El empleo en EEUU destruye previsiones y prolonga el rally del Ibex

La destrucción de 23.000 empleos en julio aleja el temor a subidas de tipos y hunde la rentabilidad del bono de EE.UU. El Ibex cierra la semana en máximos históricos de 20.176 puntos, apoyado por la banca e Inditex.

La economía estadounidense destruyó 23.000 empleos en julio, una cifra que nadie vio venir y que ha descolocado las previsiones de los analistas. El consenso esperaba una creación de 80.000 puestos, y el dato negativo ha enfriado de golpe las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.

El informe oficial de empleo, publicado este viernes por el Departamento de Trabajo, mostró también una caída de la tasa de paro del 4,2% al 4,1%, lo que a primera vista podría parecer contradictorio. La explicación está en una menor participación laboral: menos personas buscando trabajo, lo que reduce el denominador y maquilla ligeramente el indicador. Sin embargo la destrucción neta de puestos es una señal de debilidad que la Fed no puede ignorar.

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Un dato laboral que desarma las previsiones de la Fed

La reacción de los mercados fue inmediata. Los futuros de Wall Street giraron al alza y las bolsas europeas ampliaron sus ganancias. El bono estadounidense a diez años se relajó hasta cotizar al filo del 4,60%, mientras que el bund alemán se situaba en el 3,15% y el bono español a diez años en el 3,55%. La lectura es clara: un mercado laboral más débil aleja la necesidad de endurecer la política monetaria, lo que abarata el coste del dinero y hace más atractiva la renta variable.

El efecto dominó: del dólar al bitcoin, pasando por el oro

En Europa, el Dax alemán superó los 26.000 puntos y el Stoxx 600 pulverizó los 660, nuevos máximos históricos. La jornada estuvo marcada por el rally de la farmacéutica danesa Genmab, que se disparó un 10% tras mejorar sus previsiones de negocio, y por las subidas de Novo Nordisk y Roche, esta última impulsada por una mejora de recomendación de Morgan Stanley. En el lado opuesto, Munich Re y Eutelsat se despeñaron tras sus resultados.

En el mercado de divisas, el dólar se debilitó con fuerza. El euro escaló hasta rozar los 1,16 dólares, mientras la libra esterlina superaba los 1,35. La depreciación de la moneda estadounidense fue el catalizador para que el oro alcanzara nuevos máximos, superando los 4.300 dólares por onza tras haber estado rondando los 4.000 a principios de semana. Bitcoin tampoco desaprovechó la ocasión y subió hasta los 65.000 dólares, desafiando lo que algunos llaman ‘la maldición histórica de agosto’.

El Ibex 35, tras digerir el dato, cerró la sesión con un leve retroceso del 0,02%, hasta los 20.176 puntos, pero en el acumulado semanal se anotó un avance del 1,98%, marcando nuevos máximos históricos. La semana estuvo impulsada por el sector bancario —con Santander y BBVA entre los más firmes— y por el tirón de Inditex e Indra. Esta última se disparó un 10% después de confirmarse su participación en el proyecto Starlink europeo por 1.600 millones de euros.

El dato de empleo, peor de lo esperado, se ha convertido en la gasolina que necesitaban las bolsas para seguir subiendo, mientras el temor a la Reserva Federal se disipa.

Análisis: ¿hasta cuándo durará el ‘mal dato, buena noticia’?

La dinámica actual de los mercados recuerda a otros periodos en los que las malas noticias económicas eran bien recibidas porque permitían a los bancos centrales mantener el grifo del crédito abierto. El temor a una recesión no es nuevo, pero la Reserva Federal ha señalado en repetidas ocasiones que el mercado laboral sigue fuerte. El dato de julio plantea la primera grieta en esa narrativa. Si la debilidad se confirma en los próximos meses, el escenario podría virar rápidamente: de celebrar la ausencia de subidas a descontar los efectos de una desaceleración más profunda sobre los beneficios empresariales.

De momento, los inversores optan por el optimismo. Las valoraciones de las bolsas europeas —el Ibex incluido— se apoyan en unos tipos bajos y en un contexto de beneficios todavía sólidos. Sin embargo, el margen de seguridad se estrecha. La tensión geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz y un posible repunte del petróleo son riesgos que podrían devolver la volatilidad al parqué. Habrá que seguir muy de cerca las actas de la próxima reunión de la Fed y los datos de inflación de agosto para calibrar si el rally tiene piernas o si, por el contrario, estamos ante un espejismo de verano.


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