17 soldados muertos y bloqueo de Ormuz: la guerra total Irán-EE.UU. dispara el petróleo mundial

La novena noche de bombardeos amplía la campaña militar a infraestructura civil y convierte el Golfo Pérsico en un campo de batalla. Con los hutíes bloqueando el mar Rojo y la Guardia Revolucionaria advirtiendo de que Ormuz «no será seguro», el crudo se encamina a máximos que Eur

Diecisiete militares estadounidenses muertos y una declaración de guerra total sobre la mesa. Me detengo en la cifra porque resume el salto exponencial que ha dado el conflicto entre Irán y Estados Unidos en las últimas horas. Lo que comenzó el 28 de febrero como una campaña de bombardeos de represalia ha cruzado todas las líneas rojas: Teherán ya no distingue entre objetivos militares y civiles, Washington amplía sus ataques a infraestructuras portuarias y los hutíes yemeníes acaban de anunciar un bloqueo naval contra Arabia Saudí. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 25% del crudo y del gas natural mundial, se ha convertido en un campo de batalla abierto. El petróleo reacciona con la violencia lógica de quien ve amenazada la arteria energética del planeta.

Nueve noches de bombardeos y un parte de guerra insostenible

La Casa Blanca ha completado su novena noche consecutiva de ataques sobre territorio iraní. Los objetivos ya no se limitan a las baterías costeras de radares y drones que defendían el litoral de la República Islámica. Según el Pentágono, la aviación estadounidense ha golpeado carreteras, túneles, vías férreas e incluso una planta desalinizadora. Teherán, por su parte, ha replicado ampliando la lista de blancos a siete países de la región y atacando infraestructura civil en Jordania e Irak.

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Las cifras que manejan ambas partes dibujan un parte de guerra insostenible:

  • 17 militares estadounidenses fallecidos desde el 28 de febrero, los últimos tres en ataques con drones en la base jordana de Torre 22 y en el norte de Irak.
  • Dos petroleros inmovilizados al sur de Ormuz tras sufrir explosiones en una ruta que la Guardia Revolucionaria iraní considera «insegura».
  • Un bloqueo naval hutí contra Arabia Saudí decretado «con efecto inmediato» y con el argumento de responder al asedio de doce años sobre el Yemen.

El estado mayor iraní no oculta su estrategia: elevar el coste económico global de cualquier ofensiva estadounidense adicional. La bendición al bloqueo hutí —que apunta directamente al tráfico marítimo en Bab el-Mandeb, la puerta sur del mar Rojo— es un intento de duplicar la presión más allá de Ormuz. Si Arabia Saudí ve interrumpida la exportación de su crudo por el mar Rojo, la prima de riesgo geopolítico que hoy ya cotiza el Brent se convertirá en un shock de oferta en toda regla.

«Cualquier nueva agresión, intimidación o barbarie recibirá una respuesta contundente y devastadora. Estados Unidos se comporta como un criminal y traicionero enemigo.» — General Alí Abdolahi, jefe del centro de mando militar de Irán, 20 de julio de 2026

Lo que el mercado del petróleo está empezando a descontar

En mi análisis de la cadena de suministro global, el estrangulamiento simultáneo de Ormuz y Bab el-Mandeb no es un escenario de cola, sino el devenir natural de una escalada que lleva meses cocinándose. A principios de julio, Omán habilitó una segunda ruta con apoyo estadounidense para esquivar el bloqueo iraní, pero la Guardia Revolucionaria ya ha advertido de que ningún paso será seguro mientras continúen las operaciones norteamericanas. El mensaje es inequívoco: Teherán quiere que cada barril que salga del Golfo Pérsico lleve incorporado un recargo de guerra.

Los precedentes históricos no son halagüeños. En 2019, un ataque con drones sobre las refinerías saudíes de Abqaiq y Khurais —atribuido a Irán— disparó el crudo un 15% en una sola sesión. Aquello fue un incidente puntual. Hoy hablamos de un cierre de facto del estrecho más estratégico del mundo sin fecha de caducidad. Los analistas de materias primas con los que he contrastado esta nota coinciden en que si la situación se mantiene, el Brent podría superar los 120 dólares por barril antes de que termine julio, niveles que no se veían desde los meses posteriores a la invasión rusa de Ucrania.

Eso sí, no todo es petróleo: los futuros del gas natural licuado (GNL) que Qatar envía a Europa a través de Ormuz también se tensionan, y con ellos, el precio del TTF holandés, la referencia del gas en el Viejo Continente.

🌍 El impacto en España y Europa

El crudo Brent es la referencia que determina el precio de la gasolina y el gasóleo que repostan los españoles cada semana. Un barril por encima de los 120 dólares se traduciría en un litro de gasolina 95 en el entorno de los 2 euros, una barrera psicológica que dispara la inflación y consume renta disponible de los hogares. Pero el efecto más insidioso llega por la vía monetaria: una inflación energética persistente obligaría al BCE a mantener los tipos de interés altos más tiempo del previsto, retrasando el alivio que las hipotecas variables —y el Euríbor— necesitan para empezar a respirar.

Para las empresas del IBEX con exposición aOriente Medio —constructoras, ingenierías, hoteleras—, el deterioro de la seguridad en la región encarece los seguros de crédito y los fletes marítimos. En paralelo, el gas argelino que llega a España a través del Medgaz gana atractivo relativo frente a un GNL qatarí que ahora debe sortear un Golfo Pérsico en llamas. No es una buena noticia ni una mala; es una reconfiguración forzosa de las rutas energéticas que Europa no había anticipado en sus planes de diversificación.


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