Los geles de lactato han irrumpido en el pelotón profesional con la promesa de mejorar el rendimiento en esfuerzos intensos actuando como un amortiguador muscular. Sin embargo, la evidencia científica que los respalda es todavía escasa y contradictoria, lo que deja abierta la pregunta: ¿mejoran realmente el rendimiento o su efecto es más un placebo que un impulso real?
El lactato como combustible: del muslo al gel
El lactato (también conocido como ácido láctico en su forma no disociada) es un metabolito natural del esfuerzo intenso. Cuando los músculos trabajan a alta intensidad y el oxígeno escasea, las fibras musculares producen lactato, que en exceso contribuye a la sensación de fatiga y ardor. La idea de ingerirlo en forma de gel es doble: por un lado, aportaría un sustrato adicional para la producción de energía aeróbica y, por otro, actuaría como un tampón fisiológico que retrasa la acumulación de acidez muscular. Según algunos estudios preliminares, esta doble función podría traducirse en un mejor mantenimiento de la potencia en series repetidas o en finales al sprint.
Los geles comerciales combinan lactato con carbohidratos de rápida absorción, creando una matriz que, en teoría, optimiza el vaciado gástrico y la tolerancia intestinal. Empresas como la española From Lab to Field llevan años desarrollando este concepto bajo la etiqueta de «la próxima generación de carburante». No obstante, la comunidad científica advierte que los mecanismos exactos aún no están claros. Buena parte de la investigación se ha realizado en modelos animales o en laboratorio, y los ensayos con deportistas de élite son todavía reducidos.
El Tour como laboratorio: Pogacar y el gel misterioso
Durante la presente edición del Tour de Francia, las cámaras captaron a Tadej Pogacar tomando un gel de aspecto poco habitual en la bajada del Tourmalet, el pasado 9 de julio. La imagen desató una oleada de especulaciones: ¿era el nuevo gel de lactato? La start-up From Lab to Field no tardó en aparecer como la principal sospechosa, pero el patrocinador nutricional del UAE Team Emirates, Enervit, desmintió rápidamente aquella asociación. Aun así, fuentes del equipo reconocieron que están probando «nuevos formatos de carburante» para optimizar la entrega de energía, lo que enciende aún más el interés sobre este tipo de productos.
La nutrición deportiva vive una fiebre por los geles de lactato, aunque la ciencia aún no ha abierto del todo esa puerta.
El episodio refleja la fina línea que separa la innovación real del márketing en el ciclismo de élite. Cada temporada surgen avances como el bicarbonato de sodio encapsulado, los hidrogeles de glucosa o las cetonas, y todos ellos han generado expectativas desmedidas antes de que los datos confirmen su eficacia. El lactato no es una excepción.
📊 La promesa del lactato frente a la realidad científica
- Proclama: Aporta un sustrato energético adicional durante el ejercicio intenso.
- Evidencia: El lactato puede ser reutilizado como combustible por el corazón y los músculos esqueléticos, pero la cantidad ingerida en un gel apenas supone una fracción de lo que ya circula en sangre en pleno esfuerzo.
- Proclama: Amortigua la acidez y retrasa la fatiga muscular.
- Evidencia: Los estudios controlados muestran mejoras en la capacidad buffer en unos pocos minutos, pero los resultados son inconsistentes entre individuos y no siempre se traducen en mayor rendimiento en el mundo real.
- Proclama: Mejora la recuperación tras esfuerzos repetidos.
- Evidencia: No hay suficientes ensayos con deportistas de élite para establecer si el efecto va más allá del posible placebo que genera cualquier novedad en el pelotón.

La evidencia científica: promesas por demostrar
Una revisión de la literatura disponible muestra que los geles de lactato cuentan, como máximo, con tres o cuatro estudios bien controlados en humanos. Un ensayo publicado en 2024 sugirió que la ingestión de lactato durante un protocolo de intervalos de alta intensidad mejoraba la potencia media en la última repetición, pero el tamaño muestral era muy reducido (apenas una docena de ciclistas aficionados). Otro trabajo, más reciente, no encontró diferencias significativas frente a un gel de glucosa convencional en un test de contrarreloj de 20 kilómetros. Esta heterogeneidad de resultados explica que el consenso científico esté lejos de ser unánime.
El efecto amortiguador del lactato ingerido choca con una barrera fisiológica importante: la absorción intestinal. Para que el lactato llegue a la sangre en cantidad suficiente debe superar un tránsito digestivo que, en pleno esfuerzo, está comprometido por la redistribución del flujo sanguíneo. Además, el hígado tiene una enorme capacidad para eliminar lactato, por lo que el excedente ingerido se metaboliza rápidamente. Estas limitaciones hacen que cualquier beneficio sea, en el mejor de los casos, modesto y muy condicionado por la dosis y el momento de la toma.
Bicarbonato, cetonas y ahora lactato: la eterna búsqueda del margen
La industria de la suplementación deportiva tiene un patrón conocido: cada pocos años aparece un compuesto que promete el 1% extra que decide una gran vuelta. Hace una década fueron las cetonas; antes, el bicarbonato sódico encapsulado. Todos ellos comparten un denominador común: una base teórica sólida, unos primeros estudios alentadores y una adopción rápida por parte de los equipos punteros, seguida de una meseta en la evidencia cuando se realizan ensayos de mayor calidad. Los geles de lactato están, precisamente, en esa primera etapa de entusiasmo.
Para el ciclista aficionado que se fija en los hábitos de los profesionales, la lección es clara: la nutrición de alto rendimiento avanza, pero la mayoría de las novedades necesita años para demostrar su valía. Mientras tanto, los pilares siguen siendo una adecuada carga de hidratos de carbono, una buena hidratación y, sobre todo, un entrenamiento bien periodizado. El lactato puede tener futuro, pero hoy por hoy la evidencia no justifica pagar sobrecostes por un gel que, en términos prácticos, no supera a las alternativas clásicas.
Como en toda estrategia nutricional, conviene recordar que esta información es meramente divulgativa y no reemplaza el asesoramiento de un profesional de la salud o del deporte.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Prioriza lo probado: Asegura una ingesta de 60-90 gramos de carbohidratos por hora en tus salidas largas, usando geles y bebidas que ya conozcas. La base no cambia.
- Observa con escepticismo: Antes de sumarte a la última tendencia del pelotón, espera al menos dos temporadas a que se publiquen estudios independientes con ciclistas de tu nivel.
- Entrena tu buffer natural: Incluye series de alta intensidad una o dos veces por semana para mejorar la tolerancia al lactato que tu propio cuerpo produce. Esa adaptación es segura, gratuita y duradera.





