Apple: récord de ingresos iPhone pese a la escasez global de memoria

El Mac crece un 29% y el iPhone un 22% en su mejor tercer trimestre histórico, pese a la escasez de memorias que estrangula al sector. Tim Cook atribuye el salto a la renovación masiva de dispositivos.

Los resultados del tercer trimestre fiscal de Apple (publicados hoy) confirman una tendencia que los analistas no esperaban: el iPhone no solo resiste en un trimestre tradicionalmente débil, sino que firma su mejor registro trimestral de la historia. Con 54.250 millones de dólares en ventas de teléfonos, un 22% más que hace un año, el gigante de Cupertino eleva la facturación total a 109.400 millones y desafía tanto el ciclo previo al lanzamiento como la escasez global de memorias RAM.

Claves de la operación

  • El iPhone marca un nuevo hito trimestral. Las ventas de teléfonos alcanzaron los 54.250 millones, un salto del 22% que amortigua el impacto de la crisis de suministros de chips de memoria.
  • El Mac consolida su mejor racha en años. Los ordenadores crecieron un 29% hasta los 10.350 millones, impulsados por la renovación de equipos con Apple Silicon y la demanda corporativa.
  • 109.400 millones, el techo de un trimestre históricamente flojo. La cifra total bate cualquier expectativa para un Q3 en Apple, que suele ceder terreno antes de la nueva hornada de productos.

El iPhone desafía la estacionalidad y la crisis de suministros

La escasez global de memoria RAM, que ha estrangulado los márgenes de fabricantes como Samsung o Xiaomi, apenas ha rozado a Apple. La compañía logró esquivar los cuellos de botella de los principales proveedores gracias a contratos de suministro a largo plazo y a su capacidad financiera para asegurar componentes. En una entrevista con la CNBC, el CEO Tim Cook atribuyó el repunte de ventas a la «renovación significativa de dispositivos durante todo el trimestre», una señal de que los usuarios están acortando los ciclos de actualización.

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El dato es más llamativo si se considera que el tercer trimestre fiscal de Apple —abril, mayo, junio— suele ser un período de transición antes del lanzamiento de los nuevos iPhone en septiembre. Normalmente los consumidores posponen la compra, pero la demanda ha sido tan robusta que el iPhone ha registrado su mejor Q3 de la historia por ingresos, según los datos históricos compilados por Reuters. Eso desdibuja la estacionalidad clásica de Cupertino.

Analistas del sector, como los de Wedbush Securities, ya habían anticipado un trimestre sólido, pero el crecimiento del 22% supera incluso las previsiones más optimistas. La resistencia del iPhone sugiere que la base instalada de más de 1.200 millones de dispositivos activos sigue siendo el motor más potente de la compañía, y que el ecosistema de servicios y accesorios fideliza más allá del hardware.

Los servicios, segmento que la compañía no desglosa por trimestre, también han mostrado un comportamiento sólido, con ingresos recurrentes que superan ya los 20.000 millones de dólares, según estimaciones de Morgan Stanley. El margen bruto, no obstante, cayó una décima hasta el 44,2%, un síntoma de que las presiones en la cadena de suministro empiezan a trasladarse a costes.

El iPhone no solo capea el temporal de los chips: lo convierte en viento a favor.

¿Hasta dónde puede llegar la renovación masiva?

El Mac, con un incremento del 29%, ha sido la otra palanca de unos resultados que ya no dependen exclusivamente del smartphone. La transición a los chips propios M-series, completada en 2025, sigue generando ciclos de renovación en empresas y universidades, y el canal educativo ha sido especialmente activo en mercados como el norteamericano y el europeo. Apple no desglosa las ventas por país, pero en España el Mac ha ganado cinco puntos de cuota en el segmento premium en los últimos dos años, según datos de la consultora IDC.

Pese a la fotografía positiva, hay sombras que el mercado no ignora. La escasez de memorias DRAM y NAND, aunque contenida para Apple, podría golpear con fuerza en el próximo ciclo del iPhone 18 si los precios de los componentes no se estabilizan. Además, el crecimiento en China se ha ralentizado al 8% interanual, el menor ritmo desde 2020, reflejando la creciente competencia de las marcas locales, especialmente Huawei y Honor, y un consumidor más cauto.

El margen bruto de la compañía se situó en el 44,2%, una décima por debajo del trimestre anterior, una señal de que las presiones en la cadena de suministro ya empiezan a traducirse en costes. No obstante, la generación de caja libre superó los 28.000 millones, dejando a Apple con una montaña de efectivo de más de 270.000 millones, suficiente para capear cualquier temporal y continuar con su agresivo programa de recompra de acciones.

España y la paradoja del dispositivo premium que se masifica

En esta redacción llevamos meses siguiendo un fenómeno que los resultados de Apple confirman: la aparente contradicción de una economía con presión inflacionaria que, sin embargo, mantiene un ritmo de consumo tecnológico muy por encima de lo esperado. En España, el iPhone ha pasado de ser un producto aspiracional a un estándar en muchas empresas. Según el último barómetro de Statista, a cierre de 2025 la cuota de iOS entre los smartphones activos en territorio nacional rozaba el 28%, frente al 21% de solo tres años antes.

Esa penetración modifica el mapa competitivo. Samsung, que sigue siendo el líder en volumen con un 34%, ve cómo Apple le arrebata usuarios de mayor poder adquisitivo y, sobre todo, más fieles al ecosistema. La batalla por el segmento profesional y por los jóvenes que acceden a su primer empleo cualificado se está librando en el terreno del sistema operativo y los servicios asociados, más que en las especificaciones de cámara o pantalla.

El riesgo, desde nuestra lectura, es la saturación. Con casi tres de cada diez móviles en España ejecutando iOS, el espacio para seguir creciendo al ritmo actual se reduce, y la compañía deberá exprimir los ingresos por usuario a través de servicios como Apple One, iCloud, Apple Pay y la publicidad en la App Store. Ahí es donde el mercado de capitales tiene puesta la lupa. El próximo movimiento de Apple no será un nuevo iPhone, sino un nuevo modelo de negocio que monetice esa base instalada de manera más recurrente. Y eso, en una Europa con la DMA en vigor y una regulación cada vez más estrecha, no será sencillo.


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