El BCE ha revelado los nuevos diseños de los billetes de euro con Cervantes, Beethoven y Marie Curie.
El Banco Central Europeo ha hecho públicas esta mañana las propuestas gráficas finalistas para la tercera serie de billetes, en un acto celebrado en Fráncfort con la presencia de los gobernadores de los bancos centrales nacionales. La presidenta Christine Lagarde ha subrayado que la renovación no responde a una urgencia de seguridad, sino a la necesidad de actualizar la imagen del euro para las próximas décadas. Los bocetos incluyen figuras destacadas de la cultura, la ciencia y las artes europeas, como Miguel de Cervantes, Ludwig van Beethoven y Marie Curie, entre otros.
El proceso de selección ha sido un concurso en dos fases con 29 estudios de diseño de toda la eurozona. El estudio español Cruz Novillo y Rubio & Del Amo ha sido preseleccionado entre los finalistas, lo que sitúa a España en la primera línea del diseño monetario europeo. Esta firma madrileña, responsable de la bandera de la Comunidad de Madrid, la imagen de la Expo de Zaragoza 2008 o el logotipo del Gobierno de España, apuesta por una estética que combina tipografía clásica con elementos gráficos contemporáneos.
Se trata de la primera vez que el BCE abre un proceso de consulta pública a escala paneuropea. A partir de este jueves 24 de julio, cualquier ciudadano mayor de edad de los veinte países de la eurozona podrá votar su propuesta preferida a través de una plataforma en la web del BCE. La consulta permanecerá abierta hasta el 31 de agosto y los resultados se publicarán a lo largo de 2027.
Los diseños se dividen en dos grandes líneas temáticas: ‘Figuras europeas’ y ‘Naturaleza y tecnología. La primera incluye a Cervantes en el billete de 50 euros —el más utilizado en transacciones cotidianas—, un gesto que reivindica el legado cultural español en el proyecto común. La segunda propone billetes protagonizados por aves migratorias y molinos eólicos, en sintonía con el pacto verde, aunque el favoritismo popular parece decantarse por los rostros históricos.
Los diseños: Cervantes en el billete de 50 euros
La propuesta de Cruz Novillo y Rubio & Del Amo para el billete de 50 euros coloca a Cervantes en el centro, con un fondo que evoca los paisajes manchegos y la imprenta de la época. Fuentes cercanas al comité de selección aseguran que la combinación de tradición y modernidad ha gustado especialmente. El billete de 50 es, además, el que más se falsifica: en 2025 se retiraron 208.000 ejemplares falsos de esa denominación, según datos del BCE.
Que el euro se someta al gusto popular es un experimento tan arriesgado como necesario: la confianza no se construye solo con tipos de interés, sino con símbolos que la gente elige.
Por su parte, Beethoven ilustraría el billete de 20 euros y Curie el de 100. Otras figuras que podrían aparecer son la pintora polaca Tamara de Lempicka, el arquitecto Le Corbusier o la filósofa Hannah Arendt. El BCE ha asegurado que todas las personalidades han sido consensuadas con los Estados miembros para evitar polémicas.
Una consulta popular sin precedentes
La decisión de someter el diseño de los billetes a votación popular rompe con la tradición hermética de los bancos centrales. Lagarde ha defendido que se trata de ‘un ejercicio de transparencia y de acercamiento a los ciudadanos’. Sin embargo, el resultado no será vinculante: el diseño final dependerá también de criterios técnicos de seguridad y durabilidad.
La plataforma de votación estará disponible en los 24 idiomas oficiales de la UE y se espera que participen más de 30 millones de personas. Para garantizar la integridad del proceso, el BCE ha implementado sistemas de verificación de identidad basados en el pasaporte electrónico. La iniciativa recuerda a procesos similares en Suiza o Noruega, aunque nunca se había hecho a escala de toda la eurozona, un territorio con más de 340 millones de habitantes.

Más allá del diseño: el impacto económico y de identidad
El rediseño va mucho más allá de la estética. Desde el punto de vista de la lucha contra la falsificación, la nueva serie incorporará elementos de seguridad de última generación, como hologramas dinámicos y marcas de agua tridimensionales. En 2025 se retiraron 376.000 billetes falsos en la eurozona, la mayoría de 20 y 50 euros, y la renovación pretende reducir ese riesgo de forma significativa.
La primera serie de billetes, conocida como ‘Europa‘, se lanzó en 2013 con mejoras de seguridad pero sin cambios en los motivos arquitectónicos anónimos. Esta tercera serie supone un giro radical: por primera vez, los billetes representarán a personas concretas, abandonando el anonimato de las ventanas y puentes que evitaban cualquier sesgo nacional. Ese paso ha sido posible tras años de debate sobre la identidad europea.
En clave psicológica, el efectivo sigue siendo un ancla de confianza para millones de europeos, especialmente en países como Alemania o Austria, donde más del 60% de las transacciones se hacen en metálico. Que Cervantes ocupe el billete de 50 euros refuerza la idea de un patrimonio cultural compartido, aunque también reabre el viejo debate sobre el peso relativo de cada país en los símbolos del euro.
Según el Eurobarómetro de primavera de 2026, la confianza de los ciudadanos en el BCE se sitúa en el 41%, por debajo de la media histórica. La consulta popular puede leerse como un intento de reparar ese vínculo, si bien los escépticos la tachan de operación de relaciones públicas sin consecuencias prácticas. El BCE se ha curado en salud: los diseños finales serán anunciados en 2027, después de que el consejo de gobierno los revise y adapte en función de los resultados de la consulta, pero sin ataduras.
La renovación coincide con un momento de transición en el propio concepto de dinero. El euro digital está en fase avanzada de desarrollo y se espera que empiece a circular a finales de esta década. Sin embargo, el efectivo sigue siendo la forma de pago preferida por el 59% de los ciudadanos, según la última encuesta del BCE. Así que los nuevos billetes, con Cervantes, Beethoven y Curie como protagonistas, serán la imagen física del euro durante los próximos quince o veinte años. Y, por primera vez, usted tendrá algo que decir.





