Estudio revela que el trabajo remoto no siempre reduce las emisiones de carbono

Un análisis con 1.000 teletrabajadores desmonta la idea de que el home office es siempre más limpio: el gasto energético en casa y la infraestructura tecnológica pueden neutralizar los beneficios. La huella de carbono no se reduce de forma automática.

Un estudio con 1.000 participantes en Suiza ha puesto cifras a algo que muchos sospechaban: el teletrabajo no es automáticamente más limpio. La investigación, publicada en PLOS Climate y liderada por la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Lucerna, calcula que cada teletrabajador emite 1.322 kg de CO₂ al año si se suma el gasto energético del hogar, la tecnología y los desplazamientos que sí persisten. El dato es relevante porque muchas empresas y administraciones venden el trabajo a distancia como una estrategia de sostenibilidad sin tener en cuenta el balance completo.

El estudio no niega que dejar de ir a la oficina elimine emisiones del transporte. De hecho, los participantes que se desplazaban a diario gastaban de media 532 kg de CO₂ al año en trayectos. Sin embargo, cuando trabajaban desde casa, el consumo energético asociado a la vivienda y a los dispositivos adicionales arrojaba cifras que neutralizaban buena parte de ese ahorro.

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Los números del estudio suizo: 1.322 kg de CO₂ por teletrabajador al año

Los investigadores encuestaron a finales de 2024 a 1.000 trabajadores suizos que habían teletrabajado durante el mes anterior. Los resultados no dejan lugar a una lectura ingenua:

  • Emisión anual total de un teletrabajador: 1.322 kg de CO₂.
  • Emisiones por desplazamientos evitados (cuando no va a la oficina): unos 532 kg anuales.
  • Emisiones del espacio de trabajo en casa (habitación independiente): 466 kg.
  • Uso de tecnología adicional (monitores extra, sobremesa, impresoras): 286 kg.

Dicho de otro modo, el ahorro de 532 kg en transporte se queda en apenas 66 kg netos de beneficio si el hogar se equipa con una oficina separada y se multiplican los dispositivos. Y si la vivienda no es eficiente, el saldo puede ser negativo.

Por qué el ahorro en coche no lo es todo: el peso del hogar y la tecnología

El equipo suizo pone el foco en dos variables que los discursos empresariales suelen omitir. La primera es la habitación de trabajo independiente: climatizar, iluminar y mantener un despacho en casa puede emitir tanto como la mitad del desplazamiento que se evita. La segunda es la infraestructura tecnológica: un segundo monitor, un ordenador de sobremesa o una impresora no solo consumen electricidad, sino que su fabricación y transporte generan emisiones adicionales que rara vez se computan.

El estudio también advierte de que el teletrabajo puede incentivar más desplazamientos por ocio o recados durante la jornada, un efecto rebote difícil de medir pero que varios trabajos anteriores ya señalaban.

La clave no es demonizar el teletrabajo, sino entender que su huella ambiental depende de cómo se organice el espacio doméstico y del equipo que se utilice.

La gran pregunta para el mercado laboral español: ¿es el teletrabajo realmente una estrategia verde?

En España, donde más del 15% de los ocupados trabaja habitualmente desde casa según la EPA, los resultados suizos invitan a una reflexión propia. Muchas ofertas de empleo remoto se venden como “sostenibles” por el mero hecho de suprimir el coche. Sin embargo, la realidad energética de un piso en Madrid o Barcelona —con un aislamiento mediocre y facturas de luz al alza— puede hacer que trabajar en remoto dispare el consumo doméstico sin que la empresa lo contabilice en su informe de responsabilidad social.

Además, las compañías que apuestan por el teletrabajo suelen ofrecer ayudas para equipamiento informático que, sin un plan de reutilización, aumentan la chatarra electrónica. De hecho, la investigación suiza calcula que el coste de carbono de fabricar esos equipos extra ronda los 286 kg anuales por trabajador.

No hay por qué descartar el teletrabajo, pero sí ajustar las expectativas. Los autores reconocen que su muestra carece de un grupo de control y que las estimaciones son simplificadas. Lo que sí dejan claro es que la ecuación no es blanca o negra: un trabajador que viva cerca de la oficina y vaya en transporte público eficiente puede tener una huella similar o menor que quien teletrabaja en una casa mal aislada con tres pantallas encendidas ocho horas al día.

📝 Cómo enviar el currículum (si buscas un teletrabajo que reduzca tu impacto)

Si estás interesado en empleos remotos que cuiden el medioambiente, algunos portales y empresas empiezan a incluir criterios de sostenibilidad en sus vacantes. Te contamos cómo postular de forma que destaques esa sensibilidad.

  1. Paso 1: Accede al portal de empleo de la empresa que te interese (por ejemplo, sus secciones ‘Trabaja con nosotros’ o ‘Carreras’).
  2. Paso 2: Crea un perfil con tu CV actualizado, incluyendo cualquier certificación en eficiencia energética o formación en green skills.
  3. Paso 3: Filtra por ofertas etiquetadas como ‘remoto’ y busca indicios de políticas ambientales (compensación de carbono, equipos reacondicionados, auditorías energéticas).
  4. Paso 4: Redacta una carta de presentación breve donde menciones tu interés por una empresa comprometida con la sostenibilidad y cómo puedes contribuir desde casa (por ejemplo, usando energías renovables en tu tarifa eléctrica).
  5. Paso 5: Confirma la inscripción y, si obtienes entrevista, pregunta por las medidas concretas que la compañía aplica para que el teletrabajo sea realmente bajo en carbono.

Requisito mínimo: No se exige experiencia previa en sostenibilidad, pero sí un CV que demuestre competencias digitales y capacidad de organización en remoto.


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