La acción de Digi Spain Telecom cerró su segunda sesión en el Mercado Continuo con un repunte del 4,85%, situándose en 5,40 euros por título, un balón de oxígeno para los inversores que vieron el estreno con cierto vértigo. La capitalización bursátil alcanzó los 1.602,7 millones de euros, lejos aún de los 1.662 millones que marcaba el precio de salida de la OPV.
El jueves, la compañía debutó con un primer cruce a 6 euros (+7,1%), pero la sesión se torció hasta dejarla en 5,15 euros, un 8% por debajo del precio de colocación fijado en 5,60 euros. Con el rebote del viernes, el valor todavía arrastra un descuento del 3,6% respecto a ese precio de referencia, un margen que mantiene abierta la incógnita sobre si los institucionales que respaldaron la operación terminarán el periodo de estabilización con plusvalías o en tablas.
Claves de la OPV española
La transacción, supervisada por la CNMV, combinó una ampliación de capital de unos 150 millones de euros (26,8 millones de acciones nuevas) y una oferta secundaria por parte de Digi Romania de otros 137 millones (24,5 millones de acciones). En total, el tamaño inicial rondó los 287 millones de euros, ampliable hasta 330 millones si se ejecuta íntegramente la opción de sobre-adjudicación o greenshoe que gestiona Barclays Bank Ireland.
Los fondos netos de la ampliación, unos 134 millones de euros, se destinarán a acelerar el despliegue de la red propia de fibra y telefonía móvil, el eje sobre el que Digi quiere construir su ventaja competitiva frente a los grandes operadores. El grupo rumano mantiene cerca del 80% del capital, blindando el control de la filial española.
La OPV contó con más de 50 inversores institucionales, entre ellos Global Portfolio Investments (familia Domínguez de la Maza, Grupo Mayoral), que puso 100 millones de euros como ancla. Esta diversidad de colocación refuerza la imagen de un proyecto que ha pasado de ser un operador de nicho a una telco con ambición de red propia y presencia en el parqué.
Con el 80% del capital en manos del grupo rumano y una colocación secundaria a la vista, la Bolsa se convierte en un termómetro, no en un motor: la cotización reflejará la ejecución del plan de fibra, no al revés.
Un proyecto con 18 años de historia que aún no repartirá dividendo
Digi arrancó en España en 2008 y se ha convertido en uno de los operadores de mayor crecimiento. El consejo de administración queda presidido por Serghei Bulgac (consejero dominical), con Marius Varzaru como vicepresidente y consejero delegado. Junto a ellos figuran Catalin Neagoe, Mariana Mihaela Toroman y los independientes Carlos Robles García y Virginia Arce Peralta.
La compañía ha dejado claro que no distribuirá dividendos al menos hasta 2030. A partir de ese año, la direccion valorará un posible reparto en función de los resultados y la generación de caja. Bulgac admitió que, si el negocio evoluciona mejor de lo previsto, se podría adelantar el pago. No obstante, la prioridad por ahora es crecer en cobertura, no retribuir al accionista.
El debut bursátil fue celebrado con el tradicional toque de campana en el Palacio de la Bolsa de Madrid, un gesto que subraya el compromiso del operador con el mercado español. La CNMV ha autorizado una dispensa inicial del requisito de capital flotante del 25%, lo que deja margen para una colocación adicional del 5% en los próximos meses o años, siempre que se cumplan los 180 días de restricción post-OPV.
Una telco que apuesta por la red propia en un mercado maduro
El tránsito a la Bolsa ocurre en un momento delicado para el sector de las telecomunicaciones europeo. La inflación de costes energéticos y de infraestructuras, junto con una guerra de precios en el mercado residencial, obliga a los operadores a justificar cada euro de inversión. Digi apuesta por tener su propia fibra, lo que le libera de los alquileres mayoristas a Telefónica o Vodafone, pero exige un capex significativo que condicionará el flujo de caja en en los próximos ejercicios.
La clave está en la velocidad de ejecución. Si Digi consigue replicar en el despliegue de red el ritmo de captación de clientes que le llevó a superar los 6 millones de servicios contratados, el descuento actual sobre el precio de salida puede verse como una oportunidad. Si los plazos se dilatan, la paciencia de los inversores institucionales se pondrá a prueba. Por ahora, el rebote del 4,85% es un apunte contable, no una tendencia.




