Standard Chartered Bitcoin a 100.000 dólares: ‘compra a gritos’ tras caída a 64.000

La firma británica cree que la presión sobre el precio viene de un giro en la comunicación de Strategy, no de un problema de solvencia. Para el banco, los 64.000 dólares son un 'grito de compra' antes del asalto a los 100.000.

Bitcoin ha bajado hasta los 64.000 dólares, pero Standard Chartered no se inmuta. El banco británico ha reiterado este viernes su previsión de que la criptodivisa más grande del mundo alcance los 100.000 dólares antes de fin de año, y califica el nivel actual de precio como “una compra a gritos” (a screaming buy).

La razón de la reciente debilidad, según un informe interno al que ha tenido acceso Bitcoin Magazine, no hay que buscarla en los fundamentos de la red. Está en Strategy (la empresa antes conocida como MicroStrategy), el mayor tenedor corporativo de bitcoin del mundo, con 843.775 monedas en cartera, más del 4% de toda la oferta máxima que jamás existirá.

Publicidad

Strategy ha vendido 3.588 BTC por unos 216 millones de dólares en la última semana, su mayor desinversión hasta la fecha.  El mercado interpretó el movimiento como una ruptura de su mantra “nunca vender bitcoin”, una pieza clave del relato que sostenía su prima de valoración.

El giro de Strategy: del ‘nunca vender’ a vender 3.588 bitcoins

Durante años, el modelo de negocio de Strategy se apoyó en una premisa simple: comprar bitcoin con el dinero obtenido al emitir acciones y no vender nunca. Esa coherencia le permitía mantener un mNAV —el valor de la empresa dividido entre el valor de sus bitcoins— por encima de 1,0, lo que a su vez le permitía captar más capital y seguir acumulando.

Pero con el mNAV rondando ahora 1,0, las matemáticas han cambiado. La empresa ha virado hacia un modelo más complejo: usar sus bitcoins como respaldo de STRC, una acción preferente perpetua que paga un dividendo del 12% anual y funciona como un producto de crédito. La comunicación de ese giro ha sido, según Standard Chartered, el origen del castigo del mercado.

El bucle negativo se aceleró cuando STRC rompió su paridad de 100 dólares y llegó a tocar los 71,25 dólares a finales de junio. Aunque ahora ronda los 90 dólares, la reserva de efectivo para los dividendos sigue siendo sólida: 2.550 millones de dólares, equivalentes a 17,4 meses de cobertura.

Lo que el mercado castigó no fue la venta de bitcoin, sino la falta de claridad sobre por qué se produjo.

¿Compra a gritos? El argumento de Standard Chartered

Geoffrey Kendrick, responsable de investigación de activos digitales del banco, compara la situación con un banco central que promete hacer “lo que sea necesario” y, gracias a su credibilidad, nunca tiene que actuar. Si Strategy logra transmitir con eficacia su nueva estrategia, argumenta, ni siquiera necesitará vender más bitcoins.

Para el analista, el episodio es ruido, no una señal sobre la dirección del bitcoin a medio plazo. Con la criptodivisa en torno a 64.000 dólares, la considera “una compra a gritos” (a screaming buy) y mantiene su objetivo de 100.000 dólares para finales de 2026. La reciente debilidad, según él, abre una ventana de oportunidad para los inversores que miran más allá de las turbulencias de corto plazo.

Un giro estratégico que cambia las reglas del juego

El paso de “nunca vender” a una política de ventas programadas no es trivial. JPMorgan ya ha advertido de que introduce un “riesgo bidireccional evitable”, al convertir a Strategy en comprador y vendedor al mismo tiempo. Si el mercado percibe que las ventas responden a necesidades de liquidez y no a una visión estratégica, la prima de la acción podría resentirse.

Eso sí, la propia naturaleza del bitcoin como activo descentralizado y escaso sigue intacta. El banco británico no cuestiona los fundamentos de la red, sino que apuesta a que las señales de confianza terminarán imponiéndose. La pregunta abierta es si el mercado aceptará ese argumento en un entorno en el que la liquidez y las narrativas cambian a gran velocidad.

De momento, los 64.000 dólares se han convertido en un campo de pruebas. Si Standard Chartered acierta, los próximos meses podrían regalar una de esas remontadas que solo el criptomercado sabe ofrecer.


Publicidad