Trump amenaza con aranceles ‘sustanciales’ a la UE tras la multa de 890 millones a Google

La Casa Blanca reacciona a la multa de 890 millones de euros a Google con amenazas de nuevos aranceles. Trump acusa a Bruselas de 'robar' a las empresas estadounidenses.

La amenaza lanzada por Donald Trump contra la Unión Europea ha llegado en forma de post en Truth Social. El presidente estadounidense ha calificado de robo la multa de 890 millones de euros que Bruselas ha impuesto a Google por prácticas anticompetitivas en el mercado de la publicidad digital. He seguido de cerca la escalada verbal y lo que encuentro es un déjà vu de la guerra comercial que sacudió los mercados en 2018.

La sanción es la última de una serie de golpes regulatorios de la UE a los grandes grupos tecnológicos norteamericanos. En los últimos dos años, Apple, Meta y Amazon han afrontado expedientes sancionadores por un valor conjunto superior a los 5.000 millones de euros. Para la Casa Blanca, estas multas no son un ejercicio de derecho de competencia, sino un ataque deliberado contra el America First.

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La multa a Google y la furia de Trump

La Comisión Europea ha justificado los 890 millones señalando que Google ha abusado durante años de su posición dominante en el ecosistema publicitario online, perjudicando a competidores y a los propios anunciantes europeos. No es la primera vez que Alphabet recibe una multa multimillonaria: ya acumula más de 8.000 millones de euros en sanciones desde 2017. Lo que ha convertido esta decisión en un incidente diplomático de primer orden ha sido el momento elegido, justo cuando Washington intenta renegociar los términos de la alianza comercial transatlántica.

Trump reaccionó con su característica contundencia. En un mensaje que sigue generando réplicas en los mercados, el presidente escribió: ‘The United States of America is not a PIGGYBANK for Europe, nor will we allow it to be!’. A renglón seguido, advirtió de la imposición de aranceles sustanciales a los productos europeos, aunque sin detallar sectores ni porcentajes.

«The United States of America is not a ‘PIGGYBANK’ for Europe, nor will we allow it to be!» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Truth Social, 24 de julio de 2026

La falta de concreción no resta credibilidad a la amenaza. En 2018, un tuit similar sirvió de antesala para los aranceles del 25% al acero y al aluminio europeos. Ahora, con la inflación en Estados Unidos todavía en el 3,1% y con la Reserva Federal vigilante, cualquier barrera comercial adicional se traduciría en un encarecimiento casi inmediato de las importaciones y, por tanto, en más presión sobre los precios.

El riesgo de una nueva guerra comercial transatlántica

Lo que veo en este episodio es una reedición de la estrategia de presión máxima que la administración Trump ha utilizado históricamente contra sus socios comerciales. La gran diferencia con 2018 es que hoy la economía global está mucho más fragmentada y la UE ya tiene preparado un nuevo reglamento anti-coerción que le permitiría responder con rapidez a medidas unilaterales. Bruselas podría activar contramedidas en sectores tan sensibles como el bourbon de Kentucky, las motocicletas Harley-Davidson o los productos agrícolas californianos.

Desde una perspectiva de mercado, los bonos europeos han reaccionado al unísono: el rendimiento del Bund alemán a diez años ha subido ligeramente y el spread con respecto al Tesoro estadounidense se ha ampliado, reflejo de una mayor aversión al riesgo geopolítico. Las acciones de los grandes valores tecnológicos con exposición a Europa —Alphabet, Apple, Amazon— registran caídas moderadas en el aftermarket, lo que indica que los inversores se toman en serio la amenaza.

Este movimiento también tiene una lectura electoral interna. Las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. se celebrarán en noviembre de este año, y Trump necesita reforzar su base proteccionista. Atacar a la UE y a las tecnológicas —un blanco habitual de su retórica— le permite desviar la atención de otras cuestiones internas y presentarse como el defensor de los intereses estadounidenses frente a un bloque al que acusa de ‘aprovecharse’.

🌍 El impacto en España y Europa

Si la Casa Blanca activa los aranceles, el golpe más directo lo recibiría Alemania, pero España no quedaría al margen. Nuestro país exporta a EE.UU. bienes por valor de más de 20.000 millones de euros anuales, con el aceite de oliva, el vino, el porcino y los componentes de automoción como principales partidas. En la guerra comercial de 2018, los productores de aceituna negra española vieron cómo sus ventas caían en picado tras la imposición de tasas punitivas; un escenario similar podría repetirse con el aceite de oliva si la administración Trump decide apuntar hacia los productos agroalimentarios.

Además, la simple amenaza ya está teniendo consecuencias financieras en los hogares españoles. El Euríbor a 12 meses, principal referencia de las hipotecas variables, ha repuntado en solo 24 horas entre 10 y 15 puntos básicos adicionales, anticipando un posible encarecimiento de la financiación. Si la tensión persiste, miles de familias notarán el impacto en sus cuotas mensuales.

Desde Fráncfort, el BCE observa con preocupación. La presidenta Lagarde ha reiterado que la estabilidad geopolítica es hoy el mayor riesgo para la inflación europea. Un conflicto comercial con Washington enfriaría la demanda externa justo cuando la eurozona crece un tímido 0,4% intertrimestral. Eso podría inclinar al Consejo de Gobierno a retrasar los recortes de tipos previstos para otoño, manteniendo el precio del dinero en niveles restrictivos durante más tiempo.

El desenlace sigue siendo incierto. Lo único que tengo claro es que este cruce de amenazas no es una anécdota pasajera. Si la historia reciente sirve de guía, los próximos movimientos de la Casa Blanca pueden redefinir durante años el comercio transatlántico y, con él, la economía de millones de ciudadanos europeos.


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