Alerta por alérgeno no declarado en un producto importado: cómo revisar etiquetas y reclamar

La AESAN advierte de la presencia de gluten no declarado en el etiquetado de la marca Harinas de Mallorca y recomienda a las personas con problemas derivados de la ingesta de gluten que no consuman el producto. La devolución sin tique es uno de los derechos del consumidor.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha lanzado una alerta por la presencia de gluten no declarado en una harina de garbanzo de la marca Harinas de Mallorca, un fallo de etiquetado que puede ser grave para las personas celíacas o con sensibilidad al gluten no celíaca. La advertencia, con referencia ES2026/431, recuerda la importancia de revisar las etiquetas y los derechos del consumidor ante un producto mal etiquetado.

El producto bajo la lupa

La advertencia difundida por la AESAN se centra en un lote concreto de harina de garbanzo de la enseña Harinas de Mallorca, un producto que, según su etiquetado original, no debería contener gluten. Sin embargo, el análisis de las autoridades detectó la presencia de esta proteína, lo que supone un riesgo para quienes deben excluirla de su dieta por motivos de salud.

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El gluten, presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno, desencadena reacciones adversas en personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. La AESAN subraya que el consumo del lote afectado no comporta ningún riesgo para el resto de la población, pero insiste en que quienes tengan problemas derivados de la ingesta de gluten se abstengan de tomarlo.

Así puedes identificar el lote afectado y actuar paso a paso

Para saber si el producto que tienes en casa está implicado en la alerta, la AESAN recomienda seguir un procedimiento claro que evite confusiones.

📊 La alerta al detalle

MarcaProductoAlérgeno no declaradoRef. AESAN
Harinas de MallorcaHarina de garbanzoGlutenES2026/431

El primer paso es acudir a la página oficial de la AESAN y confirmar la veracidad de la alerta. Después, valora si perteneces al grupo de riesgo —personas celíacas o con sensibilidad al gluten— y, por último, comprueba los datos del envase: denominación del producto, peso, número de lote y fecha de caducidad o consumo preferente. Solo si todos estos datos coinciden con los que figuran en la nota oficial, el producto está afectado.

Si el lote es exactamente el señalado y estás dentro de la población de riesgo, no consumas el producto. La AESAN aconseja devolverlo en el punto de venta, incluso sin ticket, para obtener el reembolso o un cambio. En caso de haberlo ingerido y presentar síntomas compatibles, hay que acudir a un centro de salud.

alérgeno etiquetado

La omisión de un alérgeno en la etiqueta no es solo un descuido: vulnera el derecho del consumidor a una información veraz y puede tener consecuencias graves para la salud.

El contexto normativo y los derechos del consumidor

El etiquetado de alérgenos está regulado por el Reglamento (UE) 1169/2011, que obliga a los fabricantes a declarar la presencia de las catorce sustancias que causan la mayoría de las alergias e intolerancias alimentarias. El gluten es una de ellas, y cuando se omite en la lista de ingredientes se incurre en una infracción que da derecho al consumidor a reclamar.

La normativa comunitaria, transpuesta a la legislación española, ampara al comprador con dos herramientas principales: la garantía de conformidad del producto y la responsabilidad del fabricante por los daños causados. Así, ante un alimento que no se ajusta a lo declarado en la etiqueta, se puede exigir la devolución del importe o la sustitución del producto, incluso sin presentar el ticket de compra, ya que la alerta oficial de la AESAN sirve como comprobante del defecto. Además, si el consumo hubiera provocado un perjuicio a la salud, se abre la vía de la reclamación patrimonial.

Las organizaciones de consumidores como FACUA y la OCU recuerdan que, en estos casos, el primer paso es acudir al establecimiento donde se adquirió el alimento y solicitar la hoja de reclamaciones si la respuesta no es satisfactoria. La alerta de la AESAN, publicada en su portal y difundida a las comunidades autónomas, respalda al consumidor en todo el proceso.

La prevención, la mejor aliada del consumidor

Las alertas por alérgenos no declarados se han convertido en un recordatorio periódico de la necesidad de leer con lupa las etiquetas, sobre todo cuando en casa hay alguien con alergias o intolerancias. La AESAN publicó en 2025 más de un centenar de avisos de este tipo, una cifra que refleja tanto la mejora de los controles como la frecuencia con que se producen errores en la cadena de envasado.

Más allá del caso puntual de la harina de garbanzo, el mensaje para el consumidor es claro: no basta con confiar en la marca o en la costumbre; hay que revisar siempre la lista de ingredientes, el número de lote y las posibles advertencias de trazas. La tecnología ayuda: aplicaciones como la de la propia AESAN permiten escanear códigos de barras y cruzar información con las alertas activas. La prevención empieza en la cocina, pero se refuerza con un ojo crítico en el lineal.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Revisa el lote antes de cocinar: compara el número de lote y la fecha de caducidad con los datos de la alerta en la web de la AESAN. Si coinciden, no consumas el producto.
  • Devuelve sin tique: la alerta oficial sustituye al ticket como prueba. Acude al punto de venta y solicita el reembolso o el cambio; si te ponen pegas, pide la hoja de reclamaciones.
  • Refuerza el hábito de leer la etiqueta: aunque el producto sea de confianza, los lotes cambian y con ellos la composición. Revisa siempre el etiquetado de alérgenos, especialmente si en casa hay alguien celíaco o con intolerancias.

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