Strategy, la antigua MicroStrategy, ha publicado este jueves unas pérdidas netas de 8.220 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. El motivo no es operativo: obedece a un ajuste contable no realizado de 8.320 millones por la caída del Bitcoin durante el trimestre. La compañía, que acumula 843.775 bitcoins, cotiza actualmente por debajo de su coste medio de adquisición, que ronda los 75.476 dólares por BTC.
El dato ha vuelto a encender el debate sobre el riesgo de tener una tesorería corporativa concentrada en criptoactivos. En el ecosistema Solana, empresas como SOL Strategies han replicado el modelo de Saylor con un activo subyacente diferente, lo que convierte este tropiezo contable en una lección útil.
El golpe contable que no es de caja
La pérdida de 8.220 millones es, en realidad, el reflejo de una minusvalía latente de 8.320 millones de dólares sobre sus tenencias de Bitcoin. Al cierre del trimestre, el precio del activo había caído lo suficiente como para activar este ajuste según las normas contables estadounidenses, que obligan a registrar las caídas pero no permiten anotar las subidas hasta que se materializan.
Es decir, Strategy no ha perdido efectivo: su flujo de caja operativo sigue siendo positivo. La compañía incluso ha construido una reserva de 3.750 millones de dólares, suficiente para cubrir más de dos años de pagos de dividendos preferentes e intereses. En paralelo, ha vendido unos 218,4 millones de dólares en Bitcoin durante el trimestre, de los cuales 216 millones se ejecutaron a principios de julio, ya fuera del periodo contable, bajo un programa de monetización de BTC creado para respaldar sus obligaciones con los accionistas preferentes.
La firma también recompró 25 millones de dólares de sus acciones preferentes serie A (STRC) con descuento sobre su valor nominal y ha anunciado que seguirá adquiriendo estos títulos mientras coticen por debajo de 100 dólares.
Por qué Strategy vende Bitcoin ahora
La decisión de Strategy de vender una fracción de su tesorería –cerca del 0,026% de sus 843.775 bitcoins– responde a una razón estrictamente financiera: financiar los dividendos de sus acciones preferentes sin diluir el capital. La empresa emitió estos títulos para atraer inversores institucionales que buscaban exposición a Bitcoin con cierta protección, y ahora utiliza los ingresos del programa de monetización para cumplir con esos pagos.
El contexto es relevante. Strategy cotiza por debajo de su coste medio de adquisición de Bitcoin, que ronda los 75.476 dólares. Con el precio actual del BTC, la empresa necesita que el activo suba cerca de un 15% para que su tesorería vuelva a estar en verde sobre el papel. Mientras tanto, los 3.750 millones en efectivo le dan margen para navegar varios trimestres sin presión de liquidez.
La tesorería corporativa de criptoactivos es una apuesta de largo plazo que exige estómago para las minusvalías contables trimestrales.
Lo que el inversor de Solana debe mirar
El caso de Strategy importa más allá de Bitcoin. En el ecosistema Solana, la empresa SOL Strategies está construyendo una tesorería concentrada en SOL con una filosofía casi idéntica: acumular el activo nativo, utilizarlo como colateral para financiarse y capitalizar la revalorización a largo plazo. De hecho, SOL Strategies ya ha superado los 200.000 SOL en balance y se ha convertido en la mayor tesorería corporativa del activo.
La lección del Q2 de Strategy es que el ruido contable puede distorsionar la percepción del mercado durante varios trimestres, pero no cambia la tesis de fondo si el activo subyacente mantiene su narrativa de adopción. Con Solana, esa narrativa se apoya en el crecimiento de la base de usuarios activos, el despliegue de Firedancer –el segundo cliente validador que añade resiliencia a la red– y la integración de gigantes de pagos como Visa y Shopify sobre USDC en Solana.
Riesgos hay, y conviene nombrarlos: la concentración del staking en pocos validadores, la dependencia técnica de Jump Crypto para Firedancer y la volatilidad intrínseca de un activo que aún no tiene el track record de Bitcoin. Pero si el inversor institucional aprende a mirar más allá de los números rojos trimestrales, el modelo de tesorería cripto –sea con BTC o con SOL– podría convertirse en un estándar corporativo antes de lo que el mercado descuenta.




