La NASA confirmó este 28 de julio que el satélite de servicio LINK sufrió un fallo múltiple que amenaza la misión de reabastecimiento del telescopio espacial Swift. Dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de funcionar y el sistema de propulsores de gas frío perdió parte de su capacidad, lo que provocó un giro descontrolado y comunicaciones intermitentes con la Tierra.
Este contratiempo pone en riesgo la primera operación comercial de mantenimiento orbital de un observatorio científico de la NASA. LINK, diseñado por la empresa Katalyst Space, debía acercarse a Swift, capturarlo y elevarlo a una órbita más alta para alargar su vida útil, una maniobra nunca antes intentada en un telescopio de rayos gamma en activo.
El fallo múltiple que detuvo la misión
La pérdida de dos ruedas de reacción provocó un giro inesperado que interrumpió las comunicaciones de forma intermitente con la Tierra. Aunque el resto de subsistemas, incluida la alimentación eléctrica, responden con normalidad, los ingenieros se enfrentan al reto de detener la rotación antes de cualquier maniobra de aproximación al telescopio Swift.
El equipo de Katalyst Space confirmó que el satélite LINK mantiene carga positiva en sus baterías y sigue en contacto con el centro de control. Sin embargo, la situación es delicada: un giro descontrolado impide cualquier intento de acercamiento seguro al observatorio, que orbita a unos 600 kilómetros de altitud.
Los propulsores eléctricos de LINK —más débiles pero aún operativos— serán utilizados en los próximos días para contrarrestar el movimiento de rotación. Según la NASA, el plan es detener el giro en un plazo de dos a tres días y después evaluar la salud completa del vehículo antes de tomar decisiones.
Sin un control de actitud preciso, cualquier intento de acercamiento al telescopio se convierte en una maniobra de alto riesgo con un patrimonio científico de dos décadas en juego.
Las ruedas de reacción son volantes de inercia que permiten orientar el satélite sin gastar combustible. Perder dos de las tres significa que LINK apenas puede apuntar hacia un objetivo con precisión. En misiones de acoplamiento, un control de actitud milimétrico es indispensable. La avería, por tanto, hace imposible cualquier maniobra de aproximación segura al telescopio Swift mientras no se recupere la estabilidad.
La maniobra de reabastecimiento prevista

LINK había sido lanzado a principios de 2026 con el objetivo de ejecutar una operación sin precedentes: acercarse al telescopio Swift, capturarlo con un brazo robótico y elevarlo a una órbita más alta para prolongar su vida útil. Swift, lanzado en 2004, es un observatorio de rayos gamma que ha revolucionado la astrofísica de altas energías, pero su órbita ha ido decayendo gradualmente por la resistencia atmosférica residual. Sin intervención, el telescopio acabaría reentrando en la atmósfera en la próxima década.
El plan original contemplaba que LINK se posicionara a pocos metros del observatorio, lo sujetara y encendiera sus propulsores para transferir momento. Ahora, todo depende de que la nave recupere una orientación estable y de que los ingenieros verifiquen que los sistemas dañados no comprometen la seguridad de la captura.
Los técnicos de Katalyst han comenzado a revisar las posibles actualizaciones del software de guiado, navegación y control para adaptarse a la nueva configuración de la nave. En los próximos próximos días, se espera que la NASA y la empresa decidan si se puede mantener el intento de reabastecimiento o si la misión deberá posponerse indefinidamente.
El futuro del mantenimiento orbital en juego
Hasta ahora, el mantenimiento de telescopios en órbita había sido realizado exclusivamente por astronautas —como en las cinco misiones al Hubble— o por grandes satélites robóticos desarrollados por agencias gubernamentales. La misión LINK–Swift representaba el primer intento de una empresa privada de ejecutar una operación similar con un coste mucho menor, abriendo la puerta a una nueva economía de prolongación de vida útil de satélites científicos.
Este contratiempo supone un revés significativo para la incipiente industria del servicio en órbita. La misión LINK–Swift era uno de los proyectos más visibles de colaboración público-privada para extender la vida de satélites científicos. El telescopio Swift, fundamental para el estudio de estallidos de rayos gamma, perdería altura hasta reentrar en la atmósfera en aproximadamente una década si no se recupera la misión. Si el fallo no tiene solución rápida, la NASA podría verse obligada a replantear su estrategia de mantenimiento para telescopios como el propio Hubble o el futuro Observatorio de Mundos Habitables.
Por ahora, Swift sigue operando con normalidad y sus instrumentos continúan recogiendo datos valiosos sobre estallidos de rayos gamma y otros fenómenos violentos del universo. La comunidad astronómica confía en que Katalyst logre estabilizar LINK y demostrar que la tecnología de servicio orbital es viable. Pero el primer intento, a solo unas semanas de su lanzamiento, se ha convertido en una carrera contra el reloj para salvar una misión que prometía abrir una nueva era en la exploración espacial.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué ha sucedido: El satélite de servicio LINK perdió el control de actitud tras el fallo de dos ruedas de reacción y una degradación en los propulsores de gas frío.
- Dónde: En órbita terrestre baja, en ruta hacia el telescopio Swift (altitud ~600 km).
- Institución responsable: NASA y Katalyst Space.
- Cuándo: El incidente se detectó durante el fin de semana del 26-27 de julio de 2026. El comunicado se emitió el 28 de julio.
- Impacto a futuro: Pone en riesgo la primera misión comercial de reabastecimiento de un telescopio de la NASA. Si no se estabiliza LINK, el plan para prolongar la vida útil de Swift podría retrasarse años o cancelarse.



