La NASA capta dos galaxias espirales en una danza cósmica con nombre hawaiano: ‘almas gemelas’

La fotografía, tomada por el telescopio Gemini North de 8,1 metros desde Maunakea, muestra la fusión de NGC 7253 y Arp 278 a unos 200 millones de años luz. El nombre hawaiano fue elegido por estudiantes de secundaria y se traduce como 'los espíritus gemelos que tiran juntos crean

La NASA ha publicado una imagen que muestra dos galaxias espirales entrelazadas a 200 millones de años luz. La fotografía, elegida como imagen astronómica del día el 4 de septiembre, captura el abrazo gravitatorio entre NGC 7253 y Arp 278, un par con nombre hawaiano que evoca a dos almas gemelas.

Según la explicación que acompaña a la imagen publicada por la NASA, el telescopio Gemini North de 8,1 metros, situado en Maunakea, Hawái, obtuvo esta vista en alta resolución de un choque a escala galáctica. El sistema se encuentra en la constelación de Pegaso y aparece dentro de una región que la navegación estelar hawaiana identifica como Ka Lupe o Kawelo.

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Una danza gravitatoria a 200 millones de años luz

La distancia separa cualquier duda sobre el presente: la luz que captó el telescopio partió de estas galaxias hace 200 millones de años, cuando en la Tierra los dinosaurios iniciaban su larga hegemonía. En la imagen, los discos espirales aparecen deformados y conectados por puentes de estrellas y gas, la firma inequívoca de una fusión en curso. Las estructuras originales se distorsionan, se estiran y acaban mezclándose.

Dos galaxias. Un solo destino. Los encuentros de este tipo no son colisiones de cuerpos rígidos; el espacio entre estrellas es tan vasto que casi ninguna llega a tocarse. Lo que choca, se comprime y se revuelve es el gas interestelar, y de ese caos nacen cúmulos enteros de estrellas jóvenes.

La captura no es fruto del azar. El espejo de 8,1 metros del Gemini Norte, situado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, aprovecha una atmósfera seca y estable para resolver los delicados filamentos de gas y los cúmulos azules de estrellas recién encendidas. Comparado con un telescopio doméstico, la diferencia equivale a cambiar una linterna por un faro de puerto.

El nombre hawaiano que convierte la fusión en relato de vida

foto astronomía del día

El nombre hawaiano que acompaña a la imagen, Nā ʻUhane Māhoe Huki Pū i ke Ola, se traduce como ‘los espíritus gemelos que tiran juntos creando vida’. No es una etiqueta decorativa: fue elegido, investigado y asignado por estudiantes de secundaria dentro del programa Project Hōkūlani, una colaboración entre el Observatorio Gemini y la Universidad de Hawái.

La luz que vemos en esta imagen partió antes de que los primeros dinosaurios dominaran la Tierra.

Project Hōkūlani conecta a estudiantes hawaianos con la astrofísica profesional. Ellos no solo bautizan los objetos; también participan en su selección y en la investigación de fondo. El nombre se inscribe, además, en una tradición de navegación estelar: Ka Lupe o Kawelo es la cometa de Kawelo, una configuración que los navegantes polinesios usaban para orientarse en el Pacífico. La constelación occidental Pegaso y la hawaiana se superponen en el cielo, pero cuentan historias muy distintas.

El guiño cultural no está reñido con la precisión astronómica. De hecho, la metáfora funciona a la perfección: las colisiones entre galaxias desencadenan una auténtica maelstrom de formación estelar a partir de los grandes depósitos de elementos que, andando el tiempo, construirán planetas y quizá formas de vida. Bellas y caóticas a partes iguales.

Por qué la colisión de galaxias fabrica estrellas y los ingredientes de la vida

Conviene aclararlo: esta imagen no documenta un hallazgo nuevo, sino una mirada notablemente nítida a un proceso que los astrónomos llevan décadas estudiando. NGC 7253 y Arp 278 ya figuran en catálogos desde hace tiempo; lo que aporta esta observación es una resolución de 8,1 metros de espejo y una lectura cultural que humaniza la frialdad del cosmos. La fusión galáctica es un motor de reciclaje químico: el gas se enfría, colapsa, y forma estrellas a un ritmo mucho mayor que el de una galaxia aislada.

No es casual que el nombre aluda a la vida. Las estrellas masivas fabrican carbono, oxígeno, nitrógeno y hierro en sus núcleos; cuando mueren como supernovas, liberan precisamente los elementos que forman planetas rocosos y moléculas orgánicas. En una fusión, ese enriquecimiento se acelera. Me parece una de las virtudes de esta imagen: la ciencia no solo se mide en píxeles, sino en el relato que una cultura le superpone.

El encuentro entre NGC 7253 y Arp 278 anticipa, a una escala manejable, lo que le ocurrirá a la Vía Láctea cuando colisione con Andrómeda dentro de unos 4.500 millones de años. Mientras tanto, la serie APOD sigue su curso; la propia NASA recuerda que la página se está mudando de apod.nasa.gov a science.nasa.gov/apod. La siguiente imagen, titulada ‘Chasing Shadows’, promete perseguir sombras astronómicas. La danza de las galaxias, por ahora, se contempla desde la distancia cómoda de 200 millones de años luz.

No hay aquí una revista con revisión por pares detrás, como sí la tendría un descubrimiento formal: se trata de una imagen divulgativa con un texto redactado por un astrónomo profesional. La distancia de 200 millones de años luz impide estudiar el par con el detalle de una galaxia cercana, pero basta para observar la arquitectura de la fusión. Queda pendiente medir cuánto gas se convierte en estrellas y cuántos cúmulos nuevos sobrevivirán al caos.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La imagen de la fusión entre las galaxias espirales NGC 7253 y Arp 278, bautizada como Nā ʻUhane Māhoe Huki Pū i ke Ola.
  • Dónde: Constelación de Pegaso, a unos 200 millones de años luz; observada desde Maunakea, Hawái.
  • Institución responsable: NASA (APOD), International Gemini Observatory / NOIRLab/NSF/AURA y Universidad de Hawái (Project Hōkūlani).
  • Cuándo: Publicada como imagen astronómica del día el 4 de septiembre de 2026.
  • Impacto a futuro: Documenta cómo las fusiones galácticas disparan la formación de estrellas y liberan elementos esenciales para planetas y, potencialmente, vida.

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