Un análisis exhaustivo de los datos del Dark Energy Survey (DES) sugiere que la energía oscura —el componente fantasma que acelera la expansión del universo— podría no ser constante. La desviación alcanza 3 sigma, una señal que, aunque no certifica un descubrimiento, obliga a los cosmólogos a replantearse el modelo estándar que ha gobernado la disciplina durante un cuarto de siglo.
El hallazgo aparece recogido en el estudio más completo del DES hasta la fecha, presentado a principios de julio de 2026. Si se confirma, marcaría el primer indicio sólido de que la energía oscura cambia con el tiempo, un golpe directo a la constante cosmológica de Einstein.
Lo que dicen los datos del Dark Energy Survey
El Dark Energy Survey fue diseñado para cartografiar la estructura a gran escala del cosmos y medir cómo la expansión ha cambiado a lo largo de la historia del universo. Para ello, analizó millones de galaxias, supernovas y la distribución de la materia oscura a través de la distorsión de la luz. El nuevo análisis, que combina todas las sondas del proyecto, revela que la presión de la energía oscura podría haber cambiado de signo —de repulsiva a ligeramente atractiva— en los últimos miles de millones de años.
En lenguaje estadístico, el resultado alcanza 3 sigma. Esto significa que hay una probabilidad inferior al 0,3% de que la señal observada sea fruto del azar. En cosmología, 3 sigma es un nivel de evidencia tentador, pero no suficiente para proclamar un descubrimiento. Para eso se necesitan 5 sigma, el umbral que convirtió al bosón de Higgs en un hecho en 2012. Sin embargo, es la primera vez que un experimento de esta magnitud apunta tan nítidamente hacia una energía oscura variable.
El estudio también confirma que la tensión de Hubble persiste: las mediciones de la expansión actual del universo, basadas en supernovas cercanas, siguen superando en un 9% el valor inferido del fondo cósmico de microondas. Y la posible variabilidad de la energía oscura no resuelve esa discrepancia; más bien la agudiza.
La constante cosmológica y el modelo que se tambalea
En 1998, dos equipos independientes descubrieron que la expansión del universo se aceleraba. Aquello les valió el Nobel de Física en 2011 y consagró a la energía oscura como la explicación más sencilla. La forma más simple de energía oscura es una constante, representada por la letra griega Λ (Lambda). Combinada con la materia oscura fría, forma el modelo LCDM, una receta que ha encajado asombrosamente bien con casi todas las observaciones durante 25 años.
Sin embargo, una constante cosmológica tiene una propiedad incómoda: predice que la densidad de energía oscura nunca cambia. Si el nuevo análisis del DES es correcto, esa predicción se viene abajo. Un hallazgo así obligaría a los físicos a buscar un mecanismo dinámico, como los campos de quintessence —campos escalares que evolucionan con el tiempo— o incluso a revisar la teoría de la relatividad general a escalas cosmológicas.

El equipo del DES, liderado por una colaboración internacional de más de 400 científicos, ha sido cauto. En el comunicado que acompaña al estudio subrayan que los datos son compatibles con 3 sigma, pero que aún deben someterse a un escrutinio independiente. «Es un resultado que merece ser tomado muy en serio, pero la historia de la cosmología está llena de señales de 3 sigma que desaparecieron con más datos», matiza una fuente cercana a la colaboración.
La energía oscura que creíamos inmutable podría tener una historia propia, y eso cambiaría la física tal como la conocemos.
Por qué una energía oscura variable es una bomba cosmológica
La posibilidad de que la energía oscura fluctúe arrastra consecuencias profundas. En primer lugar, liquidaría la interpretación más elegante de la constante cosmológica: la energía del vacío cuántico, que por definición es inmutable. Si la energía oscura cambia, el vacío no puede ser su origen. Habría que invocar un nuevo campo o una nueva partícula aún no detectada, quizás relacionada con la quinta fuerza de la naturaleza que algunos modelos teóricos ya anticipan.
En segundo lugar, una energía oscura variable podría reconciliar —o agravar— la tensión de Hubble. Los modelos teóricos sugieren que una energía oscura temprana, más intensa en el pasado, aliviaría la discrepancia. Pero los datos del DES, en la interpretación más cauta, no ofrecen aún una respuesta definitiva. De hecho, la tensión sigue ahí, intacta, lo que sugiere que la solución podría requerir algo más radical: quizá una revisión de cómo medimos las distancias cósmicas, o incluso fallos en el modelo estándar de partículas.
El hallazgo, no obstante, abre una ventana a una nueva era de la cosmología de precisión. Misiones como Euclid (ESA), el DESI (Instrumento Espectroscópico de la Energía Oscura) o el futuro telescopio Nancy Grace Roman (NASA) aportarán en los próximos años mapas del cosmos con una resolución sin precedentes. Si la señal de 3 sigma es real, estas máquinas la elevarán a 5 sigma en menos de una década. Si no lo es, aprenderemos que el universo es aún más caprichoso de lo que imaginamos.
Por ahora, lo único seguro es que la constante cosmológica ha dejado de ser intocable. Y en una ciencia que se nutre de anomalías, eso ya es un terremoto.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Indicios de que la energía oscura no es constante, con una desviación de 3 sigma detectada por el Dark Energy Survey.
- Dónde: Análisis combinado de millones de galaxias observadas por el Dark Energy Survey, desde el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo (Chile).
- Institución responsable: Colaboración internacional del Dark Energy Survey, pendiente de publicación revisada por pares.
- Cuándo: Julio de 2026.
- Impacto a futuro: Cuestiona el modelo estándar LCDM y podría obligar a desarrollar una nueva física para explicar la aceleración cósmica.




