Ucrania ataca 90 buques de la flota fantasma rusa y obliga a Rusia a suspender la navegación en Azov

En una sola noche, los drones impactaron diez petroleros de la flota fantasma y cuatro transbordadores en el mar de Azov, mientras que un ataque alcanzó la refinería de Syzran. El cierre del vital corredor marítimo Don-Azov corta una ruta estratégica para las exportaciones de cru

Hoy, 13 de julio de 2026, el mar de Azov amanece paralizado. 90 buques han sido alcanzados por drones ucranianos en menos de una semana, según confirmó ayer el jefe de las fuerzas de drones de Ucrania, Robert Brovdi. De ellos, diez petroleros y cuatro transbordadores fueron impactados en una sola noche, asestando un golpe directo a la flota fantasma con la que el Kremlin evade las sanciones occidentales sobre su crudo.

Lo que me parece más significativo no es el número de cascos averiados, sino la decisión que ya ha tomado Moscú: la suspensión total del tráfico marítimo por el canal Don-Azov y el estrecho de Kerch. Es la primera vez, desde el inicio de la invasión a gran escala, que Kiev logra interrumpir de forma sostenida una arteria logística por la que transita una porción relevante de las exportaciones de petróleo ruso con destino a Asia y a los mercados no alineados con las sanciones.

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Ataques coordinados y daños en infraestructura energética

Los ataques, ejecutados con drones aéreos y navales de fabricación ucraniana, no se limitaron a los muelles. Los objetivos incluyeron:

  • Diez petroleros y cuatro transbordadores en el mar de Azov durante la madrugada del sábado al domingo.
  • La refinería de Syzran, a más de 800 kilómetros de la línea del frente, que sufrió daños que reducirán su capacidad de destilación de crudo.
  • Varias subestaciones eléctricas en Crimea, agudizando los problemas de suministro energético en la península ocupada.

Brovidi precisó que la ofensiva es parte de una campaña destinada a asfixiar la financiación militar rusa. Los datos que he analizado de fuentes independientes muestran que Ucrania ha conseguido coordinar una oleada de impactos sobre la flota fantasma —un conjunto de buques envejecidos, con pabellones de conveniencia y asegurados fuera del circuito occidental— para forzar a Rusia a cerrar una ruta que Moscú consideraba segura.

Una guerra económica en el mar de Azov

Lo que veo detrás de este cierre es una escalada en la guerra económica. La flota fantasma rusa, compuesta por al menos 400 embarcaciones según estimaciones de brokers de seguros, permite a Moscú colocar su crudo en mercados como China e India a precios superiores al tope de 60 dólares fijado por el G7. Hasta ahora, las sanciones financieras y los embargos parciales no habían logrado detener ese flujo comercial. Sin embargo, los drones baratos y de gran alcance que emplea Ucrania han conseguido lo que la diplomacia no ha podido: inmovilizar la logística física.

La interrupción del tráfico en el canal Don-Azov tiene consecuencias inmediatas para el mercado del petróleo. Cualquier cierre, aunque sea temporal, de esta ruta elimina del mercado entre 150.000 y 200.000 barriles diarios de crudo ruso, según cálculos de analistas del sector que he consultado. Si la suspensión se mantiene más de dos semanas, los inventarios globales empezarán a resentirse justo cuando la demanda de gasolina en el hemisferio norte alcanza su pico estival.

Además, las primas de riesgo de guerra para los buques que operan en el mar Negro ya se han disparado. Las aseguradoras londinenses han elevado sus tarifas, encareciendo el flete y forzando a los exportadores rusos a asumir costes adicionales que erosionan sus márgenes. En mi análisis, esta dinámica refuerza la tesis de que Moscú verá mermados sus ingresos energéticos en el tercer trimestre, un factor que los inversores en deuda soberana rusa no están valorando correctamente.

🌍 El impacto en España y Europa

Aunque el mar de Azov queda lejos de las costas españolas, su paralización comercial toca de lleno la cartera de los consumidores europeos. La reducción del crudo ruso disponible en los mercados globales tiende a empujar al alza la cotización del Brent, la referencia que determina el precio de la gasolina y el gasóleo en España. Un repunte de solo cinco dólares en el barril puede añadir entre 5 y 7 céntimos al litro de combustible, según la correlación histórica que manejan los operadores.

Ese efecto inflacionista, si se consolida, complica la hoja de ruta del Banco Central Europeo. La presidenta Lagarde ha condicionado los próximos recortes de tipos a una inflación subyacente que no se vea alterada por choques energéticos. De modo que, indirectamente, los ataques ucranianos sobre la flota fantasma podrían retrasar la esperada bajada de tipos en la eurozona y, por tanto, mantener el Euríbor a 12 meses —índice al que se referencian la mayoría de las hipotecas variables en España— por encima del 3% durante más trimestres de los previstos. Las familias con créditos a tipo variable y las empresas exportadoras del IBEX 35 deben seguir muy de cerca la evolución del tráfico en el estrecho de Kerch.


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