Hace cuatro décadas, la temocilina se formuló como un antibiótico más, perdió la batalla comercial y fue archivado. Hoy, una investigación del Hospital Universitario Virgen Macarena publicada en The Lancet lo trae de vuelta con toda la autoridad de la evidencia clínica: es igual de eficaz que los carbapenémicos contra enterobacterias multirresistentes.
El olvido que duró cuarenta años
La temocilina nació en los años 80, en plena edad de oro de los antibióticos. Sin embargo, el mercado no la necesitaba entonces y, poco a poco, fue cayendo en el desuso. En España ni siquiera está comercializada. Nadie prestó atención a aquel fármaco de penicilina modificada hasta que las resistencias bacterianas empezaron a convertir las infecciones comunes en una amenaza hospitalaria.
Hoy, el panorama es muy distinto. Las enterobacterias —un grupo de bacterias que habita de forma natural en el intestino pero que puede provocar graves infecciones cuando se disemina— se han vuelto resistentes a las cefalosporinas de amplio espectro. El tratamiento de último recurso son los carbapenémicos, pero la presión asistencial y el uso reiterado están generando cepas que tampoco responden a ellos. Era urgente buscar alternativas y el equipo del Virgen Macarena miró hacia atrás.
El ensayo clínico con 334 pacientes da la respuesta
La temocilina fue capaz de igualar la eficacia de los carbapenémicos, el último bastión contra las infecciones graves.

Coordinado por el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen Macarena y con la participación de 29 hospitales de la red del CIBERINFEC (perteneciente al Instituto de Salud Carlos III), el proyecto Astarté analizó la respuesta al tratamiento en 334 pacientes con infección por enterobacterias multirresistentes. La mitad (167 pacientes) recibió temocilina; la otra mitad, un carbapenémico. Los resultados, publicados en The Lancet con una editorial dedicada, no dejaron lugar a dudas: la eficacia fue equivalente en ambos grupos.
Ningún otro fármaco había demostrado hasta ahora ese nivel de equivalencia frente a las carbapenemas. La temocilina no solo funcionó; lo hizo con un perfil de seguridad limpio, sin los efectos adversos graves que a veces acompañan a los antibióticos de reserva. El estudio, fruto de varios años de trabajo, convierte a este antiguo compuesto en una alternativa real y clínicamente probada.
El problema de las enterobacterias y la trampa de los carbapenémicos
Las enterobacterias incluyen patógenos tan conocidos como Escherichia coli o Klebsiella pneumoniae. Cuando estos microorganismos desarrollan mecanismos de resistencia, las infecciones urinarias, intraabdominales o del torrente sanguíneo se convierten en una pesadilla terapéutica. Durante años, los carbapenémicos han sido la última línea de defensa. Pero el aumento de la incidencia de estas infecciones ha disparado su uso, y las bacterias han aprendido a neutralizarlos mediante enzimas como las carbapenemasas.
La OMS y las principales sociedades científicas llevan tiempo reclamando medidas para reducir la presión selectiva que provoca el abuso de estos antibióticos. Disponer de una alternativa como la temocilina permitiría preservar los carbapenémicos para los casos más graves, rotar fármacos y frenar la escalada de resistencias. Cada mes que pasa, la necesidad es más acuciante.
¿Qué frena la vuelta de la temocilina a las farmacias españolas?
La paradoja es evidente: un antibiótico con eficacia demostrada no está disponible en España. La temocilina se comercializa en países como Bélgica o el Reino Unido desde hace años, pero aquí nunca obtuvo la autorización de comercialización. No es un problema de seguridad o de eficacia, sino de inercia regulatoria y económica. Reintroducir un fármaco antiguo requiere una inversión significativa en estudios de bioequivalencia y, sobre todo, la voluntad de un laboratorio que apueste por un producto sin patente y con un margen comercial limitado.
No obstante, el respaldo de The Lancet puede cambiarlo todo. La publicación en la revista médica de mayor impacto del mundo es un aval que los sistemas nacionales de salud no suelen ignorar. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya tiene sobre la mesa los datos de un ensayo que, con toda probabilidad, precipitará la actualización de las guías terapéuticas.
Antibióticos olvidados: la farmacia del pasado que nos salvará
El proyecto Astarté forma parte de una corriente más amplia que investiga los llamados «antibióticos olvidados», moléculas descartadas décadas atrás y que hoy resurgen como solución de urgencia. La temocilina no es el único caso: la colistina, la fosfomicina o la nitrofurantoína ya recorrieron ese mismo camino de vuelta. Lo que hace especial este hallazgo es la contundencia del ensayo clínico, su publicación en The Lancet y su aplicabilidad inmediata a uno de los problemas de salud pública más graves.
El mensaje es tan esperanzador como contundente: no hace falta inventar un nuevo antibiótico para ganar tiempo en la lucha contra las superbacterias. A veces basta con rescatar uno viejo, estudiarlo con el rigor de la medicina del siglo XXI y devolverlo al arsenal terapéutico. Los próximos meses serán decisivos para que la temocilina vuelva a los hospitales españoles y cumpla la promesa que los años 80 no supieron aprovechar.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: La temocilina, un antibiótico de los años 80 no comercializado en España, es igual de eficaz que los carbapenémicos frente a enterobacterias multirresistentes.
- Dónde: Ensayo clínico multicéntrico con 334 pacientes, coordinado desde el Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla) y otros 28 centros españoles.
- Institución responsable: Hospital Universitario Virgen Macarena, CIBERINFEC (Instituto de Salud Carlos III) e IBIS; estudio publicado en The Lancet.
- Cuándo: Resultados publicados en 2026 tras varios años de trabajo.
- Impacto a futuro: Ofrece una alternativa segura para reducir el uso de carbapenémicos, frenar las resistencias y presionar para que el fármaco esté disponible en España.




