Un estudio revela que el Tyrannosaurus rex ponía entre 20 y 30 huevos por nidada y apenas cuidaba a sus crías

El estudio, publicado en 'Biology', señala que las crías eran precoces y capaces de valerse por sí mismas desde la eclosión. La estrategia reproductiva del mayor depredador terrestre combinaba rasgos de reptiles y aves modernas.

El Tyrannosaurus rex fue sin duda el depredador más imponente que ha caminado sobre la Tierra. Pero todo gigante tuvo un comienzo diminuto. Un nuevo estudio publicado en la revista Biology ha logrado reconstruir cómo eran los primeros días de vida de esta especie: ponía entre 20 y 30 huevos por nidada, sus crías eran precoces y capaces de valerse por sí mismas, y el cuidado parental era casi inexistente. El hallazgo, que firma un equipo internacional con participación de la Universidad de Bath, arroja luz sobre una de las etapas más desconocidas del rey de los dinosaurios.

Los investigadores, liderados por Nicholas R. Longrich y Evan T. Saitta, examinaron fósiles excepcionalmente raros de crías de tiranosáurido procedentes de la Formación Frenchman en Saskatchewan (Canadá) y del Parque Provincial de los Dinosaurios. También analizaron la microestructura ósea de los pequeños fósiles mediante sincrotrón, una técnica que reveló signos de remodelación del tejido óseo, indicio de que estos animales se movían activamente poco después de eclosionar. La conclusión es clara: las crías de T. rex eran precoces, nacían ya bastante desarrolladas y no necesitaban cuidados intensivos de los padres.

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Huevos en abundancia y crías independientes

La estimación del tamaño de la puesta se basa en comparaciones con parientes actuales y en la rareza de los fósiles de neonatos. El equipo calcula que una hembra adulta pequeña de T. rex pondría alrededor de 20 huevos, mientras que los ejemplares más grandes podrían alcanzar los 30 huevos por nidada. En contraste, el género Gorgosaurus, un tiranosáurido más antiguo y de menor tamaño, habría realizado puestas de hasta 100 huevos, lo que sugiere que el T. rex invirtió comparativamente menos en número y más en el desarrollo individual de cada cría.

La alta fecundidad viene acompañada de una elevada mortalidad juvenil, como ocurre hoy con muchos reptiles. Los pequeños T. rex recién salidos del huevo, del tamaño aproximado de un pavo actual, debían evitar a depredadores como dromeosáuridos, cocodrilos e incluso pterosaurios azdárquidos de pico poderoso. La estrategia de producir muchas crías y confiar en que unas pocas sobrevivan encaja con una estrategia reproductiva intermedia entre reptiles y aves.

La transformación más radical del reino animal

Si las crías eran ligeras, de patas largas y veloces, los adultos eran todo lo contrario: cráneos masivos, mandíbulas capaces de ejercer una fuerza de mordida brutal y un peso que podía superar las ocho toneladas. Esta metamorfosis extrema permitió a T. rex ocupar nichos ecológicos distintos a lo largo de su vida, un fenómeno conocido como partición de nicho ontogenético. Los juveniles probablemente cazaban presas pequeñas y rápidas, mientras que los adultos dominaban el ecosistema.

Este contraste anatómico tan marcado alimentó durante décadas el debate sobre Nanotyrannus, un posible tiranosáurido de cuerpo ligero que algunos científicos consideraban una especie separada. La nueva investigación se suma a los trabajos que sostienen que esos fósiles no son juveniles de T. rex, sino un taxón distinto. Aun así, la plasticidad de crecimiento del verdadero T. rex sigue asombrando.

crías de dinosaurio

El estudio de los huesos y dientes de las crías canadienses ha permitido a los paleontólogos asomarse a una fase de la vida casi invisible en el registro fósil. Los fósiles de tiranosáuridos muy jóvenes son extremadamente escasos —apenas unos pocos ejemplares en todo el mundo—, por lo que cada nuevo dato es un tesoro científico.

Cada Tyrannosaurus rex comenzó su vida como un ser del tamaño de un pavo, pero con la promesa de convertirse en un depredador de más de doce metros.

El enigma de la crianza intermedia

Desde una perspectiva evolutiva, Tyrannosaurus rex se sitúa en un punto de transición fascinante. Los cocodrilos actuales, sus parientes vivos más cercanos junto con las aves, muestran un cuidado parental limitado: protegen el nido y a las crías durante un tiempo, pero la mortalidad sigue siendo alta. Las aves, en cambio, han desarrollado comportamientos parentales muy elaborados, con alimentación directa de los polluelos y largos periodos de dependencia. Los dinosaurios terópodos, como el T. rex, parecen haber experimentado con una solución intermedia: puestas numerosas, eclosión de crías autosuficientes y abandono temprano del nido.

Este hallazgo encaja además con la evidencia de un crecimiento acelerado en los tiranosáuridos. Alcanzar un tamaño colosal en apenas dos décadas exigía no malgastar energía en cuidados prolongados. Cuanto antes se valieran las crías por sí mismas, antes podrían empezar a crecer y a reducir el riesgo de ser devoradas. La naturaleza optó por la cantidad y la precocidad.

A pesar de la claridad de los resultados, los propios autores advierten de que las pruebas directas sobre el comportamiento de nidificación siguen siendo esquivas. No se han encontrado nidos de T. rex en buen estado de conservación, por lo que las estimaciones sobre el tamaño de la puesta y la atención parental se basan en modelos comparativos y en la histología ósea. Futuros hallazgos de huevos o embriones podrían confirmar o matizar estas cifras.

El trabajo, que aparece en un número reciente de Biology, demuestra que incluso el dinosaurio más estudiado del mundo esconde secretos en sus primeros pasos. La próxima vez que un museo exhiba un esqueleto imponente de T. rex, conviene recordar que aquel gigante empezó siendo una cría diminuta, vulnerable y sola, corriendo para no ser comida en un mundo hostil.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: El Tyrannosaurus rex ponía entre 20 y 30 huevos por nidada y sus crías eran precoces, con escaso cuidado parental.
  • Dónde: Los fósiles analizados proceden de la Formación Frenchman (Saskatchewan, Canadá) y del Parque Provincial de los Dinosaurios.
  • Institución responsable: Equipo internacional liderado por la Universidad de Bath y publicado en la revista Biology.
  • Cuándo: Estudio publicado en julio de 2026.
  • Impacto a futuro: Ayuda a comprender la evolución de las estrategias reproductivas entre reptiles y aves y resalta la importancia de los fósiles de crías para reconstruir la biología de los dinosaurios.

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