Ibex 35 supera los 20.000 puntos y amplía su racha de máximos históricos

El selectivo encadena seis sesiones al alza y se apoya en los bancos, Telefónica y Cellnex. La cautela por el conflicto en Ormuz enfría al resto de Europa.

Hoy, el Ibex 35 ha vuelto a hacer historia. El selectivo ha cerrado la sesión en 20.180,4 puntos, un 0,62% al alza, consolidando la barrera de los 20.000 enteros que rompió apenas hace unas jornadas. Se trata de la sexta subida consecutiva, una racha que no se veía desde noviembre de 2025. El hito de los 20.000 puntos, que durante meses fue una quimera, ya se consolida como nuevo suelo.

El resto de la renta variable europea, sin embargo, apenas logra seguir el paso. El Stoxx 600 se mueve plano alrededor de los 660 puntos, mientras que el DAX alemán sufre para mantenerse por encima de los 26.000. Las cuentas empresariales no ayudan: WPP celebra hoy la mayor subida desde 1992, pero Siemens y Wizz Air castigan sus índices. La verdadera cautela tiene nombre: el informe oficial de empleo de Estados Unidos que se publica mañana y que podría trastocar las expectativas de tipos de la Reserva Federal. A esto se suma la presión alcista del petróleo, con el barril de Brent coqueteando con los 82 dólares ante las dudas sobre el control iraní en el estrecho de Ormuz. La tregua en los mercados de deuda —el bono español a diez años ronda el 3,55%— permite que los flujos sigan llegando a la renta variable.

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Banca y telecos: los pilares del rally

Dentro del selectivo español, la banca ha vuelto a capitanear las alzas. Santander y BBVA cerraron en verde, junto a Unicaja Bankinter CaixaBank y Sabadell, después del ligero respiro que se tomaron en la sesión previa. Las telecomunicaciones también han jugado un papel determinante: Cellnex y Telefónica se apoyaron en los sólidos resultados de Deutsche Telekom y Swisscom, que fueron acogidos con subidas de hasta el 5% en el parqué suizo. Inditex, por su parte, mantiene el pulso alcista y se acerca a los 60 euros por acción, favorecido por el alivio relativo del precio del crudo.

En el lado negativo, los descensos se limitaron a Amadeus, Ferrovial y Grifols, cuyos recortes no fueron suficientes para empañar un cierre que amplía los máximos históricos de la bolsa española.

Una rotación que deja en evidencia la fragilidad europea

El éxito del Ibex 35 este verano tiene una lectura más profunda: el mercado está rotando desde los valores tecnológicos hacia sectores más defensivos y cíclicos expuestos a la economía tradicional. Ayer, los gigantes estadounidenses de la inteligencia artificial sintieron el mordisco: Alphabet (Google) se dejó un 4% y SpaceX sufrió un castigo del 13%, lo que arrastró a las bolsas asiáticas —el Nikkei perdió un 0,9% y el Kospi surcoreano se desplomó un 4,5%—. Mientras tanto, el Ibex, con una ponderación ínfima de tecnológicas, se erige como refugio.

Pero este refugio no es a prueba de crisis. Si los datos de empleo de Estados Unidos que se conocerán mañana resultan demasiado sólidos, la Reserva Federal podría endurecer su discurso y disparar las rentabilidades de la deuda, lastrando a los bancos y a las empresas endeudadas. Si, por el contrario, el dato flojea, el miedo a la recesión contagiaría a todos los sectores por igual. La geopolítica añade más leña: cualquier nueva escalada en Ormuz dispararía el petróleo y pondría en jaque la inflación.

La Bolsa española se mueve con viento de cola, pero su fortaleza depende de un equilibrio muy frágil entre tipos, petróleo y empleo en Estados Unidos.

En este contexto, el oro ha roto los 4.200 dólares la onza, el euro se aferra a los 1,15 dólares y el bitcoin intenta un rebote tímido hacia los 65.000 dólares. Todo espera la nómina no agrícola de mañana, que podría dictar el próximo capítulo de la renta variable europea.


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