Las verdaderas cuentas del nuevo Bernabéu: en realidad, no es tan rentable

El Santiago Bernabéu —ahora ya conocido simplemente como Bernabéu— es la piedra angular sobre la que debe sostenerse el nuevo proyecto deportivo del Real Madrid. La clave residía en un axioma financiero que parecía imbatible: transformar un activo inmobiliario de uso esporádico, explotado apenas entre 25 y 30 días al año con motivo de los partidos del primer equipo, en una plataforma de entretenimiento integral operativa los 365 días del año. Bajo esta premisa no solo se concibió una reforma colosal, sino también algunas de las obras de ingeniería más innovadoras del mundo, como el hipogeo del Bernabéu.

El problema es que el ambicioso proyecto del Bernabéu ya se ha activado plenamente en las cuentas del Real Madrid —por ejemplo, mediante la amortización de la obra o el pago de la deuda—, pero los ingresos generados todavía no terminan de cuadrar las previsiones iniciales. Y no se trata de una cantidad menor: el club ha asumido una inversión acumulada cercana a los 1.350 millones de euros. Los ingresos han aumentado de forma notable, aunque no tanto como se esperaba. El principal punto débil sigue siendo la ausencia de ingresos por los conciertos previstos, que debían impulsar de forma significativa esta línea de negocio. Por ello, solucionar este problema se ha convertido en una prioridad estratégica para el club blanco.

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La magnitud de la carga del nuevo Bernabéu

Durante el periodo de ejecución de las obras (2019-2024), el proyecto del Bernabéu funcionó contablemente bajo una especie de «escudo de protección». Las normas internacionales de contabilidad permitían que ni la amortización del estadio ni los intereses financieros de los préstamos afectaran a la cuenta de pérdidas y ganancias del Real Madrid, ya que ambos conceptos se capitalizaban como mayor valor del activo en construcción. Sin embargo, el gigante arquitectónico pasó a estar plenamente operativo en el balance a partir de la temporada 2024/25.

El club financió el proyecto mediante tres tramos de financiación que suman 1.170 millones de euros, con un tipo de interés fijo medio del 3,2% y vencimiento final en noviembre de 2053. Esto implica distintos costes. Por un lado, la devolución del principal y el pago de intereses suponen una salida de caja consolidada de alrededor de 66 millones de euros anuales hasta 2049. Por otro, la cuenta de pérdidas y ganancias debe absorber entre 35 y 50 millones de euros al año en concepto de amortización del inmovilizado.

Aunque estos son los costes más visibles, no conviene olvidar que mantener el Bernabéu operativo y organizar eventos en sus instalaciones también genera gastos directos para el club. En este sentido, se estima que la explotación del estadio puede añadir hasta 40 millones de euros anuales en costes operativos. La suma de todos estos conceptos hace que el simple hecho de mantener abierto el Bernabéu imponga al Real Madrid una carga de gastos fijos y financieros cercana a los 145 millones de euros al año, entre costes operativos, amortizaciones e intereses.

Los ingresos del Bernabéu crecen de forma sólida

Para compensar esta elevada estructura de costes, el Real Madrid confiaba en incrementar de forma sustancial los ingresos del Bernabéu a través de diferentes vías. En primer lugar, el negocio puramente deportivo. La remodelación del Bernabéu ha impulsado los ingresos vinculados al estadio: la partida de Socios y Estadio alcanzó los 326,1 millones de euros en la temporada 2024/25, frente a los 175 millones registrados en el curso 2018/19, antes del inicio de las obras, gracias principalmente al aumento de la recaudación por taquilla en los partidos de Liga.

A ello se suma el crecimiento del Tour Bernabéu, convertido ya en uno de los museos más visitados y rentables de España. En concreto, la facturación conjunta del Tour del estadio y del espacio expositivo Experience pasó de 30,3 millones de euros en 2024 a 52,7 millones en 2025. Otra de las grandes palancas ha sido la transformación de las áreas VIP y la creación de las Licencias de Asiento Personal (PSL), un producto exclusivo que generó por sí solo 76,1 millones de euros extraordinarios en el ejercicio 2023/24 y cuyo rendimiento recurrente aumentó un 38% durante la temporada 2024/25.

Junto a estas cifras, el Real Madrid diseñó un plan de negocio junto a la firma especializada Legends, basado en la diversificación de ingresos mediante la celebración de grandes eventos musicales, corporativos y deportivos —como partidos de la NFL, festivales o conciertos de artistas internacionales— en el Bernabéu. La lógica financiera era contundente: mientras que un partido de fútbol requiere una compleja organización logística, reparto de ingresos con las competiciones y una frecuencia limitada, un concierto multitudinario genera un canon de arrendamiento directo, elevados márgenes en restauración, catering y experiencias VIP, sin repercutir sobre los costes de la plantilla deportiva.

¿Compensan los ingresos a los gastos del Bernabéu?

Sin embargo, esta última pata del negocio ha chocado de lleno con la realidad urbanística del distrito de Chamartín, limitando de forma significativa el potencial de ingresos del Bernabéu. En concreto, el club ingresó en la temporada 2024/25 alrededor de 15,4 millones de euros por esta actividad, una cifra muy alejada de las proyecciones del plan de negocio asociado a la alianza con Sixth Street y Legends, que estimaban unos ingresos netos anuales de entre 50 y 60 millones de euros, tanto de forma directa como indirecta, gracias al alquiler del recinto, la restauración, las experiencias VIP y el consumo en barras.

En conjunto, los ingresos adicionales generados por el nuevo Bernabéu rondan los 175 millones de euros anuales, frente a unos costes cercanos a los 145 millones. A primera vista, la rentabilidad parece suficiente. Sin embargo, existe un factor que conviene tener en cuenta: la inflación. Si se aplica una hipótesis conservadora de revalorización orgánica del 26% sobre los precios de 2019 —sumando el IPC acumulado y la subida media de abonos y entradas que el club habría aplicado de forma natural en el antiguo estadio—, el denominado efecto estructural del Bernabéu explicaría únicamente unos 142 millones de euros de ingresos adicionales.

En definitiva, los costes derivados de la remodelación y explotación del Bernabéu son muy similares a los ingresos que pueden atribuirse directamente al estadio. Esto significa que, aunque la obra prácticamente «se paga sola», su rentabilidad apenas genera valor adicional para el Real Madrid, ya que el club sigue sin percibir los cerca de 50 millones de euros anuales que esperaba obtener gracias a la celebración de conciertos en el Bernabéu.


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