Un socavón en las obras de Rodalies en Montcada engulle una grúa y corta sine die tres líneas

El derrumbe se produjo ayer por la tarde en un pozo de conexión de las obras de soterramiento de la R2 y afecta a las líneas R2, R2 Nord y R11 entre Montcada i Reixac y Sant Andreu. Adif investiga las causas mientras los vecinos temen daños en los edificios cercanos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un socavón en las obras de soterramiento de Rodalies en Montcada se tragó ayer una grúa de grandes dimensiones y obligó a cortar el tráfico ferroviario.
  • ¿Quién está detrás? Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias, investiga las causas del incidente.
  • ¿Qué impacto tiene? Las líneas R2, R2 Nord y R11 están cortadas sine die entre Montcada i Reixac y Sant Andreu, afectando a miles de viajeros. No hay heridos.

Un socavón de grandes proporciones en las obras de soterramiento de la línea R2 de Rodalies en Montcada i Reixac engulló ayer por la tarde una grúa y mantiene cortadas sine die las líneas R2, R2 Nord y R11 entre el Vallès y Barcelona, dejando sin servicio ferroviario a miles de usuarios.

El incidente se produjo en torno a las 14.00 horas del miércoles 22 de julio en uno de los pozos de conexión del soterramiento de la línea R2 en el barrio de Vallbona, en Montcada i Reixac. Según detallaron fuentes de Adif a betevé, una de las paredes del pozo cedió parcialmente, provocando que la tierra engullera una grúa de grandes dimensiones y otra maquinaria pesada. No se registraron heridos, aunque varios obreros que se encontraban cerca vivieron momentos de tensión: «por poco se quedan soterrados», relataron testigos al citado medio.

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El subdirector de Construcción Este de Adif Alta Velocidad, Arturo Pastor, se desplazó al lugar y aseguró que «no hay daños en los edificios ni movimientos extraños» según los primeros informes de auscultación. La jefa de intervención de los Bombers de Barcelona, Clara Latorre, explicó que los bomberos reciben datos cada 24 horas sobre la estabilidad del terreno y que actuarán de inmediato si se detecta algún movimiento.

Pese a las garantías oficiales los residentes están preocupados. La Associació Ecoveïnal de Vallbona advierte del temor a que el incidente acabe afectando al bloque del Primer de Maig y al Rec Comtal, cuyo cauce se ha visto alterado. «Los vecinos tienen miedo», declaró la portavoz vecinal Zaida Pale.

Las tres líneas cortadas —R2 (Sant Vicenç de Calders-Maçanet), R2 Nord (Aeroport-Maçanet) y R11 (Barcelona-Portbou)— permanecen interrumpidas sin fecha de reanudación. Renfe ha habilitado un dispositivo de autobuses alternativos entre Montcada i Reixac y Sant Andreu, pero la oferta es limitada y se esperan aglomeraciones a lo largo de la mañana.

La incidencia afecta de lleno a uno de los corredores con mayor demanda de Rodalies, especialmente en hora punta. La suspensión del servicio ferroviario en este tramo obliga a miles de pasajeros a buscar rutas de bus, taxi o compartir coche, con el consiguiente riesgo de saturación en las vías de acceso a Barcelona por la C-17 y la C-58.

El corte sine die de tres líneas de Rodalies en pleno jueves laborable devuelve la fragilidad del sistema de cercanías al primer plano de la movilidad metropolitana.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La interrupción prolongada del servicio en el tramo Montcada-Barcelona sacude la rutina diaria de decenas de miles de viajeros, pero también pone a prueba la capacidad de reacción de Adif y de Renfe en un contexto de obras omnipresentes.

Impacto inmediato: los usuarios de las líneas R2 y R11 no disponen de alternativas ferroviarias directas en ese corredor. Los autobuses habilitados apenas cubrirán una fracción de la demanda, y el tráfico rodado en los ejes paralelos (C-17, C-58) se resentirá de inmediato. El incidente ocurre, además, en un momento en que Rodalies arrastra una imagen de servicio deficiente, con sucesivos episodios de retrasos y averías que han erosionado la confianza de los viajeros.

Zona cero se sitúa en Montcada i Reixac y en el barrio de Vallbona, ya castigado por las propias obras de soterramiento. Los vecinos llevan meses soportando molestias y ahora temen daños estructurales en los edificios próximos al pozo colapsado. Adif asegura que los sistemas de monitorización no muestran anomalías, pero el susto de ayer pone en cuestión la seguridad de los trabajos.

El dato: tres líneas cortadas, sin plazo de reanudación. La última vez que Rodalies vivió un corte de similar duración y alcance fue en 2020, con el descarrilamiento de un tren en Gavà. La diferencia ahora es que la causa no es un accidente ferroviario, sino un fallo en una infraestructura en construcción. Esto arrastra a Adif a una doble responsabilidad: reparar el pozo y restablecer la confianza en sus proyectos de soterramiento, que afectan a otros puntos de la región metropolitana.

El foco está ahora en las conclusiones de la investigación interna. Si se confirma un defecto constructivo o una mala praxis, el incidente tendrá repercusiones contractuales y políticas. Si se debe a causas geológicas imprevisibles, el episodio quedará como un imprevisto costoso pero inevitable. En cualquiera de los dos escenarios, la línea afectada tardará semanas en recuperarse. Los usuarios, mientras tanto, seguirán pagando el peaje del desorden.


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