El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado que la reserva de bitcoin de El Salvador ha crecido gracias a donaciones privadas, no con fondos públicos. La verificación llega junto al acuerdo técnico para desbloquear unos 140 millones de dólares del programa de financiación que sostiene al país centroamericano desde febrero de 2025.
Un origen verificado: donaciones, no dinero público
El comunicado del FMI publicado al cierre de la segunda y tercera revisiones del programa de Facilidad Extendida de Fondos (EFF, por sus siglas en inglés) es claro. La documentación aportada verifica que la acumulación de bitcoin desde la primera revisión del 27 de junio de 2025 corresponde a a donaciones privadas. Esa comprobación era una de las condiciones pendientes para destrabar el siguiente tramo del crédito.
El acuerdo, alcanzado a nivel técnico, debe pasar todavía por la Junta Ejecutiva del Fondo. Si se aprueba, liberará alrededor de 140 millones de dólares. Dentro del programa total, El Salvador tiene acceso a unos 1.400 millones de dólares, el equivalente al 360% de su cuota en el organismo.
El país entró en este programa en febrero de 2025. Desde entonces, el bitcoin ha estado en el centro de la discusión con el organismo. En la primera revisión, el FMI señaló que las tenencias públicas no se habían movido desde el arranque del programa y que las monedas que aparecían en el Fondo de Reserva de Bitcoin de El Salvador se habían reunido desde otras direcciones del Estado. Ahora el Fondo da un paso más: dice que los nuevos bitcoin están documentados como donaciones.
Chivo Wallet y nuevas reglas para los activos digitales
El avance no es solo contable. El FMI y El Salvador acordaron modernizar el marco legal, regulatorio y de supervisión de los activos digitales. Habrá mayor control de riesgos sobre las criptomonedas que posee el sector público.
En paralelo, la participación estatal en Chivo Wallet, la aplicación creada para impulsar el uso de bitcoin en El Salvador, se redujo de forma considerable. Un operador privado asumió la propiedad mayoritaria y el control diario de la plataforma. El Estado mantiene una participación pequeña y sigue garantizando la seguridad de los fondos de los clientes. También se trabajará para hacer más transparentes las posiciones de bitcoin guardadas en las distintas billeteras estatales.
La discusión ya no es si El Salvador arriesga dinero público comprando bitcoin, sino cómo se reciben y custodian las donaciones privadas que alimentan la reserva.
El equipo del FMI proyecta un crecimiento del 4,5% del PIB para 2026, apoyado en inversión, consumo, remesas y turismo. El superávit primario del sector público no financiero debería pasar del 2,9% del PIB este año al 3,7% en 2027.
Análisis: por qué importa esta distinción
Conviene detenerse en por qué esta diferencia entre donaciones y fondos públicos importa tanto. El Salvador fue el primer país en dar curso legal a bitcoin en 2021, y desde el inicio el FMI ha insistido en que el dinero público no se utilice para operar en un activo tan volátil. La verificación del origen de las donaciones relaja una de las fricciones del programa financiero, pero no las elimina. Para la calificación crediticia del país, cualquier señal de disciplina fiscal cuenta, sobre todo cuando las cuentas públicas dependen todavía del crédito externo.
El gobierno de Nayib Bukele ha defendido la acumulación de bitcoin como una apuesta de Estado. Si las monedas llegan desde donantes privados, el debate cambia de eje: ya no es tanto si el Estado arriesga recursos públicos, sino cómo se reciben, se custodian y se liquidan esas donaciones. Para el inversor externo, la lectura es doble. Por un lado, despeja un factor de riesgo en el programa con el FMI. Por otro, deja una incógnita sobre la continuidad de la estrategia: el propio comunicado del Fondo señala que no se espera más acumulación más allá de las donaciones ya documentadas. También queda por ver si el sector privado está dispuesto a seguir donando bitcoin sin contraprestación a cambio.
A principios de año, la caída de los precios redujo el valor de las tenencias de bitcoin de El Salvador y los seguros contra impago del país llegaron a máximos de cinco meses. Ese contexto ayuda a entender por qué el Fondo quería aclarar el origen de las monedas antes de liberar nuevos desembolsos. La transparencia sobre las billeteras estatales y la menor presencia estatal en Chivo Wallet van en la misma dirección.




