EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Sareb elevó sus pérdidas netas un 11,6% en 2025 hasta los 3.140 millones de euros, según su informe anual.
- ¿Quién está detrás? La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), el ‘banco malo’ creado en 2012 para absorber los activos tóxicos de la banca rescatada.
- ¿Qué impacto tiene? La cartera de activos inmobiliarios se redujo un 14,3%, se firmaron 1.490 nuevos alquileres sociales y la deuda sénior bajó en 393 millones, hasta 27.790 millones.
Sareb cerró 2025 con unas pérdidas netas de 3.140 millones de euros, un 11,6% más que los 2.825 millones de 2024, en un ejercicio marcado por la caída de los ingresos por ventas y el incremento de los gastos de gestión, según su propio informe anual publicado este jueves.
Las cuentas de 2025: desplome de ingresos y lastre de los costes
La cifra de negocios se desplomó un 51,1% hasta situarse en 1.172 millones de euros. El coste de las ventas, aunque inferior al del año anterior, siguió siendo elevado: 2.990 millones, un 20,1% menos. Como resultado, el margen bruto contable fue negativo en 1.817 millones, lo que supone un deterioro del 35,1% respecto al ejercicio precedente.
A esta hemorragia se sumó un repunte de los gastos de gestión, comercialización y mantenimiento, que se dispararon un 50,8% hasta los 665 millones de euros. La entidad explica que el menor volumen de entradas de activos del proceso de transformación de balance y el traspaso de inmuebles a Casa 47 —la sociedad público-privada que canaliza la nueva estrategia social de Sareb— han provocado una reducción del 14,3% en la cartera total de activos inmobiliarios.
Por líneas de negocio, la venta de activos residenciales a particulares generó 268 millones de euros con un precio medio de 117.000 euros, lo que representa el 96% de las transacciones. La venta de suelos alcanzó los 257 millones y las obras paradas aportaron 172 millones. Árqura Homes, la promotora del grupo, escrituró 1.284 viviendas nuevas y facturó 347 millones, mientras que la venta de activos terciarios ingresó 157 millones y la gestión de préstamos otros 535 millones.
Sareb se ha transformado silenciosamente en el mayor casero social de España, con más de 10.000 alquileres asequibles, mientras sus cuentas registran pérdidas que son el reflejo contable de su propio desmantelamiento.
La vertiente social: 8.700 alquileres vigentes y 1.400 pendientes
En paralelo al deterioro contable, la entidad reforzó su actividad social. En 2025 firmó 1.490 nuevos contratos de alquiler social, lo que eleva la cifra de alquileres sociales aprobados a más de 10.100 hogares. Actualmente hay 8.707 contratos de alquiler social vigentes, con otros 1.400 pendientes de formalización.
Este giro responde a la nueva estrategia corporativa impulsada por el Gobierno, que obliga a Sareb a priorizar la función social de su parque de viviendas. La entidad ha ido transfiriendo inmuebles a Casa 47 —constituida en 2024— para que esta los destine a alquiler asequible, mientras reduce progresivamente la venta de activos al mercado.
La Ficha del Inversor: ¿cómo interpretar el agujero contable del ‘banco malo’?
La métrica clave no está solo en los 3.140 millones de pérdidas, sino en la progresiva extinción del balance: la cartera inmobiliaria se redujo un 14,3% y la deuda sénior bajó en 393 millones hasta los 27.790 millones. Esos movimientos reflejan el plan de desinversión acelerado y el traspaso de activos a estructuras de vivienda pública, lo que aleja cada vez más a Sareb del inversor oportunista de los primeros años del rescate bancario.
En los próximos seis meses, la tendencia apunta a una mayor transferencia de suelo y obra parada hacia Casa 47, lo que limitará las operaciones especulativas que hasta ahora aprovechaban los paquetes de deuda a descuento. El mercado de compra de carteras de préstamos fallidos seguirá activo —los 535 millones generados en 2025 lo confirman— pero el volumen decrecerá conforme Sareb complete su misión inicial de limpieza de balances.
El perfil recomendado para navegar este nuevo escenario es el del inversor institucional dispuesto a colaborar con la administración en esquemas de colaboración público-privada, o aquel que busque paquetes de préstamos de menor tamaño en las últimas desinversiones. El pequeño comprador particular encuentra hoy pocas gangas salvo en el residencial más deteriorado, ya que el parque de Sareb se vuelca en lo social. La lectura a largo plazo es que el ‘banco malo’ se está convirtiendo en un instrumento permanente de vivienda pública, lo que modifica las reglas para cualquier operador privado.
El precedente histórico está en el acuerdo de 2022 que redefinió a Sareb como “entidad de interés público” y abrió la puerta a Casa 47. Si la tendencia actual se consolida, la siguiente gran incógnita será el calendario definitivo de extinción de la sociedad y si el Estado asumirá las pérdidas acumuladas —superiores ya a los 35.000 millones desde 2012— o buscará fórmulas para diluirlas en el tiempo. La formalización de los 1.400 alquileres sociales pendientes y la evolución de la morosidad de la cartera de préstamos marcarán las próximas citas.




