Un ataque hutí en el Mar Rojo mata a seis marineros en Bab al-Mandeb y dispara los fletes Asia-Europa

La muerte de seis tripulantes del carguero Tihamah en un ataque de doble impacto eleva la prima de riesgo de la ruta Asia-Europa. El coste del seguro de carga se dispara y amenaza con encarecer las importaciones a la eurozona en semanas.

He estado siguiendo esta madrugada el último comunicado del Ministerio de Transporte yemení: seis tripulantes han muerto en el ataque con misiles balísticos contra el buque Tihamah en el estrecho de Bab al-Mandeb. Es la primera vez que la campaña hutí contra el transporte marítimo internacional provoca bajas civiles a bordo de un mercante, y la reacción de los mercados de fletes no se ha hecho esperar. El suceso cambia el perfil de riesgo de la ruta más transitada entre Asia y Europa.

El buque, de bandera egipcia, ardió tras recibir tres misiles, según el Gobierno reconocido internacionalmente de Yemen. Lo más alarmante, sin embargo, fue el ataque de doble impacto: mientras los equipos de rescate evacuaban a los muertos y heridos, un segundo proyectil cayó sobre el mismo punto, matando al menos a dos efectivos de la operación de salvamento. El balance final —seis fallecidos y diez heridos— lo convierte en el incidente más letal para la marina mercante desde que Estados Unidos e Israel lanzaran la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero.

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El ataque en Bab al-Mandeb: cronología y víctimas

Los datos del ministro de Transporte yemení son estremecedores:

  • Tres tripulantes pakistaníes y uno indonesio murieron en el primer impacto.
  • El segundo misil alcanzó el lugar del rescate, causando más bajas entre los socorristas y a otros dos marineros.
  • Diez personas resultaron heridas, siete de ellas miembros de la tripulación.

El buque, que no se ha identificado con más detalle, sufrió daños significativos y quedó en llamas en una de las zonas más sensibles del comercio marítimo: por Bab al-Mandeb y el canal de Suez transita cerca del 12% del tráfico comercial global, y es la arteria principal para los contenedores, el petróleo y el gas natural licuado que llegan de Asia a Europa.

La escalada coincide, además, con el colapso de la tregua entre los hutíes y la coalición liderada por Arabia Saudí. El bombardeo saudí del aeropuerto de Saná a mediados de julio encendió una espiral de ataques recíprocos sobre puertos, aeropuertos e infraestructuras petroleras, arrastrando de nuevo al Yemen a una guerra civil que ya dura una década. La novedad ahora es que el campo de batalla se ha extendido sin cortapisas a las rutas marítimas internacionales.

Condenamos el ataque y pedimos a la comunidad internacional que pase de las condenas a una acción efectiva y decisiva.» — Ministerio de Asuntos Exteriores de Yemen, 12 de agosto de 2026

La ruta marítima que alimenta la inflación europea

Lo que veo aquí es un salto cualitativo en la crisis del Mar Rojo. Hasta ahora los hutíes habían lanzado misiles contra buques mercantes, pero sin causar víctimas mortales a esta escala. El ataque del martes cambia la percepción del riesgo de operar en la zona. Aseguradoras y navieras ya estaban desviando parte del tráfico por el Cabo de Buena Esperanza, añadiendo entre 10 y 14 días al trayecto Asia-Róterdam y elevando el coste del flete un 50%. Con seis muertos, la presión para abandonar la ruta de Suez será insoportable.

El índice de transporte de contenedores (SCFI) ya se había moderado en las últimas semanas gracias a la capacidad adicional desplegada por las grandes líneas. Pero cualquier interrupción sostenida en Bab al-Mandeb lo devolverá a los niveles de principios de año, cuando el coste de un contenedor de 40 pies superó los 4.500 dólares. Eso se traduciría en un nuevo brote de inflación importada justo cuando el BCE empezaba a ver la luz al final del túnel de los precios de los bienes de consumo.

Hay otro factor que pocos analizan con la crudeza necesaria: el ataque sincronizado de doble impacto demuestra una capacidad de inteligencia y una cadencia de fuego que los hutíes no exhibían antes. El suministro de misiles balísticos desde Irán, denunciado una y otra vez por Naciones Unidas, se está perfeccionando, y el Estrecho se ha convertido en un laboratorio para tácticas de negación de área marítima. Este conflicto ya no es una molestia local, sino un desafío abierto a la libertad de navegación de toda la OTAN.

🌐 El efecto dominó en Occidente

El impacto para el ciudadano español es directo, aunque a veces invisible. Casi el 60% de los bienes de consumo duradero que entran en la UE desde China utilizan la ruta del Mar Rojo. Un incremento del 40% en los fletes spot acaba reflejándose, con un decalaje de entre seis y ocho semanas, en los precios de los grandes electrodomésticos, la electrónica y el textil. Las estimaciones más conservadoras sitúan el impacto en el IPC de la zona euro entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales si la tensión marítima persiste más de un trimestre.

Las empresas españolas con gran exposición a la importación asiática, desde Inditex hasta los distribuidores de componentes electrónicos, ya ajustan sus proyecciones de costes. El Euríbor, que venía descontando recortes del BCE para el otoño, podría verse presionado al alza si la inflación repunta. Hoy, mientras los mercados europeos abren a la baja, el Mar Rojo ha dejado de ser un problema periférico para convertirse en un riesgo sistémico para la desinflación.


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