Multa récord de 550 millones a AliExpress: Bruselas castiga el descontrol en productos ilegales

La sanción, la más alta impuesta bajo la Ley de Servicios Digitales, pone el foco en la responsabilidad de los marketplaces asiáticos por el contenido que alojan. La Comisión Europea exigirá además cambios estructurales en la plataforma.

Bruselas ha impuesto una multa récord de 550 millones de euros a AliExpress por permitir la venta de productos ilegales y falsificaciones en su plataforma, en la sanción más alta jamás dictada bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA). La Comisión Europea anunció este lunes la medida tras una investigación que confirmó fallos sistémicos en los controles del marketplace asiático, abriendo una nueva etapa en la regulación del comercio digital en la UE.

La cifra, equivalente al 6% de la facturación global de la compañía, supera con creces los 1.200 millones de euros que Bruselas impuso a varias tecnológicas en 2025 por infracciones similares, pero concentra el castigo en un solo operador. AliExpress, propiedad del grupo Alibaba, tendrá que pagar la multa y, además, presentar un plan de corrección en los próximos tres meses.

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Una multa récord que cambia el tablero del e-commerce

La decisión de la Comisión se apoya en la DSA, la normativa que obliga a las plataformas con más de 45 millones de usuarios en la UE a controlar el contenido que alojan. La investigación descubrió que AliExpress mantenía listados de productos prohibidos —desde medicamentos falsos hasta cosméticos con sustancias peligrosas— y no eliminaba las ofertas pese a los avisos de las autoridades.

De hecho, Bruselas detectó más de 2,3 millones de anuncios irregulares solo en el primer trimestre de 2026, según el expediente sancionador. La mayoría correspondían a falsificaciones de marcas de lujo y artículos que incumplían la normativa de seguridad europea. La directora de Competencia, Teresa Ribera, calificó el caso como «el ejemplo más grave de desidia que hemos visto en la era digital».

Sin embargo la Comisión no se ha limitado a la sanción económica: exige que AliExpress rediseñe sus algoritmos de detección automática y contrate al menos 500 moderadores adicionales en Europa antes de final de año. Si la empresa incumple, se enfrenta a multas coercitivas de hasta el 5% de su facturación diaria.

La reacción del gigante chino no se ha hecho esperar. En un comunicado remitido a esta redacción, AliExpress afirma que «respeta las normas europeas» y que ya ha invertido más de 400 millones de euros en sistemas de seguridad en los últimos dos años, aunque no ha aclarado si recurrirá la multa ante el Tribunal de Justicia de la UE.

La mayor multa de la historia digital europea no es solo un castigo: es un mensaje a todos los marketplaces que operan en el continente.

AliExpress en el punto de mira: ¿un golpe directo al gigante chino?

La multa supone un varapalo para la estrategia europea de Alibaba, que ha visto cómo sus ventas en la región crecían un 18% interanual hasta alcanzar los 9.200 millones de euros en 2025. Bruselas calcula que hasta el 12% de esos ingresos proceden de vendedores que ahora estarían en el punto de mira por incumplir la ley.

Pero el impacto va más allá de lo contable. La Comisión ha dejado claro que no basta con retirar los anuncios una vez denunciados: la responsabilidad es ex ante. Es decir, las plataformas deben evitar que esos productos aparezcan desde el principio. Eso obliga a cambios estructurales en los modelos de negocio, especialmente en los marketplaces que dependen de millones de vendedores externos.

En paralelo, otras tecnológicas como Amazon, Shein o Temu observan el caso con preocupación. Fuentes del sector consultadas por Merca2.es confirman que todas han reforzado sus equipos legales en Bruselas en los últimos seis meses, ante el temor a ser las próximas en recibir un expediente similar. Amazon ya fue multada con 746 millones de euros en 2021 por infracciones de privacidad, pero nunca había sido sancionada bajo la DSA.

La DSA marca un antes y un después para los marketplaces en Europa

Creo que asistimos a un punto de inflexión. La DSA no es una norma declarativa: tiene dientes, y Bruselas está dispuesta a usarlos. Con esta multa, la Comisión envía un aviso muy claro a cualquier plataforma que opere en Europa: el laissez-faire digital se ha acabado.

El caso AliExpress recuerda, salvando las distancias, a aquellas primeras sentencias antimonopolio contra Microsoft a principios de siglo. Entonces, las multas parecían simbólicas, pero cambiaron para siempre la forma en que el software se diseñaba. Hoy, el regulador no solo castiga; impone cómo debe ser la arquitectura de control de las plataformas. Y eso, a largo plazo, puede resultar más costoso que los 550 millones.

Algunos analistas apuntan a que la fragmentación regulatoria podría acabar beneficiando a las empresas locales, que tienen más fácil adaptarse a los requisitos europeos que los gigantes asiáticos acostumbrados a estándares menos exigentes. Sin embargo, el verdadero test no será la sanción inicial, sino la supervisión continuada: Bruselas se ha comprometido a auditar las mejoras de AliExpress cada seis meses. Si el plan de corrección no funciona, las multas podrían escalar.


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