El BCE se prepara para dos subidas de tipos en cinco meses ante la inflación imparable

El mercado descuenta un alza en septiembre y otra en diciembre tras la escalada del crudo y el bloqueo en Ormuz. La inflación subyacente y los costes de producción mantienen la presión sobre los precios.

El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a ponerse en modo guerra. La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, explicó el pasado jueves que el escenario económico es el mismo que en junio —antes de los frustrados avances de paz entre Estados Unidos e Irán— y el mercado ya descuenta dos subidas de tipos en los próximos cinco meses. La escalada del conflicto en Oriente Medio, el bloqueo del estrecho de Ormuz y el repunte del Brent hasta los 100 dólares han llevado al eurobanco a retomar sus planes más duros.

El comunicado oficial intenta mantener un tono sereno, asegurando que «todas las opciones están sobre la mesa». Sin embargo, la lectura entre líneas es inquietante: la preocupación por un nuevo choque de precios, capaz de desanclar las expectativas de inflación, ha regresado con fuerza a Fráncfort.

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Dos paradas en el calendario: septiembre y diciembre

Los tipos implícitos que calcula Bloomberg apuntan a que la primera subida llegará en la reunión de septiembre, y la segunda, en diciembre. Estas dos citas coinciden con las actualizaciones trimestrales de previsiones económicas del BCE, lo que daría cobertura técnica a los movimientos. Lagarde reveló que algunos gobernadores plantearon subir los tipos ya esta misma semana, pero la decisión final —adoptada por unanimidad— fue esperar hasta después del verano.

La decisión refleja un equilibrio precario: actuar con contundencia, pero sin precipitarse. El banco central necesita confirmar que el repunte del crudo se traslada de forma persistente a los precios al consumo antes de apretar de nuevo el gatillo.

Inflación enquistada y un Brent a 100 dólares

El PMI adelantado de julio, publicado por S&P Global, muestra que los precios de los insumos siguieron subiendo a lo largo del mes, y eso antes del último empujón del petróleo. Chris Williamson, economista jefe de S&P, advierte: «Con el repunte del crudo y la creciente preocupación por el transporte marítimo, la economía corre el riesgo de sufrir un retroceso si se intensifican las presiones inflacionistas y las interrupciones de suministro».

El BCE maneja sus propias proyecciones, que sitúan el IPC de la eurozona aún por encima del 2% hasta la primera mitad de 2027. Además, muchas empresas no han terminado de trasladar el aumento de costes laborales y de materias primas a los precios finales, lo que añade una capa extra de inercia alcista.

El BCE ha vuelto al modo guerra: sin una paz real en Oriente Medio, las subidas de tipos serán inevitables.

Cómo impacta en la economía española

El giro restrictivo del BCE golpea a España en un punto sensible: el Euríbor a doce meses ya ronda el 4% y la deuda hipotecaria de los hogares sigue siendo elevada. Dos subidas adicionales del tipo oficial encarecerán aún más las cuotas de las hipotecas variables y los préstamos a pymes, justo cuando el consumo daba síntomas de estabilizarse.

Este cóctel de inflación importada, repunte del Euríbor y costes empresariales aún sin repercutir plantea un escenario complejo para la recuperación. Yo creo que el BCE está atrapado: si mantiene los tipos altos demasiado tiempo, frena el crecimiento; si los baja antes de tiempo, la inflación se cronifica. La decisión de septiembre será crucial.

Solo un acuerdo de paz real en Oriente Medio, que devuelva el petróleo a los 70 dólares de forma creíble, podría alterar esta hoja de ruta. Pero, de momento, los mercados no compran treguas ficticias. Y el BCE ya ha aprendido que desactivar el modo guerra demasiado pronto sale caro.


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