Ayer, 21 de julio de 2026, el Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos ratificó la desestimación de la demanda por derechos de autor que el artista Michael Hayden interpuso contra Jeff Koons en 2021. La decisión, adoptada por un panel de tres jueces, despeja el horizonte legal de una de las series más controvertidas —y cotizadas— del estadounidense: Made in Heaven (1989). El fallo no entra en si hubo o no infracción, sino que confirma que Hayden esperó demasiado para reclamar: más de tres décadas desde que la obra salió a la luz.
La demanda se centraba en una escultura de espuma de poliestireno con forma de serpiente enroscada que Hayden creó para la actriz italiana Ilona Staller —conocida como Cicciolina, entonces colaboradora y más tarde esposa de Koons—. La pieza apareció en una fotografía de la serie Made in Heaven, un conjunto de imágenes, pinturas al óleo y una valla publicitaria que causó un enorme revuelo mediático en su momento.
El factor tiempo como argumento judicial definitivo
Hayden registró la escultura en la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos en 2019 y presentó la demanda dos años después, alegando una violación de la Digital Millennium Copyright Act. Sin embargo, el tribunal de apelaciones consideró que el artista tuvo «amplia oportunidad» de descubrir la supuesta infracción mucho antes de que expirara el plazo de prescripción de tres años. La cobertura de la prensa italiana —Hayden residió en Italia durante décadas y habla el idioma— fue un factor determinante en la decisión.
«://www.moncloa.com/politica/internacional/» title=»internacional» data-wpil-keyword-link=»linked» data-wpil-monitor-id=»185541″>internacional de una obra de arte presuntamente infractora y luego demandar por una posible infracción unos treinta años después». La sentencia no exculpa a Koons de la apropiación; simplemente cierra la vía judicial por extemporánea.
Un mercado que descuenta el riesgo legal
Para el inversor en arte contemporáneo, la resolución supone un alivio. Las disputas de copyright han sido una constante en la carrera de Koons, cuyo método de trabajo se basa a menudo en la apropiación de imágenes ajenas. En 2021, el Tribunal Supremo francés confirmó que su escultura Fait d’hiver (1988) infringía los derechos de un fotógrafo y le condenó a pagar 170.000 dólares en daños, más costas adicionales. Aquel episodio generó incertidumbre sobre otras piezas del artista, pero la decisión de esta semana devuelve la certidumbre a Made in Heaven, una serie que define una etapa clave de su producción.
No hay datos públicos de transacciones recientes de obras de esta serie en el mercado secundario. Sin embargo, el precedente de Rabbit —adjudicado por 91 millones de dólares en Christie’s en 2019— recuerda la capacidad de las piezas icónicas de Koons para alcanzar precios de nueve dígitos cuando la procedencia es impecable y el riesgo legal está controlado.
Conviene recordar que el mercado de Koons ha mostrado una volatilidad moderada en la última década. Tras el pico de 2019, algunas obras de gran formato han visto ajustes de precio en subasta, pero la demanda institucional —museos y family offices con mandatos de preservación de capital— se mantiene firme en las series históricamente significativas.
La desestimación no exculpa a Koons de la apropiación, pero sí consolida un principio relevante para el inversor: el paso del tiempo puede ser el mejor aliado de un artista cotizado cuando el litigio llega tarde.
El riesgo legal como variable de inversión: análisis Wealth
Llevo años siguiendo los litigios de copyright en el mercado del arte y pocas veces he visto un fallo tan nítido sobre el principio de prescripción. La lección para el coleccionista es doble. Por un lado, la seguridad jurídica eleva el atractivo de una obra como activo de largo plazo; por otro, la existencia de un historial de demandas —incluso resueltas favorablemente— obliga a evaluar la exposición a futuras reclamaciones, sobre todo en jurisdicciones como la europea, donde los criterios de originalidad son más estrictos.
En mi lectura, Made in Heaven se beneficia de tres factores que mitigan ese riesgo: la notoriedad de la serie en el momento de su creación, la imposibilidad práctica de reclamar tras más de tres décadas y el respaldo de un circuito institucional que ya ha validado la obra en exposiciones y retrospectivas. La decisión del Segundo Circuito refuerza la posición de Koons como un artista cuyos trabajos de los años ochenta y noventa —su periodo más cotizado— gozan ahora de una capa adicional de protección legal en Estados Unidos.
El próximo hito a vigilar será la respuesta del mercado primario. Si alguna obra relevante de Made in Heaven sale a subasta en los próximos trimestres, la horquilla de estimación y el precio de martillo ofrecerán la primera medición real del impacto de este fallo en el valor de la serie.
💎 Veredicto Wealth
La serie Made in Heaven se consolida como un activo de preservación de capital para inversores con un horizonte superior a diez años y tolerancia a la iliquidez propia del arte contemporáneo de primer nivel. El riesgo residual a vigilar es la litigiosidad en Europa, donde los tribunales han sido menos favorables al artista.




