El fideicomiso de recuperación de FTX ha anunciado su quinto pago masivo a los acreedores: 900 millones de dólares que comenzarán a distribuirse el próximo 31 de julio de 2026. Con esta nueva ronda, las devoluciones totales superan los 10.000 millones de dólares, una cifra que parecía impensable cuando el exchange colapsó en noviembre de 2022.
Cómo será la quinta distribución y quién puede recibirla
Según el comunicado oficial del FTX Recovery Trust, el pago se realizará exclusivamente a los titulares de reclamaciones permitidas que hayan completado todos los requisitos previos. La fecha de corte para esta distribución fue el 16 de junio de 2026: solo quienes tuvieran sus reclamaciones totalmente aprobadas y sin objeciones pendientes antes de ese día podrán acceder a los fondos.
Los acreedores recibirán el dinero en dólares estadounidenses a través de los proveedores de servicios designados: BitGo, Kraken y Payoneer. Es obligatorio haber superado el proceso de verificación de identidad (KYC, por sus siglas en inglés), presentar la documentación fiscal y registrarse en una de esas plataformas. Una vez que elijan un distribuidor, renuncian de forma irrevocable a recibir pagos en efectivo directamente de FTX, tal como advierte el comunicado.
En paralelo, el equipo de la masa concursal ha presentado una notificación judicial para reducir la reserva destinada a reclamaciones en disputa en 600 millones de dólares, pasando de 2.400 a 1.800 millones. Si el tribunal lo aprueba, esa cantidad liberada reforzará tanto este pago como futuras distribuciones.
Además, los titulares de reclamaciones relacionadas con NFT (tokens no fungibles) ya pueden iniciar el proceso de distribución desde el pasado 30 de junio. Aunque los pagos principales son en efectivo, este canal específico muestra el compromiso de la administración concursal por devolver hasta los activos digitales más complejos.
Más de 10.000 millones devueltos: cronología de los pagos
Hasta ahora, el fondo ha completado ya cuatro rondas de distribución. La primera, a principios de 2025, repartió unos 1.200 millones; la segunda, en mayo de ese mismo año, otros 5.000 millones; la tercera, en septiembre de 2025, aproximadamente 1.700 millones, y la cuarta, en marzo de 2026, unos 2.200 millones. Con los 900 millones de esta quinta entrega, el total desembolsado supera los 10.000 millones de dólares.
La quiebra de FTX pasó de ser el mayor escándalo del sector a convertirse en una de las recuperaciones de acreedores más rápidas y completas de la historia financiera reciente.
Muchas clases de acreedores ya han alcanzado el 100% de recuperación sobre sus reclamaciones originales, e incluso la categoría de reclamaciones pequeñas (las llamadas Convenience Class) ha llegado a recibir hasta un 120%, incluyendo ajustes por intereses. Un resultado que contrasta con el agujero de más de 8.000 millones que dejó la plataforma tras su hundimiento.
Qué significa esta recuperación para la confianza en el sector cripto
FTX llegó a estar valorada en 32.000 millones de dólares antes de que se descubriera que había utilizado sin consentimiento los fondos de sus clientes para préstamos a su firma hermana Alameda Research. En el momento de la quiebra, la plataforma apenas custodiaba el 0,1% de los bitcoins que sus usuarios creían tener. El impacto fue sísmico: desencadenó la mayor ola bajista que recuerda el mercado de las criptomonedas, borrando miles de millones de capitalización en semanas.
Cuatro años después, la gestión liderada por John J. Ray III ha logrado recuperar entre 14.500 y 16.000 millones de dólares mediante la venta de activos, litigios y la revalorización de participaciones como las que tenía en Robinhood. Todo ello ha permitido cumplir con la hoja de ruta del plan de reorganización aprobado por el tribunal, que prioriza la devolución íntegra más intereses para la mayoría de afectados.
Este desenlace supone un hito inesperado en la corta historia del ecosistema cripto. Demuestra que, incluso tras un fraude masivo, los mecanismos de reestructuración pueden devolver el dinero a los acreedores cuando los activos se gestionan con rigor. Aunque la industria sigue necesitando una regulación más clara, el caso FTX ofrece una nota de optimismo para quienes perdieron sus ahorros y un recordatorio para todos de que la transparencia no es negociable.




