Tesoro y Coinbase exigen al Senado la Clarity Act cripto antes de agosto

Scott Bessent cita a Satoshi Nakamoto para presionar a los demócratas y evitar que el receso del Congreso frene la ley. La norma definiría por primera vez un marco regulatorio para las criptomonedas en la mayor economía del mundo.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha lanzado un ultimátum al Senado para que vote la Clarity Act, la ley que busca ordenar el mercado de las criptomonedas en el país, antes de las vacaciones parlamentarias de agosto. Y lo ha hecho de una forma poco habitual: citando al enigmático creador de Bitcoin, Satoshi Nakamoto.

“El Senado debe votar AHORA esta legislación histórica”, escribió Bessent en X (antes Twitter), según recoge Bitcoin Magazine. El político republicano acusó a los demócratas, y en particular a la senadora Elizabeth Warren, de estar frenando la tramitación de una norma que, a su juicio, es clave para que Estados Unidos mantenga el liderazgo en la industria global de las criptomonedas.

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El empuje del Tesoro y el guiño de Coinbase

Bessent fue un paso más allá al parafrasear al propio Satoshi: “Creo que Satoshi lo dijo mejor: ‘Si no me crees o no lo entiendes, no tengo tiempo de intentar convencerte, lo siento’”. Con esa frase extraída de uno de los primeros correos del fundador de Bitcoin, el secretario del Tesoro quiso dejar claro que, si los demócratas bloquean la ley, no será por falta de argumentos.

La presión no solo llega desde la Administración Trump. Coinbase, el mayor exchange de criptomonedas de Estados Unidos, ha intensificado en los últimos días sus contactos con legisladores demócratas para que apoyen la Clarity Act. Fuentes del sector consultadas por esta redacción confirman que la empresa ve la norma como el último tren antes de que la falta de claridad jurídica lastre aún más al mercado cripto estadounidense.

Qué es la Clarity Act y por qué importa

La Clarity Act es un proyecto de ley bipartidista que lleva meses negociándose. Su objetivo: establecer por primera vez un marco regulatorio integral para las criptomonedas en Estados Unidos, definiendo qué activos son valores (securities), cuáles son materias primas y qué competencias corresponden a cada agencia federal. Para el inversor español, lo que ocurra al otro lado del Atlántico es relevante: las decisiones de la SEC o el Tesoro de EE.UU. marcan la pauta global, y una ley así despejaría dudas que ahora traban la entrada de grandes inversores institucionales.

La urgencia por votarla antes del receso de agosto (previsto para mediados de mes) tiene una razón práctica: si no se aprueba ahora, el proceso se retrasaría hasta septiembre, con las elecciones de medio mandato calentando el ambiente y aún más polarización.

La cita a Satoshi no es un adorno: expresa la frustración del sector ante una oposición política que, según Bessent, se aferra a mitos en lugar de debatir con transparencia.

El contexto: una ley que divide al Congreso (y al mercado)

Aunque la Clarity Act ha sido redactada con apoyo de ambos partidos, aún cuenta con resistencia en el ala más progresista del Partido Demócrata. La senadora Warren, una de las voces más críticas con los criptoactivos, calificó la ley la semana pasada como “una puerta abierta para que los criminales muevan dinero”, y sostuvo que no impide que Donald Trump se lucre personalmente con sus proyectos digitales, en referencia al token TRUMP y a la plataforma World Liberty Financial.

Esas acusaciones han tensado el debate. No obstante, la mayoría de analistas consultados coinciden en que la Clarity Act incorpora salvaguardas éticas y que su aprobación —aunque imperfecta— es preferible al vacío legal actual, que deja a las empresas de criptomonedas navegando entre interpretaciones judiciales contradictorias. Para el mercado, la señal es inequívoca: cada día sin regulación clara añade incertidumbre y frena inversiones potenciales de billones de dólares.

En Europa, la experiencia de MiCA (la regulación de criptoactivos de la UE) demostró que un marco legal nítido no ahuyenta la innovación, sino que atrae capital. Estados Unidos, con la mayor concentración de capital riesgo cripto del mundo, se arriesga a perder ese liderazgo si sigue postergando la decisión. De ahí la frase de Bessent de que “América liderará o no liderará”.

La presión conjunta del Tesoro y de gigantes como Coinbase es la última baza antes de que el Congreso se tome un respiro. Si los demócratas ceden, la Clarity Act podría convertirse en la piedra angular de la regulación cripto mundial. Si no, el ecosistema tendrá que esperar aún más.


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