Pesa o CAF: los candidatos con más ‘papeletas’ para ser el aliado de Talgo tras la exigencia de Puente

La reciente declaración del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha dejado claro que, a pesar de la mejora en su situación, Talgo sigue necesitando un socio industrial. Ya no uno que compre parte de sus acciones, sino uno que participe directamente en los procesos de fabricación de los trenes que deben entregar tanto para los contratos españoles como para los alemanes, uno de sus mercados clave en los últimos años.

Y es que, incluso aunque Renfe haya dejado fuera a Talgo de su licitación para los trenes de ‘muy alta velocidad’ por la lentitud del fabricante a la hora de entregar la documentación requerida, la compañía sigue siendo una pieza clave en el puzle del sector ferroviario nacional. La apuesta de la empresa pública es que la demanda de alta velocidad siga creciendo en los próximos años, impulsada tanto por la competencia como por las directrices europeas para que el ferrocarril sea el principal medio de transporte a larga distancia por encima del avión y del vehículo particular, por lo que, antes o después, se necesitarán nuevos trenes.

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La buena relación entre Talgo y Pesa

De momento, ni la propia Talgo ni el Ministerio han adelantado posibles candidatos, pero existen empresas que han mostrado su cercanía con el fabricante en los últimos años. De hecho, en la etapa en la que se buscaba comprador, no fueron pocas las firmas con capacidad industrial que coqueteaban con la idea de hacerse con el control de la compañía, o bien que fueron tanteadas desde España para evitar que la húngara Magyar Vagon tomara las riendas de la empresa vasca.

Acuerdo de Talgo y Pesa. Fuente: Agencias
Acuerdo de Talgo y Pesa.
Fuente: Agencias

La más evidente es Pesa. El fabricante polaco, controlado por el fondo público PFR, presentó una oferta para comprar Talgo en 2025 a un precio de 5 euros la acción, pero acabó retirándose de la puja por el evidente deseo del Gobierno de que el comprador fuese español. Aun así, ambas empresas mantienen un acuerdo para acelerar el desarrollo del sistema ferroviario polaco, por lo que la sintonía se conserva y resultaría lógico que fuese una de las primeras puertas a las que llamar fuera de España.

El caso de CAF

El caso de CAF es especialmente curioso. Aunque es el principal competidor de Talgo en el mercado español, nunca hizo un esfuerzo real para hacerse con el control de la empresa que hoy lidera José Antonio Jainaga. Es cierto que figuró en las quinielas de quienes esperaban un comprador español para el accionariado, pero a la firma guipuzcoana nunca le pareció que las condiciones fuesen las adecuadas.

Aun así, desde Talgo se han emitido señales de acercamiento. El propio Jainaga tendió la mano en febrero de este año en un acto en Vitoria frente a la directiva de CAF, donde incluso dejó caer la posibilidad de una fusión entre los dos grandes fabricantes de trenes españoles. ‘No estoy hablando únicamente de procesos de adquisición, sino también de procesos de fusión dentro del mismo sector’, explicaba en ese momento el directivo, según recogió La Vanguardia.

Oficinas de CAF. Fuente: Agencias
Oficinas de CAF. Fuente: Agencias

Es cierto que, por ahora, no hay un movimiento formal. Pero no sería un acuerdo descabellado, sobre todo porque, a pesar de los buenos resultados de CAF en los últimos años, buena parte del crecimiento de su cartera de pedidos ha llegado a través de Solaris, su filial de fabricación de autobuses, por lo que un pacto con Talgo podría acelerar sus pedidos en materia de trenes y alta velocidad.

Una respuesta para los problemas históricos de Talgo

Sea Pesa, CAF o alguna otra firma que no haya emergido aún en el mapa, a nadie le sorprende que Talgo busque auxilio industrial. El fabricante lleva años acusando la lentitud en las entregas de sus convoyes, un problema visibilizado por la penalización de 116 millones de euros que mantiene con Renfe por los retrasos en los trenes Avril; aunque haya conseguido renegociar el pago de la sanción hasta 2032, es un síntoma claro de sus cuellos de botella.

Ahora, con una cartera de pedidos en expansión, se hace más urgente acelerar los plazos de producción. Si bien Jainaga ha defendido que se están realizando las inversiones necesarias para duplicar la capacidad de las plantas, la entrada de ayuda externa permitiría acortar los plazos de entrega a corto plazo, si bien habrá que analizar al detalle las condiciones de ese eventual acuerdo.

Talgo y el nuevo mercado de la alta velocidad

Lo cierto es que Talgo afronta una encrucijada determinante para su futuro y para el conjunto de la alta velocidad en España. Cumplir con los plazos es una urgencia inaplazable: la apuesta de Bruselas por el tren representa una oportunidad de oro para la empresa vasca, siempre que logre resolver sus problemas de producción y recuperar la puntualidad en los suministros.

La compañía conserva ventajas competitivas de primer orden, como disponer del único tren de alta velocidad de ancho variable del mercado. Además, sus alianzas recientes con FlixTrain y Deutsche Bahn en Alemania demuestran que sigue siendo un actor de alto atractivo internacional, a pesar del lastre de sus calendarios de entrega.


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