Desde el 1 de octubre, no abrir paso a los servicios de emergencia en los atascos será sancionado con 200 euros. La DGT convierte en obligación legal lo que hasta ahora era un gesto de cortesía al volante.
El Real Decreto 518/2026, aprobado por el Consejo de Ministros el 24 de junio y publicado en el BOE, modifica el Reglamento General de Circulación para obligar a los conductores a abrir un pasillo central en autopistas y autovías cada vez que una retención detenga o ralentice el tráfico a paso de peatón. El objetivo es que ambulancias, bomberos y policía puedan avanzar sin esperar a que cada vehículo maniobre al escuchar la sirena.
Qué cambia en los atascos con el nuevo Reglamento General de Circulación
Hasta ahora, apartarse era una buena práctica que dependía de la pericia y la atención del conductor. Con la reforma, el corredor de emergencia se convierte en una exigencia legal cuyo incumplimiento constituye una infracción grave. El decreto fija una sanción de 200 euros, sin especificar resta de puntos del carnet.
La propia DGT aclara que los conductores deberán abrirse hacia los lados para dejar un pasillo central entre carriles, de modo que puedan pasar los vehículos de policía y de los servicios de emergencia.
Cuándo hay que apartarse y cómo formar el pasillo de emergencia

La clave está en actuar en el momento en que empieza a formarse el atasco, sin esperar a ver una ambulancia por el retrovisor. Cuando los coches quedan completamente detenidos y demasiado juntos, algunos conductores se quedan sin espacio para maniobrar.
La mecánica varía según el número de carriles:
- Dos carriles por sentido: los vehículos del carril izquierdo se aproximan al borde izquierdo y los del carril derecho se desplazan a la derecha, dejando libre el corredor central.
- Tres o más carriles: el pasillo se forma entre el carril más a la izquierda y el inmediatamente contiguo; quienes circulan por la izquierda se pegan a ese costado y el resto se desplaza hacia la derecha.
El sistema está inspirado en el corredor de emergencia que se aplica desde hace años en países como Alemania y Austria. Allí, los conductores empiezan a apartarse en cuanto el tráfico pierde fluidez, incluso sin que se aproxime ningún vehículo prioritario. La ganancia de tiempo para los equipos de emergencia es el argumento central: en una retención, una ambulancia puede perder varios minutos intentando avanzar entre coches detenidos.
El corredor de emergencia no se improvisa al oír la sirena: se abre en cuanto el tráfico pierde fluidez, con margen para que ambulancias y bomberos no pierdan minutos.
Cómo cumplir la norma y evitar la multa de 200 euros
Lo más importante es no esperar al último momento. Si el tráfico se frena en autovía o autopista, revisa cuántos carriles hay y colócate al lateral que corresponda. El protocolo se activa con la retención, no con la sirena.
Los motoristas acumulan el mayor número de cambios. Podrán circular por el arcén derecho en atascos, pero solo cuando el tramo esté habilitado y señalizado para ello, la circulación esté detenida, no superen 30 km/h y vayan en fila de a uno. Fuera de esas condiciones, o en tramos no autorizados, la conducta se sanciona como infracción grave de 200 euros.
Además, los motoristas deberán llevar un chaleco reflectante de alta visibilidad entre los accesorios del vehículo. No tendrán que tenerlo puesto durante la conducción, salvo en los supuestos ya previstos por la normativa anterior.
En carreteras con nieve también cambian las reglas: cuando la nieve dificulte la circulación en autopistas y autovías, queda prohibido adelantar y es obligatorio circular por el carril situado más a la derecha.
Análisis: un gesto de cortesía convertido en obligación legal
Convertir el pasillo de emergencia en norma sancionable tiene lógica si se mira el dato de fondo: en una retención, los minutos que pierde una ambulancia pueden ser decisivos. El modelo alemán y austriaco demuestra que la maniobra funciona cuando se automatiza. La sanción de 200 euros es coherente con el resto de infracciones graves del Reglamento General de Circulación, aunque todavía convendrá explicar la la mecánica en los paneles de las autovías.
La principal dificultad práctica no es legal, sino de espacio. En atascos que se forman de golpe, los coches quedan tan juntos que abrir el pasillo exige maniobras milimétricas. Por eso conviene interiorizarlo como un reflejo: si el tráfico se ralentiza por debajo del paso de peatón, el pasillo debe empezar a abrirse.
También hay que vigilar la letra pequeña. La norma nacional convive con ordenanzas autonómicas y municipales; en tramos con carriles bus o señalización específica, la colocación exacta puede variar. Quien circule por autovías distintas cada semana hará bien en consultar la señalización local y en no asumir que el arcén es utilizable salvo para motos en los tramos habilitados.
Mi lectura es que se trata de una medida razonable de seguridad vial, no de un afán recaudatorio: depende casi por completo de la cooperación del conductor y su cumplimiento se nota en la circulación diaria. El riesgo está en los primeros meses, cuando la novedad y la falta de señalización en algunos puntos pueden generar dudas. La solución pasa por informarse antes del 1 de octubre y por practicar el gesto en la primera retención, no cuando aparezca la sirena.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: No abrir paso a los servicios de emergencia en atascos de autopistas y autovías cuando la circulación se ralentice o detenga.
- Sanción económica: 200 euros.
- Puntos del carnet: No aplica.
- Entrada en vigor: 1 de octubre de 2026.





