Trump amenaza con destruir las infraestructuras iraníes en el estrecho de Ormuz tras los ataques hutíes a petroleros

Las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán, junto a la ofensiva naval de los rebeldes yemeníes en el mar Rojo, elevan el riesgo de cierre simultáneo de los dos principales estrechos energéticos del planeta.

La amenaza directa de Donald Trump de atacar infraestructura iraní en represalia por cada ataque a buques en el Estrecho de Ormuz ha elevado la tensión geopolítica a un nivel no visto desde los peores momentos de la crisis del Golfo. Ayer, los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron el ataque con misiles balísticos y drones contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo, un movimiento que complica aún más el suministro energético global en un momento en que el paso por Ormuz ya está prácticamente cerrado.

La ofensiva naval de los hutíes y el bloqueo a Arabia Saudí

El portavoz militar de los hutíes, Yahya Saree, confirmó que el grupo atacó a los buques Encelia y Layla por violar el bloqueo marítimo declarado contra Arabia Saudí el pasado 20 de julio. La agencia de prensa saudí SPA informó de que el Encelia fue alcanzado, aunque todos los tripulantes están a salvo. No se facilitaron detalles sobre el estado del segundo petrolero.

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«Atacamos dos petroleros saudíes, llamados Encelia y Layla, por violar la decisión de bloqueo emitida por las fuerzas armadas.» — Yahya Saree, portavoz militar de los hutíes, 22 de julio de 2026

Según el centro de operaciones comerciales marítimas del Reino Unido (UKMTO), el capitán del Encelia informó de un proyectil no identificado que provocó un incendio a bordo. Los hutíes afirmaron haber utilizado misiles balísticos, de crucero y drones, y aseguraron haber obligado a “casi diez barcos” a abandonar sus rutas y dar media vuelta.

Este bloqueo naval responde, según los hutíes, al “cerco injusto y opresivo” que Arabia Saudí mantiene desde hace casi doce años sobre los puertos y aeropuertos controlados por el grupo en Yemen. La insurgencia busca forzar a Riad a levantar las restricciones, en un pulso que replica la lógica de “ojo por ojo”.

La amenaza de Trump y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz

Desde finales de febrero, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha de facto interrumpido la navegación comercial por el Estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. Ahora, Trump ha escalado la retórica: por cada ataque a buques en ese paso estratégico, Washington destruirá “un puente o una central eléctrica” en territorio iraní, según la advertencia recogida por France 24 el 22 de julio.

La combinación de la amenaza estadounidense y la actividad de los hutíes en el estrecho de Bab al-Mandeb, al sur del mar Rojo, amenaza con obstruir las dos principales arterias marítimas del crudo que abastecen a Europa y Asia.

  • Ormuz: alrededor del 20% del petróleo mundial transita por este paso, actualmente casi bloqueado por la guerra.
  • Bab al-Mandeb: en 2024 pasaron 4.100 millones de barriles de crudo y productos refinados, el 5% del total global.
  • Combinación letal: el cierre simultáneo de ambos dejaría sin salida a más del 25% del suministro mundial de petróleo y gas.

Un nudo energético y geopolítico cada vez más apretado

Lo que estoy viendo es una dinámica de escalada asimétrica que trasciende el conflicto local. Por un lado, los hutíes han demostrado capacidad operativa para bloquear rutas marítimas —ya lo hicieron contra el puerto israelí de Eilat hasta el acuerdo de alto el fuego en Gaza en octubre de 2025, y volvieron a hacerlo con la mediación de Omán en mayo de ese año. Por otro, la amenaza de Trump sobre la infraestructura iraní introduce un riesgo de confrontación directa que ningún mercado descarta ya por completo.

Hay una contradicción estratégica evidente: mientras Arabia Saudí intenta desviar embarques por el mar Rojo para sortear Ormuz, la ofensiva hutí convierte Bab al-Mandeb en un segundo cuello de botella potencialmente impracticable. Los futuros del crudo Brent podrían estar descontando aún este riesgo de manera insuficiente. De hecho, el spread entre el Brent y el WTI estadounidense podría ampliarse si las refinerías europeas perciben un riesgo real de desabastecimiento. Cualquier incidente que obligue al cierre temporal de Bab al-Mandeb llevaría el barril por encima de los 100 dólares en cuestión de horas.

🌍 El impacto en España y Europa

Para la economía española, el principal canal de transmisión es el precio del crudo. España importa más del 70% de su energía en forma de petróleo y gas, con una parte significativa de ese crudo llegando a través del mar Rojo y el canal de Suez. Un encarecimiento sostenido de 10 dólares por barril añade aproximadamente 0,4 puntos a la inflación de la zona euro en un trimestre, y en España, donde el transporte tiene un alto peso en el IPC, ese impacto se amplifica. El Euríbor, que ha estado estabilizándose tras los recortes del BCE, volvería a sentir presión alcista si las expectativas de inflación repuntan.

  • Precio del crudo: cada escalada de tensión en el mar Rojo se traduce en un incremento inmediato de la prima de riesgo en el Brent, lo que encarece la gasolina y el diésel en las estaciones de servicio españolas.
  • Costes logísticos: las navieras ya están desviando rutas o aplicando recargos de seguro. El transporte marítimo de contenedores desde Asia a Europa se encarece, afectando a los bienes de consumo importados.
  • Tejido exportador: empresas del sector petroquímico y refino, como Repsol o Cepsa, ven cómo sube el coste del feedstock, mientras que las exportaciones agroalimentarias a mercados del Golfo pueden sufrir retrasos en la cadena de suministro.

El Banco Central Europeo, que mantiene su hoja de ruta de recortes graduales, observa con preocupación cualquier repunte inflacionista derivado de la energía. La próxima reunión del Consejo de Gobierno, en septiembre, podría tener que ponderar si la crisis energética latente obliga a una pausa en el ciclo de flexibilización.


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