El telescopio espacial James Webb ha observado, por primera vez, cómo una estrella agonizante produce vapor de agua y nubes de polvo a tan solo 0,55 años luz del agujero negro supermasivo que habita el centro de la Vía Láctea. La detección, anunciada hoy por la ESA, sorprende a los astrónomos: se creía que la radiación extrema de Sagitario A* barrería cualquier molécula, pero la vieja estrella IRS 3 se resiste a desaparecer en silencio.
Un viejo sol a las puertas del abismo
IRS 3 es uno de los objetos más brillantes en infrarrojo medio del centro galáctico. Se encuentra en las fauces del monstruo: apenas 0,55 años luz separan a esta estrella del horizonte de sucesos de Sagitario A*, el agujero negro de 4 millones de masas solares que domina nuestra galaxia. Para ponerlo en perspectiva: es como si una bombilla encendida sobreviviera a centímetros de la llama de un horno de fusión. Nosotros observamos ahora la luz que partió de aquella estrella hace 26 000 años, cuando los últimos neandertales todavía recorrían Europa.
La estrella atraviesa la fase de rama gigante asintótica, un crepúsculo estelar durante el cual se hincha, se enfría y expulsa sus capas externas en potentes vientos. Ese material expulsado —rico en elementos pesados— suele ser la semilla de nuevas generaciones de estrellas y planetas. Pero nadie esperaba encontrarlo tan cerca de un agujero negro, donde la radiación ultravioleta y los rayos X son capaces de disociar cualquier enlace químico.
«Los centros galácticos son entornos extremos; entender si las estrellas pueden enriquecer allí su vecindario es una cuestión fundamental», explica Florian Peißker, investigador de la Universidad de Colonia y autor principal del estudio. «Con Webb hemos visto directamente que la producción de polvo sigue siendo asombrosamente resiliente».
Polvo y agua que desafían la radiación letal

El instrumento MIRI del Webb tomó un espectro continuo en el infrarrojo medio de IRS 3, y lo que reveló cambia el retrato que teníamos de esta estrella. Hasta ahora se pensaba que era una estrella rica en carbono, pero los nuevos datos muestran dos firmas inequívocas de polvo de silicato —compuesto de silicio y oxígeno—. Es decir, IRS 3 es una estrella evolucionada rica en oxígeno, y no una fábrica de hollín cósmico como se creía.
Pero la sorpresa mayúscula llegó al analizar la envoltura que rodea a la estrella: los espectrógrafos detectaron por primera vez vapor de agua en este objeto. «La detección de agua es emocionante porque demuestra que el material molecular puede sobrevivir en un entorno dominado por una radiación tan intensa», subraya Macarena Garcia Marin, científica de la ESA e investigadora principal del programa de observación MICONIC. «Nos dice que incluso cerca de un agujero negro supermasivo, las estrellas pueden seguir devolviendo material al medio».
A solo 0,55 años luz del agujero negro más masivo de la Vía Láctea, el polvo estelar y el vapor de agua aún encuentran un refugio para existir.
La estructura del polvo resultó igualmente reveladora. Combinando el espectro con modelos de transferencia radiativa, el equipo reconstruyó la arquitectura de la envoltura: un sistema de capas concéntricas que se extienden hasta 10 000 unidades astronómicas —diez mil veces la distancia de la Tierra al Sol—, con temperaturas que caen desde los 1200 kelvin cerca de la estrella hasta apenas 100 kelvin en la región más externa.
Lo que implica para el ecosistema galáctico
IRS 3 tiene una masa de aproximadamente seis veces la del Sol y una edad de unos 72 millones de años. Es joven para ser una estrella de este tipo, pero su intensa pérdida de masa indica que está en la recta final de su vida. Cada año expulsa hacia el espacio una cantidad de material comparable a la de cientos de Tierras, enriqueciendo el centro galáctico con oxígeno, silicio y ahora sabemos que también con agua.
El hallazgo contradice la visión clásica que describía el entorno inmediato de Sagitario A* como un desierto molecular. Si estrellas como IRS 3 pueden fabricar polvo y preservar agua, entonces el agujero negro no es un sumidero estéril, sino una pieza más de un ecosistema activo en el que se reciclan los ladrillos de la vida. Estos granos de silicato podrían agruparse en planetesimales y, quién sabe, integrarse en futuros sistemas planetarios que orbiten en las afueras del centro galáctico un entorno que creíamos inhóspito para la química compleja.
No obstante, hay que ser prudentes. La observación corresponde a una única estrella, y el trabajo, aunque respaldado por la ESA, aún no ha sido publicado en una revista con revisión por pares. El equipo está ultimando el manuscrito, y los astrónomos aguardan confirmación independiente con otros instrumentos. Pero la simple supervivencia del agua a tan corta distancia abre un abanico de preguntas: ¿hasta qué punto los agujeros negros supermasivos inhiben la formación de moléculas complejas? ¿Podría el polvo expulsado por estrellas como IRS 3 haber sembrado los planetas del bulbo galáctico?
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Polvo de silicato y vapor de agua formándose y sobreviviendo a solo 0,55 años luz del agujero negro supermasivo Sagitario A*.
- Dónde: Centro de la Vía Láctea, alrededor de la estrella evolucionada IRS 3, a 26 000 años luz de la Tierra.
- Institución responsable: Equipo internacional liderado por la Universidad de Colonia, con la ESA y el instrumento MIRI del telescopio James Webb.
- Cuándo: Observaciones realizadas en 2025; anuncio público el 12 de agosto de 2026.
- Impacto a futuro: Cambia la visión del centro galáctico como un entorno molecularmente estéril y abre la posibilidad de que se reciclen materiales para futuras estrellas y planetas incluso cerca del agujero negro.




