Vintae ha cerrado la compra de Bodegas Riojanas por 12 millones de euros, una operación que agita el mapa del vino en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja. Con esta adquisición, el grupo vitivinícola familiar suma una facturación conjunta de 60 millones de euros y coloca a la histórica bodega cotizada bajo su paraguas, aunque mantendrá su presencia en el Mercado Continuo.
La noticia, adelantada por Cinco Días y confirmada por la propia compañía, supone un movimiento estratégico en plena consolidación del sector. Vintae, con bodegas en Rioja, Toro, Rueda y Rías Baixas, refuerza su posición en el negocio del vino de calidad y apuesta por el valor de una marca que lleva en la bolsa española desde 1997.
Un gigante con 60 millones de facturación conjunta
La integración de Bodegas Riojanas bajo el control de Vintae permitirá al grupo alcanzar una facturación anual cercana a los 60 millones de euros. La operación, valorada en 12 millones, no supone una OPA sobre el 100% del capital, sino la toma de una participación de control que da a Vintae el mando de la gestión sin excluir la cotización bursátil.
Bodegas Riojanas, fundada en 1890, es propietaria de marcas emblemáticas como Monte Real y cuenta con una presencia destacada en los mercados internacionales. La bodega ha atravesado años de dificultades financieras, y la entrada de Vintae busca ‘volver al origen y recuperar la esencia’, según declaró Richi Arambarri, CEO del grupo adquirente.
Para Vintae, la compra encaja en su filosofía de crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas. La compañía, fundada en 1999 por la familia Arambarri, ya gestiona más de 600 hectáreas de viñedo propio y produce vinos en seis denominaciones de origen. Ahora suma una pieza que le aporta escala en distribución y presencia en canales donde Bodegas Riojanas tiene peso.
Cotizada, pero con nuevo timón
Uno de los aspectos más singulares de la operación es que Bodegas Riojanas seguirá cotizando en el Mercado Continuo. En un sector donde pocas bodegas de tamaño medio mantienen la salida a bolsa, Vintae ha optado por conservar la estructura societaria y aprovechar las ventajas de ser una empresa cotizada: acceso a financiación, transparencia y visibilidad.
Vintae no solo compra una bodega: absorbe 130 años de historia y la mantiene cotizada, una rareza en un sector acostumbrado a las exclusiones de bolsa.
Arambarri ha declarado que no es su intención excluir la bodega de la bolsa, sino ‘recuperar la esencia’ de una casa que fue referente en la DOCa Rioja. La gestión se centralizará desde Vintae, pero la marca y la personalidad de Bodegas Riojanas se mantienen. Los accionistas minoritarios de la cotizada verán cómo la compañía pasa a estar controlada por un grupo familiar con un proyecto industrial a largo plazo.
El mapa del vino de Rioja se redibuja
La compra de Bodegas Riojanas por parte de Vintae es el último episodio de una tendencia imparable: la concentración en la industria del vino de Rioja. En un contexto donde los precios de la uva apenas cubren costes en muchas explotaciones familiares, la consolidación parece inevitable. Los grandes grupos ganan cuota y las bodegas medianas encuentran en las alianzas la única vía para sobrevivir.
A mi juicio, la operación es acertada por varias razones. Primero, el precio: 12 millones de euros por una bodega con 130 años de historia, marcas reconocidas y presencia en bolsa es una ganga si se compara con otras transacciones recientes en el sector. Segundo, la decisión de mantenerla cotizada blinda el proyecto: evita el coste de una exclusión onerosa y ofrece una plataforma de liquidez futura para el grupo.
El reto no es menor. Bodegas Riojanas arrastra un historial de rentabilidad ajustada, y la DOCa Rioja vive una guerra de precios en el mercado internacional frente a otros orígenes españoles. Vintae deberá demostrar que su modelo de gestión puede escalar sin perder la identidad artesana de una casa fundada en 1890.
El cierre definitivo de la operación está previsto para las próximas semanas. Quedan por despejar los detalles de la estructura accionarial y el plan de inversión. Lo que sí parece claro es que, con este movimiento, Vintae se coloca en el pelotón de cabeza de los grupos vinícolas del país y apuesta por el valor de una marca centenaria que, pese a los altibajos, sigue siendo un símbolo del Rioja.




