Familia Entrecanales vende un 3% de Acciona por 380 millones tras el fin del pacto

La rama familiar de los Entrecanales Franco liquida una participación equivalente al 3% del capital de Acciona por cerca de 381 millones de euros. La operación llega una vez extinguido el pacto que blindaba el control conjunto.

La familia Entrecanales ha puesto en el mercado un paquete de acciones que representa el 3% del capital de Acciona. La colocación, valorada en 381 millones de euros, llega inmediatamente después de la extinción del pacto que mantenía unidas a las dos ramas del grupo fundador. La operación se ha articulado mediante un accelerated bookbuilding entre inversores cualificados, según ha podido confirmar esta redacción.

La rama vendedora es la de los Entrecanales Franco, descendientes de Juan Ignacio Entrecanales. Hasta ahora, el control del grupo se repartía de forma paritaria entre esta línea familiar y la de los Entrecanales Domecq, encabezada por el presidente ejecutivo, José Manuel Entrecanales. Durante décadas, un pacto de sindicación de acciones había blindado ese equilibrio.

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Una desinversión pactada tras el fin del pacto familiar

El desenlace no es una sorpresa para quienes siguen de cerca la gobernanza del grupo. El acuerdo de sindicación que vinculaba a ambas ramas desde la fundación de la compañía incluía un mecanismo de arrastre y un plazo de vigencia que ha expirado sin renovación. Los Entrecanales Franco han optado por liquidar parte de su posición, una decisión que reduce su peso en el capital pero no su capacidad de influencia –al menos en el corto plazo–.

Fuentes del mercado cifran la colocación en el entorno de los 381 millones de euros, con un descuento inferior al 4% sobre el cierre del jueves. La demanda institucional habría cubierto la operación en menos de dos horas, lo que da una idea de la profundidad del libro de Acciona en este momento.

El movimiento deshace, de un plumazo, el equilibrio accionarial que ha sostenido la paz familiar durante varias generaciones.

El paquete equivale aproximadamente a 5,5 millones de acciones, tomando como referencia el precio medio de colocación en torno a los 69,5 euros por título. La compañía ya ha informado al mercado a través de un hecho relevante remitido a la CNMV, en el que detalla la composición final del capital tras la operación.

Impacto en el accionariado y el control del grupo

Con esta venta, el peso conjunto de las dos ramas familiares pasa de controlar aproximadamente el 42% del capital a situarse cerca del 39%. Es una cifra importante, pero todavía suficiente para mantener el control efectivo, sobre todo cuando se suma la autocartera y las alianzas con socios de referencia.

No obstante, el cambio cualitativo es relevante. La rama de los Entrecanales Franco deja de ser un socio perfectamente simétrico y se convierte en un accionista financiero con una posición significativa pero sin el blindaje del pacto. Esto podría abrir la puerta a nuevos movimientos en el futuro si alguna de las partes decide seguir reduciendo su exposición.

La nueva configuración de poder en el gigante de la construcción y la energía

El caso de Acciona recuerda a otras tensiones accionariales en empresas familiares españolas que, al perder el pegamento de los pactos fundacionales, encuentran difícil mantener el statu quo. Aquí no hay disputa pública ni cisma declarado, pero el hecho de que una rama venda mientras la otra permanece firme dibuja un mapa de intereses divergente.

Personalmente, creo que el mercado ha recibido bien la operación porque elimina un riesgo de sobreventa futura y clarifica quién manda. José Manuel Entrecanales sale reforzado como ejecutivo de referencia, con un núcleo duro que ahora depende menos de la lealtad de los primos. Y en un momento en el que Acciona compite por proyectos de energía renovable y concesiones a escala global, disponer de un centro de mando nítido es un activo en sí mismo.

Sin embargo, no conviene ignorar el contexto: la liquidación de un 3% llega tras varios trimestres de ralentización en algunas divisiones internacionales. La familia sabe que el momento de vender no es casualidad. Y, como en tantas otras sagas empresariales, el final del pacto puede ser el principio de una historia distinta.


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