Horse invierte 45 millones en Valladolid para la primera fábrica de culatas híbridas del mundo

La joint venture de Renault y Geely creará 150 empleos directos y tendrá capacidad para producir 360.000 culatas al año. La factoría consolida a Castilla y León como referente en la nueva movilidad.

La carrera por el motor híbrido tiene un nuevo capítulo y se escribe desde Castilla y León. Horse, la filial de propulsión creada por Renault y Geely, ha inaugurado en Valladolid lo que ya es la primera planta del mundo dedicada en exclusiva a la fabricación de culatas para motores híbridos. Una apuesta de 45 millones de euros que no solo esconde un avance técnico, sino una declaración de intenciones sobre dónde se va a cocinar la movilidad de la próxima década.

La elección de Valladolid no es casualidad. La factoría se levanta sobre el antiguo centro de producción de motores de Renault, un emplazamiento que ya conocía bien el pulso industrial. Con esta nueva línea, Horse triplica su capacidad de mecanizado de culatas en Europa y sitúa a la planta vallisoletana como el proveedor interno de referencia para los conjuntos híbridos de la alianza.

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La primera fábrica mundial de culatas híbridas tiene sello español

Las cifras dan una idea del salto: 360.000 culatas al año. Una cadencia que supera con creces las necesidades iniciales del grupo y que apunta, según fuentes del sector, a una estrategia de producción modular para varios modelos de Renault, Geely e incluso terceros fabricantes. Las culatas que saldrán de Valladolid integrarán la tecnología de inyección directa y refrigeración optimizada, clave para extraer el máximo rendimiento de los bloques híbridos.

“Es una planta única a nivel global. Nadie ha construido hasta ahora una línea dedicada al cien por cien a culatas para motores híbridos”, explicó un portavoz de Horse durante la inauguración. Hasta la fecha, estos componentes se fabricaban en líneas compartidas con motores térmicos convencionales, lo que limitaba la flexibilidad. Valladolid rompe ese molde.

45 millones de euros y 150 empleos directos que afianzan el proyecto

La inversión de 45 millones de euros incluye maquinaria de última generación, sistemas de control de calidad automatizados y un proceso de fundición adaptado a las nuevas aleaciones. El plan de contratación prevé incorporar a 150 personas de forma progresiva hasta finales de 2027, con perfiles que van desde ingenieros de procesos a operarios especializados. La factoría ya ha iniciado la producción en pruebas y las primeras culatas destinadas a vehículos comerciales saldrán de la línea en el último trimestre de este mismo año.

Los primeros conjuntos híbridos que montarán estas culatas serán los destinados al Renault Clio E-Tech, al nuevo Dacia Jogger híbrido y a varios modelos de Geely para el mercado asiático. La previsión es que la planta opere al 70% de su capacidad en 2027 y alcance el pleno rendimiento en 2028.

La planta vallisoletana se convierte así en el tercer gran centro de Horse en la península, junto a Sevilla y Palencia. El objetivo es claro: blindar la cadena de suministro europea ante la creciente demanda de vehículos híbridos, que en 2025 superaron por primera vez en ventas a los eléctricos puros en varios países del continente.

Valladolid ya no fabrica motores; ahora fabrica el corazón del híbrido a una escala que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Más allá de la culata: lo que significa para Castilla y León y para la automoción europea

Conviene leer la noticia en clave regional y de política industrial. Castilla y León ha perdido más de 5.000 puestos de trabajo en el sector de la automoción desde 2020, lastrada por el fin del diésel y la lentitud de la electrificación. La decisión de Horse supone un alivio y, sobre todo, un tanto simbólico: no todo se mueve hacia la batería. El híbrido, ese escalón intermedio que muchos daban por amortizado, está ganando peso, y Valladolid se aferra a él con uñas y dientes. La planta se convierte además en un ejemplo de cómo la industria tradicional puede reconvertirse sin pasar por la casilla de salida del vehículo eléctrico puro. Empresas auxiliares de la zona, como proveedores de componentes metálicos, ven con buenos ojos la llegada de una línea de negocio que les garantiza volumen y pedidos a medio plazo.

El movimiento de Horse no es aislado. Renault anunció hace meses la producción de dos nuevos modelos eléctricos en la planta de Carrocería y Montaje de Valladolid. Si sumamos esta inversión en híbridos, la ciudad vuelve a posicionarse como un nodo imprescindible en el mapa europeo. La pregunta que sobrevuela es si este impulso será suficiente para retener talento y atraer inversión auxiliar en un escenario en el que la competencia con Marruecos, Turquía o los países del Este es feroz.

He seguido de cerca la evolución del polo de Valladolid durante la última década y creo que, esta vez, la apuesta por el híbrido tiene más consistencia de la que algunos analistas le conceden. No es una tecnología de transición condenada a desaparecer en dos o tres ejercicios; las normativas de emisiones Euro 7 y los plazos de electrificación de flotas comerciales van a exigir motores híbridos eficientes durante al menos los próximos diez años. Si Horse logra fabricar en Valladolid con costes competitivos y la calidad que promete, habrá encontrado su trinchera. La incógnita es si los volúmenes previstos se mantendrán cuando los grandes mercados endurezcan las restricciones a los motores de combustión. Pero, por ahora, la partida se juega con las cartas que hay. Si algo ha enseñado la historia de la automoción es que la flexibilidad industrial vale más que la apuesta por una sola tecnología.

Queda por ver cómo encajará la futura normativa de emisiones cero en el horizonte 2035. Pero mientras tanto, la primera fábrica mundial de culatas híbridas ya rueda. Y rueda desde España.


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