El centro de datos de Amazon en La Cartuja consumirá tanta electricidad como Zaragoza

El complejo de AWS requerirá 3.280 GWh anuales y lleva dos años esperando un acceso de 300 MW a la red. Los 184 generadores de emergencia consumirían 3,6 millones de litros de gasóleo en caso de apagón.

El nuevo centro de datos de Amazon Web Services en el parque tecnológico de La Cartuja, en Sevilla, consumirá 3.280 gigavatios hora al año cuando alcance su pleno rendimiento, una cifra equiparable al consumo eléctrico de toda la ciudad de Zaragoza.

La multinacional estadounidense ha revelado la magnitud del proyecto, que lleva dos años a la espera de que Red Eléctrica de España (REE) le conceda un punto de conexión de 300 megavatios en la subestación de Montetorrero, en el eje de la autovía de Castellón.

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Claves de la operación

  • Una demanda energética sin precedentes. Los 3.280 GWh anuales que requerirá este centro de datos equivalen al gasto eléctrico de una ciudad de 680.000 habitantes. La instalación necesita uno de los ‘enchufes’ de mayor potencia de la red, lo que lo convierte en uno de los mayores consumidores industriales de España.
  • Generadores de emergencia masivos: 3,6 millones de litros de gasóleo. En caso de apagón, los 184 generadores de respaldo consumirían un volumen de combustible equivalente al que gastan 3.662 vehículos en un año. La dependencia del diésel plantea serias dudas sobre la sostenibilidad del proyecto.
  • La batalla por la infraestructura eléctrica en el sur de Europa. La saturación de los puntos de conexión es el principal cuello de botella para los hyperscalers. AWS, Microsoft y Google compiten por un recurso cada vez más escaso mientras España aspira a convertirse en un polo de centros de datos.

La batalla por el enchufe: ¿puede la red española soportar otro hyperscaler?

España se ha convertido en un imán para las grandes plataformas de nube. La combinación de suelo disponible, energía renovable a precios competitivos y conexiones de fibra ha atraído inversiones de miles de millones de euros. Sin embargo, la red de transporte eléctrico empieza a mostrar signos de saturación en los nodos estratégicos.

Amazon Web Services ya opera tres zonas de disponibilidad en Aragón dentro de su región española. El nuevo complejo de La Cartuja se suma a esa huella, pero la conexión de 300 megavatios solicitada a Red Eléctrica no termina de llegar. La compañía lleva desde 2024 aguardando el permiso, y fuentes del sector señalan que la demora podría deberse a la necesidad de reforzar la subestación de Montetorrero, una obra que competiría con otras solicitudes de gran consumo en la zona de Levante.

El problema no es exclusivo de AWS. La carrera por asegurar puntos de acceso fiables está llevando a los hyperscalers a negociar directamente con los gestores de la red e incluso a plantear inversiones en infraestructura propia de evacuación. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha alertado en varios informes del riesgo de que los nuevos grandes consumidores desplacen la demanda de la industria tradicional si no se acelera la planificación de la red.

Generadores de emergencia con sabor a diésel: el coste ambiental de la nube

El dato que más ha llamado la atención tras la publicación de la memoria del proyecto es el parque de generadores de emergencia. Los 184 equipos previstos consumirían hasta 3,6 millones de litros de gasóleo en caso de un apagón prolongado, una cantidad equivalente a la demanda anual de 3.662 automóviles, según la propia documentación del proyecto.

En el sector se justifica esta dotación por la exigencia de disponibilidad de los centros de datos de ‘tier IV’. Una interrupción del suministro eléctrico se traduce en millones de euros en pérdidas para los clientes que alojan sus cargas de trabajo. Pero la contradicción con los compromisos climáticos de Amazon, que aspira a ser neutra en carbono para 2040, es evidente. Quemar millones de litros de diésel, aunque sea en una emergencia, contradice la narrativa de sostenibilidad que la compañía vende a los reguladores europeos.

El dato que asusta no son los 3.280 GWh, sino los 3,6 millones de litros de gasóleo que quemarían en una emergencia.

Además, la legislación europea sobre emisiones industriales podría endurecer los requisitos para este tipo de instalaciones en los próximos años. El Reglamento de la UE sobre la restauración de la naturaleza y la Directiva de Eficiencia Energética ya contemplan límites más estrictos a los grandes consumidores, y los grupos ecologistas han puesto el foco en los centros de datos como un sector de alto impacto indirecto.

Sevilla como polo de centros de datos: la apuesta de AWS frente a sus rivales en España

La transformación de La Cartuja es uno de los ejemplos más claros de cómo el legado de la Expo’92 se ha reciclado en un ecosistema tecnológico. Donde antes había pabellones efímeros, hoy se levantan incubadoras, universidades y uno de los centros de datos más grandes del sur de Europa. AWS ha elegido Sevilla en un momento en que Microsoft ultima su nueva región en Madrid y Google Cloud amplía sus infraestructuras en Aragón.

La decisión de Amazon no es casual. La disponibilidad de terrenos en el sur, el menor coste del suelo respecto a Madrid y la cercanía a los cables submarinos que conectan la península con América y África convierten a Sevilla en una ubicación estratégica. Sin embargo, las temperaturas extremas del verano andaluz añaden un desafío adicional: la refrigeración de un complejo de esta envergadura dispara el consumo de agua y electricidad, lo que ha generado recelos en una comunidad autónoma castigada por la sequía.

En el ámbito competitivo, la expansión de los hyperscalers en España está teniendo un efecto colateral en el precio mayorista de la electricidad. Los contratos de compra de energía renovable (PPA) que firman estas compañías para asegurarse un suministro verde absorben una parte creciente de la generación, lo que puede encarecer el acceso de otras industrias al mismo recurso. Las grandes eléctricas del IBEX 35, como Iberdrola y Endesa, se han convertido en socios indispensables, pero también en cuellos de botella en potencia.

Desde esta redacción consideramos que el desenlace del proyecto dependerá de tres factores: la concesión del punto de conexión por parte de Red Eléctrica, la aceptación social de una infraestructura que exigirá un consumo energético faraónico y la capacidad de Amazon para acreditar que su huella ambiental es compatible con los objetivos de descarbonización de la UE. El centro de datos de La Cartuja es la prueba de fuego para el modelo de crecimiento de la nube en España. La decisión de REE, prevista en los próximos meses, marcará el futuro no solo de AWS en Sevilla, sino de toda la estrategia de los hyperscalers en la península.


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