El Senado de EE.UU. aprueba sanciones al petróleo ruso con arancel del 100% y pone en jaque a China e India

China e India, principales compradores de crudo ruso, quedan en el punto de mira del comercio global. El impacto podría llegar al sur de Europa a través de una ola de inflación energética.

He escrutado el recuento del Senado: 86 votos a favor frente a 11 en contra. La Cámara Alta de Estados Unidos acaba de dar luz verde a un paquete de sanciones que endurece drásticamente la ofensiva comercial contra Moscú. La pieza central: un arancel del 100% al petróleo y el gas rusos para los países que los importen. Y eso pone a China y a India en la diana.

La ley, bautizada como ‘Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026‘, recoge la herencia del senador republicano fallecido el 11 de julio, que presionó por este endurecimiento incluso ante la reticencia inicial de la Casa Blanca. La votación del viernes despeja el camino para que el proyecto llegue a la Cámara de Representantes, aunque el receso estival del Congreso retrasa cualquier pronunciamiento hasta al menos principios de septiembre.

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  • El arancel secundario del 100% se aplicaría automáticamente a cualquier nación que importe crudo, gas natural licuado (LNG) o productos refinados de origen ruso a partir de la entrada en vigor de la ley.
  • La norma incluye disposiciones para perseguir las redes marítimas clandestinas que Moscú utiliza para sortear los embargos occidentales, lo que añade una capa de cumplimiento y control a navieras y aseguradoras.
  • Al menos cinco grandes importadores de combustible ruso —con China e India a la cabeza— se verían directamente golpeados.

China e India, los gigantes asiáticos en la cuerda floja

China, que en 2025 absorbió cerca del 20% del crudo ruso exportado por vía marítima según datos de la Agencia Internacional de la Energía, y la India, cuyas refinerías han multiplicado sus compras de petróleo ruso desde la invasión de Ucrania, se enfrentan a un sobrecoste sin precedentes. Si el arancel entra en vigor, Pekín y Nueva Delhi perderían de golpe la ventaja competitiva que les proporcionaba el crudo ruso con descuento, utilizado a menudo como hedge inflacionario interno.

“Esto podría finalmente sentar a Rusia en la mesa de negociaciones y poner fin a este conflicto”. — Jim Risch, senador republicano y miembro del Comité de Relaciones Exteriores, 8 de agosto de 2026.

La amenaza es existencial para el modelo energético asiático. La India, que en pocos años ha pasado de ser un comprador marginal de crudo ruso a su tercer mayor cliente, tendría que redirigir sus importaciones hacia Oriente Medio, encareciendo los fletes y congestionando aún más el estrecho de Ormuz. China, por su parte, vería cómo su estrategia de yuanización del comercio de materias primas recibe un torpedo directo desde Washington.

Un arma bipartidista que despierta recelos en la Cámara de Representantes

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, celebró la decisión en X:

“La presión real, fuerte, americana y las sanciones contra Rusia es lo que más ayudará a detener esta guerra insana contra nuestra independencia”. — Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, 8 de agosto de 2026.

Sin embargo, el proyecto no está exento de fracturas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó la medida desde Bruselas, pero varios legisladores demócratas —entre ellos Gregory Meeks y Don Beyer— han tachado de “inaceptable” la versión aprobada, argumentando que otorga al presidente Trump un poder arancelario sin contrapesos. La Cámara de Representantes, donde el partido republicano tiene una mayoría ajustada, deberá lidiar con estas resistencias a la vuelta del verano.

🌐 El efecto dominó en Occidente

Para el sur de Europa, y en concreto para España, la sacudida llega en forma de inflación energética. Si la oferta de crudo ruso se restringe —porque China e India reduzcan sus compras o porque Moscú reduzca la producción— los precios del Brent repuntarán de inmediato. España, importador neto de energía, vería subir la factura del gasóleo de calefacción, los precios de los carburantes y, en última instancia, el IPC general. Un incremento del 10% en el crudo añadiría entre 0,4 y 0,6 puntos básicos al indicador adelantado de inflación, justo cuando el Banco Central Europeo evalúa nuevos recortes de tipos. El Euríbor, que descuenta un ciclo bajista desde hace meses, podría retrasar su alivio si la inflación energética repunta, manteniendo las cuotas hipotecarias más tiempo del previsto. Y las empresas exportadoras asiáticas, con fábricas en China o en la India que pierden competitividad por el coste del combustible, trasladarían mayores precios a los productos de consumo que desembarcan en los puertos europeos.


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