La sequía en Bulgaria deja al descubierto huesos de mamut en un río, según Deutschlandfunk

Los restos, que incluyen una mandíbula, dos colmillos y una costilla, aparecieron en el lecho seco del río cerca del pueblo de Ryahovo. El Museo Regional de Historia de Ruse ya los ha trasladado para su conservación y estudio.

La sequía extrema que azota el sureste de Europa acaba de sacar a la luz un testimonio helado del pasado. A orillas del Danubio, en Bulgaria, el lecho de un río seco ha entregado los huesos de un gigante que pisó la Tierra hace más de diez mil años. El hallazgo, confirmado por el Museo Regional de Historia de Ruse, une el pulso del cambio climático con la memoria profunda del planeta.

Lo que la sequía ha dejado al descubierto en el Danubio

Un vecino del pueblo de Ryahovo, una pequeña localidad búlgara a orillas del Danubio, fue quien primero advirtió las formas extrañas que emergían del barro seco. Lo que parecían simples piedras resultaron ser los restos de un mamut: una mandíbula inferior, dos colmillos y una costilla. El bajo caudal del río, provocado por una sequía persistente, había desenterrado lo que el agua escondió durante milenios.

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El Museo Regional de Historia de Ruse, en la cercana ciudad de Ruse, confirmó la identificación preliminar. La portavoz del museo, Silvia Kostadinova, explicó a la agencia DPA que las piezas fueron trasladadas de inmediato a las instalaciones del centro. «Los restos deben secarse primero aquí», apuntó Kostadinova. Solo después de ese proceso podrán ser limpiados, estabilizados y sometidos a las primeras dataciones.

El equipo de paleontólogos que los examinará aún no ha determinado la antigüedad exacta del mamut. Todo dependerá del análisis estratigráfico y, si el colágeno lo permite, de una prueba de carbono 14. La prudencia es obligada: en Bulgaria, como en tantos puntos del arco danubiano, conviven restos de mamuts lanudos del Pleistoceno superior con fósiles de especies más antiguas, lo que obliga a ser muy precisos con la cronología.

Una región con huellas de la Edad de Hielo

Que los huesos hayan aparecido en la comarca de Ruse no extraña a los especialistas. La zona es rica en vestigios de la megafauna que recorrió Europa cuando el clima era mucho más frío. El propio Museo Regional de Ruse expone varios hallazgos anteriores, entre ellos un modelo a tamaño real de un mamut que impresiona a los visitantes. Ver ese coloso reconstruido ayuda a entender la escala de lo que pudo ser un ejemplar adulto: más de tres metros de altura hasta la cruz, similar a la de un elefante africano actual, pero envuelto en un pelaje denso y armado con colmillos que podían superar los cuatro metros de longitud.

Los huesos que acaban de emerger, sin embargo, no son habituales en el cauce de un río. Los sedimentos del Danubio suelen ser un pésimo conservatorio: la corriente los arrastra, los fragmenta y los dispersa. Que hayan llegado hasta hoy casi enteros sugiere que quedaron sellados en una capa de limo o arcilla que ahora la sequía ha erosionado lo justo para mostrarlos. Esta dinámica —la falta de agua como aliada de la paleontología— es un fenómeno que se repite en otras regiones del mundo, desde los embalses de Texas hasta los pantanos de Serbia.

sequía Bulgaria

Análisis: cuando el clima presente despierta el pasado

El hallazgo de Ryahovo resulta fascinante, sí, pero también incómodo. Las sequías extremas que hoy están desenterrando fósiles son las mismas que resecan los cultivos y vacían los acuíferos en el sureste europeo. Bulgaria ha vivido veranos particularmente tórridos y escasos de lluvia en los últimos años, de forma que los márgenes del Danubio retroceden hasta exponer fondos que llevaban siglos sumergidos. Lo que para un paleontólogo es una ventana única al pasado, para la población es un síntoma más del calentamiento global.

No obstante, la ciencia se mueve entre esos dos mundos. Cada hueso que la sequía saca a la luz tiene prisa por ser rescatado. En contacto con el aire, la materia orgánica que ha sobrevivido bajo condiciones anaeróbicas se degrada muy deprisa. Si los técnicos de Ruse no hubieran actuado con celeridad, los colmillos podrían haberse agrietado en cuestión de semanas. Por eso el protocolo dicta secar las piezas sin brusquedad, aplicar consolidantes y almacenarlas en atmósfera controlada.

El clima seco que hoy desvela fósiles de la Edad de Hielo es también el que nos recuerda que el equilibrio del planeta nunca fue estático.

El mamut de Ryahovo añade una pieza más al mapa de la fauna que habitó la llanura danubiana durante el Pleistoceno. Si los análisis de laboratorio confirman una edad de, pongamos, entre 15.000 y 20.000 años, estaríamos ante uno de los últimos representantes de su especie en esta esquina de Europa, justo en el umbral de su extinción definitiva. Pero aún es pronto para afinar esa fecha. Lo único cierto ahora es que el río ha hablado, y lo ha hecho con la voz profunda del pasado.

Cabe recordar que las riberas búlgaras del Danubio han aportado restos de mastodontes y bisontes esteparios en décadas pasadas. Cada campaña de sequía reaviva el interés por sondeos que, en condiciones normales, serían muy costosos. Este nuevo hallazgo invita a imaginar cuántos otros secretos guardan todavía los limos del gran río europeo.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Una mandíbula inferior, dos colmillos y una costilla de mamut en el lecho de un río.
  • Dónde: Lecho seco del río, cerca del pueblo de Ryahovo, provincia de Ruse (Bulgaria), en la ribera del Danubio.
  • Institución responsable: Museo Regional de Historia de Ruse, bajo la supervisión de Silvia Kostadinova.
  • Cuándo: El hallazgo fue hecho público a principios de agosto de 2026, tras ser detectado por un vecino.
  • Impacto a futuro: Los restos serán datados para precisar su antigüedad y podrían revelar la coexistencia de últimos mamuts con humanos modernos en la región.

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