EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Bicimad estrena 30 nuevas estaciones y 370 bicicletas eléctricas en Pozuelo de Alarcón, el primer municipio fuera de Madrid capital donde opera el sistema.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Pozuelo financia los 2,32 millones de euros de la instalación; la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid asume la gestión integral.
- ¿Qué impacto tiene? Los usuarios pueden moverse entre Pozuelo y Madrid sin cambiar de aplicación ni operador, usando la misma tarjeta de transporte público y la app MPass.
Bicimad se ha convertido en un sistema metropolitano. Desde este mes de julio, las 370 bicicletas azules del servicio de alquiler público ya circulan por las calles de Pozuelo de Alarcón, en una expansión que costará 2,32 millones de euros al municipio vecino pero que abre la puerta a una movilidad sin barreras entre la capital y la corona oeste.
Un salto metropolitano sin barreras operativas
El desembarco en Pozuelo —anunciado por el alcalde Martínez-Almeida en enero de 2025— se sustenta en un convenio de colaboración que garantiza la interoperabilidad total. Los usuarios de Bicimad no necesitan registrarse de nuevo ni utilizar una app distinta: la misma tarjeta de transporte público y la aplicación MPass de la EMT sirven para desbloquear una bicicleta tanto en la Puerta del Sol como en la estación de cercanías de Pozuelo.
La selección de los 30 puntos de anclaje se ha hecho con criterios que priman la proximidad a edificios públicos, la conexión con otros medios de transporte y la cercanía a vías ciclistas, evitando eliminar plazas de aparcamiento siempre que ha sido posible. Las nuevas estaciones se concentran en el entorno de la Avenida de Europa y la zona de Aravaca, facilitando el intercambio con la capital.
Pozuelo paga la instalación, Madrid aporta la experiencia y el mantenimiento
El Ayuntamiento de Pozuelo asume íntegramente el coste de 2,32 millones de euros de la instalación y el equipamiento de las nuevas estaciones. La EMT de Madrid, en cambio, se encarga de la gestión integral del servicio: desde la redistribución de las bicicletas hasta el mantenimiento de los tótems. Un reparto que no es casual: Madrid acumula ya una experiencia de más de una década con Bicimad y un reconocimiento expreso de que la logística de redistribución arrastra ciertas ineficiencias, como admitió el propio ayuntamiento en la memoria del último contrato. Para atajar ese problema, EMT alquilará 22 nuevos camiones de reparto, lo que debería beneficiar también para para la cobertura metropolitana.
Con estas 30 nuevas estaciones, Bicimad alcanza las 683 bases y una flota de 8.385 bicicletas, la mayor de España en un sistema de bicicleta pública eléctrica. Desde su refundación en 2019, el sistema ha ido tejiendo una red que ahora trasciende la M-30 y se convierte en la sexta gran ampliación, después de los sucesivos despliegues en los distritos del sur y el este de la capital.
El desembarco en Pozuelo consolida a Bicimad como el mayor sistema de bicicleta pública eléctrica del país y ensaya el modelo que Madrid quiere replicar en otros municipios del área metropolitana.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El salto a Pozuelo tiene un impacto inmediato sobre la movilidad cotidiana: los vecinos de la localidad pueden ahora cubrir el último kilómetro hasta el tren de cercanías o el Metro ligero con una bicicleta eléctrica, evitando el coche privado y completando una malla de transporte público que ya era sólida en la zona. La zona cero se sitúa en los barrios de Aravaca y Campamento, los puntos de contacto natural con la capital, donde la capilaridad de Bicimad se dispara.
El dato que resume la jugada es la ampliación a 683 estaciones y 8.385 bicicletas. Son cifras que sitúan a Bicimad por delante de otras redes urbanas españolas y que abren la puerta a futuras réplicas en municipios como Majadahonda o Las Rozas, siempre que la interoperabilidad prometida no se rompa al cruzar los límites municipales. El precedente más cercano es el Bicing metropolitano de Barcelona, que ya opera en varios municipios del área metropolitana y que ha demostrado que la clave no está en la infraestructura, sino en la coordinación tarifaria y operativa.
Observamos dos riesgos: el primero, que la financiación de nuevos municipios recaiga exclusivamente sobre las arcas locales, algo que puede frenar el despliegue en localidades con menor capacidad presupuestaria; el segundo, que las ineficiencias en la redistribución de bicicletas —para las que la EMT ya ha pedido 22 camiones— se trasladen a destinos periféricos, dejando estaciones vacías en hora punta. La experiencia de los últimos años enseña que expandir no es lo mismo que gestionar bien lo expandido.
El verdadero test llegará con el uso diario y con la respuesta de los usuarios ante la primera avería o falta de estacionamiento. Mientras tanto, Pozuelo se convierte en el laboratorio metropolitano de Bicimad y el acuerdo entre Almeida y Tejero sienta un precedente que otros alcaldes del PP en la corona oeste mirarán de cerca.





