AIE prevé que la oferta global de petróleo superará la demanda a finales de 2026 si no se reanuda la guerra

El tránsito de crudo por Ormuz se disparó un 70% en junio tras el alto el fuego, pero los recientes enfrentamientos en el Golfo podrían revertir la recuperación. La AIE eleva sus previsiones de oferta para 2026 pese a la incertidumbre.

El barril de Brent se desplomó 31 dólares en junio, hasta los 68 dólares, el nivel más bajo desde antes de la guerra. Pero la tregua no duró. Los enfrentamientos de esta semana entre Estados Unidos e Irán han devuelto el barril por encima de los 77 dólares y han puesto en jaque el incipiente superávit de oferta que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) vislumbraba para finales de 2026.

En su informe mensual de julio, la AIE traza un panorama esperanzador si el conflicto se apacigua: la oferta global de petróleo podría superar la demanda a finales de año. Pero advierte: el reinicio de las hostilidades esta misma semana ensombrece cualquier previsión.

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El alto el fuego dispara el tráfico por Ormuz

El tránsito de crudo y derivados por el Estrecho de Ormuz promedió 13,2 millones de barriles diarios (mb/d) en junio, un 70% más que en mayo. El paso estratégico, que antes del conflicto movía cerca de 19 mb/d, recuperó en pocas semanas el 70% de su flujo habitual gracias al acuerdo de alto el fuego firmado el 17 de junio.

Ese regreso relámpago de los barriles árabes al mercado disparó la oferta mundial. En total, la producción global de petróleo creció en 4,1 mb/d hasta los 98,8 mb/d en junio, casi íntegramente por la reanudación de las exportaciones desde el Golfo Pérsico, según el informe de la AIE.

La agencia estima que, si la paz se consolida, la oferta media alcanzará 102,6 mb/d en el conjunto de 2026. Serían 210.000 barriles diarios más de lo anticipado hace solo un mes, aunque aún quedaría 3,7 mb/d por debajo del nivel de 2025.

Demanda al alza, pero lejos de los niveles previos

precio petróleo 2026

La demanda también respira. Tras hundirse a 97,9 mb/d en mayo (5,3 mb/d menos que un año antes), la AIE prevé que en octubre repuntará hasta situarse 8 mb/d por encima de ese suelo. Será el primer mes en que la demanda supere el nivel del mismo periodo de 2025. Para el cuarto trimestre, espera un consumo 1,2 mb/d superior al de 2025.

Pese a esta recuperación, la demanda media de 2026 quedará 1 mb/d por debajo de la de 2025, una caída algo menos severa de la que se esperaba el mes pasado (diferencia de 100.000 barriles diarios). La agencia atribuye la mejora a la caída del precio, que antes de los ataques de esta semana había llevado el Brent a 68 dólares, dos dólares menos que en vísperas del conflicto.

El superávit de crudo que dibujaba la AIE para final de año es, hoy, una posibilidad condicionada a que los misiles vuelvan a callar.

De cara a 2027, la AIE proyecta un incremento de 2 mb/d en la demanda. Sin embargo, la progresión esperada para el bienio 2026-2027 se sitúa muy por debajo de las tendencias históricas, reflejo de un mercado que aún no ha cicatrizado del todo.

Un mercado en el filo: la amenaza del Golfo

Los ataques de esta semana entre Estados Unidos e Irán recuerdan que la normalización del mercado petrolero necesita algo más que una tregua. La AIE es clara: «La reanudación de los enfrentamientos armados en el Golfo pone de relieve los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero, algo imprescindible para la normalización de los mercados petroleros».

Desde el punto de vista del suministro, el conflicto ha estrangulado las exportaciones del Golfo. Los grandes productores americanos —Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y Guyana— han compensado en parte la ausencia del crudo árabe, pero su capacidad conjunta no basta para cubrir un cierre prolongado de Ormuz. La AIE así lo reconoce: el superávit previsto depende de que el flujo por el Estrecho mantenga su tendencia al alza.

Mientras, el efecto sobre los precios ha sido contundente. El Brent, que en pocas semanas cayó 31 dólares, ha rebotado 9 dólares con solo dos jornadas de ataques. La volatilidad implícita en los contratos de opciones sobre crudo se ha disparado, y cualquier escalada llevaría a los fondos a deshacer posiciones largas en un mercado ya tensionado. El crudo de media densidad que sale del Golfo es esencial para refinerías europeas, entre ellas las españolas. Ese detalle cualitativo, que a menudo se pierde entre los grandes números, es el que marca la diferencia entre un mercado ajustado y uno en pánico.

Para España, un importador que compra en el exterior más del 90% del crudo que consume, la ecuación es sencilla: cada dólar extra en el barril se traduce en presión inflacionaria y en un encarecimiento de la factura energética. La AIE, aun con sus cifras, no esconde que la única variable que realmente importa hoy es cuánto durará el silencio en el Golfo.

Y en ese escenario, ni la agencia ni los mercados pueden hacer otra cosa que esperar.


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