Irán y Omán ultiman el reparto del control del estrecho de Ormuz: qué implica para el precio del petróleo

Irán y Omán ultiman un reparto del control temporal del estrecho de Ormuz que excluye a Washington y establece peajes de hasta un 7% sobre el valor de las mercancías. El acuerdo, que divide el tránsito en dos corredores, podría reducir la prima de riesgo sobre el crudo aunque las

He seguido de cerca las conversaciones entre Irán y Omán sobre el estrecho de Ormuz, y lo que emerge esta semana no es la reapertura total que esperaba Donald Trump, sino un reparto temporal del control que condicionará el tráfico de crudo y, por tanto, los precios globales de la energía. Una fuente implicada en las negociaciones confirmó este jueves al canal saudí Al Arabiya que las partes han alcanzado un acuerdo sustancial y que el anuncio oficial puede producirse en cuestión de días, una vez que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán lo ratifique.

Dos corredores y peajes: el diseño del acuerdo

El esquema que se perfila divide el tránsito en dos corredores diferenciados. Los buques que entren al golfo Pérsico lo harán por un paso bajo supervisión iraní, mientras que las salidas se gestionarán desde un corredor controlado por Omán. Este reparto no solo introduce un modelo de gobernanza dual, sino que, además, contempla el cobro de tarifas por seguridad y protección ambiental, un elemento que añade costes directos al transporte de hidrocarburos.

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Irán ha propuesto peajes que oscilan entre el 5% y el 7% del valor de las mercancías, una horquilla considerable que Mascate quiere rebajar. Ese primer forcejeo anticipa una negociación tarifaria que, según fuentes consultadas, podría prolongarse y, mientras tanto, mantendrá la incertidumbre sobre el coste final del paso. Hay que recordar que por este estrecho transita cerca del 20% del tráfico mundial de petróleo, por lo que cualquier sobrecoste se traslada con rapidez a los mercados.

«Teherán prioriza el entendimiento con su vecino directo del estrecho antes que ceder a la presión estadounidense». — declaración de una fuente diplomática recogida por medios saudíes, agosto de 2026.

La exclusión de Washington y la tensión latente

El acuerdo bilateral excluye expresamente la participación de otros países, en particular de Estados Unidos. La portavocía iraní ha insistido en que el pacto con Omán “no implica la reapertura total de Ormuz” y que persisten “el bloqueo naval y otras acciones agresivas” estadounidenses. Este enfoque, según varios analistas, refleja la voluntad de Teherán de firmar un arreglo puerta a puerta con su vecino costero antes que aceptar la hoja de ruta de Trump, quien el miércoles aún pretendía rubricar un entendimiento directo.

El contexto, con todo, sigue cargado de amenazas. Los insurgentes hutíes, apoyados por Irán, reivindicaron esta misma semana un ataque con misil contra un petrolero saudí en el golfo de Adén y ampliaron sus operaciones. Además, fuentes saudíes citadas por Arab News advierten de que Teherán ha amenazado abiertamente a sus vecinos del Golfo con nuevos golpes contra infraestructura energética —campos, refinerías, redes eléctricas— si no frenan una posible ofensiva estadounidense.

«Los límites de la acción militar de EE UU se reflejan en las últimas amenazas sin llegar a una escalada. Las de Irán también. Estamos en una situación de bloqueo. EEUU no es capaz de crear una autoridad a través de la fuerza». — Daniel Bashandeh, analista hispano-iraní, en declaraciones a La Razón.

El impacto inmediato en el precio del petróleo

Lo que veo en este acuerdo es un intento de aliviar la prima de riesgo que el bloqueo de facto había incorporado al barril de crudo desde que estalló la guerra el 28 de febrero. Sin embargo, los mercados no reciben una desescalada completa, sino un mecanismo temporal y tasado que mantiene viva la posibilidad de disrupciones. El Brent, que había superado los 90 dólares en los picos de tensión, podría encontrar un soporte más bajo si la implementación del doble corredor funciona sin incidentes, pero los peajes elevan el coste marginal del crudo transportado, lo que actúa como un suelo para los precios en un entorno de oferta ya ajustada.

De hecho, los analistas de materias primas con los que he contrastado la noticia coinciden en que la reducción del riesgo geopolítico será gradual: mientras Irán conserve la capacidad de cerrar el estrecho y excluya la participación estadounidense, los fondos de inversión mantendrán una parte de la prima en sus modelos. El acuerdo con Omán es un primer paso, pero la sostenibilidad del tránsito dependerá de que no se produzcan nuevas amenazas contra petroleros o terminales, como las que los hutíes acabaron de materializar este jueves.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, que importa una parte significativa de su crudo a través de esta ruta, la noticia introduce dos vectores contrapuestos. Por un lado, un estrecho gestionado de forma compartida reduce la probabilidad de interrupciones súbitas que disparen los costes de importación. Por otro, los nuevos peajes —de hasta un 7% sobre el valor de las mercancías— se trasladarán en algún grado al precio del barril, lo que podría añadir presión al índice de precios al consumo europeo, aún sensible a los costes energéticos. El Euríbor no se moverá por esta noticia concreta, pero una estabilización de las cotizaciones internacionales del crudo colabora a contener las expectativas de inflación y, con ellas, la hoja de ruta del BCE. El desenlace del forcejeo tarifario entre Irán y Omán, y la evolución de las amenazas cruzadas con Washington, serán los indicadores que seguiré de cerca en las próximas semanas.


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