BBVA superó a Iberdrola en capitalización bursátil al cierre del 4 de agosto de 2026 por apenas 31 millones de euros. No ocurría desde julio de 2018.
Un adelantamiento por la mínima
Ese día, ambas compañías cedieron terreno: BBVA bajó un 0,32% hasta los 137.297 millones, mientras que Iberdrola recortó un 0,39%, situándose en 137.266 millones. La diferencia, ridículamente estrecha, devuelve al banco al tercer puesto del Ibex 35 por valor de mercado.
Santander se mantiene primero con 185.702 millones, seguido de Inditex, que ahora capitaliza 181.327 millones. La pelea por el podio refleja una tendencia más amplia: el sector financiero está ganando terreno frente a las utilities en las carteras de los inversores europeos.
El rally del banco y la resistencia de la utility
BBVA acumula una revalorización del 22% en lo que va de 2026, y eso después de dispararse un 112% en 2025. Las cifras de actividad y los resultados trimestrales siguen batiendo expectativas, y el exceso de capital permite una remuneración atractiva para el accionista. Los analistas destacan que el margen de intereses sigue elevado en un entorno de tipos altos, algo que beneficia directamente al negocio bancario tradicional.
Iberdrola, por su parte, suma un 11,4% en el año, una subida notable pero insuficiente para mantener el ritmo. La eléctrica ha sabido reposicionarse hacia un perfil de negocio menos volátil, con fuerte presencia en redes y renovables, y una diversificación geográfica que le ha permitido capear la caída de los precios mayoristas. Sin embargo, el mercado valora ahora más el momentum de los bancos que la estabilidad de las utilities.
Solo 31 millones separan al banco de la eléctrica, pero la brecha en retornos acumulados es abismal.
Análisis: ¿quién tiene más gas para el segundo semestre?
Los analistas respaldan a ambos valores , y de hecho las recomendaciones de compra siguen siendo mayoritarias. BBVA cuenta con un 39,3% de consejos de compra, frente al 32,3% que recibe Iberdrola. La diferencia no es abrumadora, pero sí revela una preferencia sutil del consenso por el sector financiero en el corto plazo.
A favor del banco juegan unos resultados semestrales sólidos y la expectativa de que los tipos se mantengan elevados durante más tiempo del que descontaba el mercado hace seis meses. Si el BCE retrasa los recortes, el margen de intereses seguirá siendo un motor de ingresos. Además, BBVA tiene un plan de recompra de acciones en marcha que añade catalizadores a la cotización.
Iberdrola, en cambio, tiene a su favor un posicionamiento estratégico en infraestructuras reguladas que le otorga visibilidad de ingresos a largo plazo. Su apuesta por las renovables y las redes de distribución encaja con la narrativa de transición energética, pero el mercado está menos dispuesto a pagar primas por un crecimiento que se percibe como más lento y dependiente de marcos regulatorios.
La pregunta es si la rotación sectorial que ha impulsado a los bancos continuará en la segunda mitad del año o si las utilities recuperarán el favor del inversor. Por ahora, el mercado ha hablado: 31 millones de diferencia es una anécdota, pero el cambio de guardia es un síntoma de hacia dónde mira el dinero.




