeo:




