Glovo cambiará de manos a mediados de 2027. La icónica app de reparto a domicilio pasará a ser controlada por el fondo estadounidense SSW Partners, según ha confirmado esta semana la compañía. La operación, que no ha revelado cifras oficiales, se produce como parte del desguace ordenado por las autoridades de competencia tras la compra de Just Eat por parte de Uber en 2025.
El futuro de la plataforma en España está asegurado —no desaparecerá—, pero el cambio de dueño ha generado una ola de inquietud entre sus más de 2.000 repartidores y empleados en el país. La incertidumbre es el denominador común en oficinas y centros logísticos.
Así es SSW Partners, el nuevo propietario de Glovo
SSW Partners es un fondo de reciente creación, fundado por tres veteranos banqueros de Wall Street: Antonio Weiss, Robert Scully y Matthew Walsh. Weiss, ex alto cargo del Departamento del Tesoro de EE. UU., y Scully, exejecutivo de Morgan Stanley, aportan experiencia en reestructuraciones corporativas. El trío se conoce desde hace más de una década y ya colaboró en operaciones similares en el sector tecnológico.
El fondo no tiene intención de operar Glovo directamente. Su estrategia, habitual en este tipo de vehículos, consiste en sanear la empresa, buscar sinergias con otros actores del mercado y, en un plazo de tres a cinco años, venderla a un socio industrial o sacarla a bolsa. De hecho, SSW ya ha abierto la puerta a buscar alianzas estratégicas con otros operadores de reparto en Europa.
La transacción de Glovo se enmarca dentro del acuerdo de Uber con los reguladores europeos. La tecnológica estadounidense, que adquirió Just Eat hace un año, se vio obligada a desprenderse de activos en mercados donde la suma de cuotas podía ser excesiva. España era uno de esos mercados clave.
Temor en la plantilla y reacción sindical
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los empleados de Glovo en España. Fuentes internas describen un ambiente de ‘sorpresa e inquietud’ tras el anuncio. ‘Nadie sabe qué va a pasar con los puestos de trabajo ni con las condiciones’, explica un portavoz de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO. El sindicato ya ha anunciado que exigirá la protección y mejora de los derechos laborales durante el proceso de transición.
Glovo ha arrastrado históricamente un conflicto por la calificación de sus repartidores. La denominada Ley Rider obligó a la empresa a contratar a parte de su flota como asalariados, pero aún persisten bolsas de falsos autónomos. La entrada de un fondo de capital riesgo que priorizará la rentabilidad no disipa los temores, sino que los agrava.
El traspaso de Glovo a SSW Partners es una jugada de manual del capital riesgo: compra forzosa, reestructuración y venta posterior. El verdadero riesgo está en qué condiciones llega la plantilla a la meta.
Análisis: lo que se juega el reparto a domicilio en España
La operación de Glovo no es aislada. Refleja la consolidación frenética del sector del delivery en Europa. Tras el acordeón de fusiones —Just Eat-Takeaway, Uber-Just Eat, Delivery Hero-Glovo (frustrada)—, los grandes fondos de inversión ven oportunidades en activos que los reguladores obligan a vender a precio reducido.
Para el mercado español, el desembarco de SSW Partners abre un escenario de dos velocidades. Por un lado, el gigante Uber Eats se queda con la joya de la corona Just Eat, mientras que Glovo, la marca más conocida entre los usuarios españoles, pasa a manos de un fondo sin experiencia operativa en el sector. Esta dualidad puede fragmentar aún más el empleo en el reparto: los repartidores de plataformas seguirán saltando de app en app, pero ahora con dueños que tienen horizontes de inversión muy distintos.
La prioridad de SSW será reducir costes para hacer atractiva la venta futura, lo que podría traducirse en ajustes de plantilla o externalización de flotas. Mientras, los sindicatos se preparan para un nuevo capítulo de presión regulatoria. CCOO ya ha avanzado que vigilará cualquier movimiento que suponga un retroceso en derechos. Y el Gobierno, que ha sido beligerante con la economía de plataformas, tendrá que decidir si interviene para garantizar la estabilidad laboral o permite que el mercado siga su curso.
La fecha clave es mediados de 2027, cuando el fondo asuma el control efectivo. Hasta entonces, la incertidumbre será la única certeza para los 2.000 trabajadores de Glovo en España.




