El entrenamiento de core no pierde relevancia con los años. Al contrario: se vuelve una herramienta indispensable para mantener la autonomía y moverse con energía. Joan MacDonald, referente de fitness a los 80 años que empezó a entrenar a los 70, comparte un movimiento sencillo que cualquiera puede integrar en su rutina: los bodyweight clock taps. Sin máquinas ni gimnasio. Solo tu cuerpo, equilibrio y control.
Qué son los ‘clock taps’ y por qué funcionan tan bien después de los 60
El ejercicio que propone Joan es tan simple como efectivo. De pie, sobre una pierna, trazas con el pie libre un reloj imaginario tocando el suelo en las posiciones de las 12, las 3, las 6 y las 9. El gesto parece un juego de equilibrio, pero debajo hay una activación intensa de toda la musculatura profunda del tronco.
Joan lo describe como «un movimiento potente de estabilidad y core que fortalece los músculos que te mantienen estable, equilibrado y en movimiento a medida que envejeces». La ciencia del ejercicio respalda esta lógica: los ejercicios de estabilidad sobre una pierna reclutan el transverso del abdomen, los oblicuos y la musculatura lumbar, justo lo que se necesita para caminar con seguridad, girar o agacharse sin tambalearse.
A diferencia de los ejercicios de core en el suelo, los ‘clock taps’ se hacen de pie y en cadena cinética cerrada. Eso implica que el abdomen trabaja en las mismas condiciones en las que lo usas durante el día. Es decir, el beneficio se transfiere directamente a tu energía diaria y a tu capacidad para mantener el ritmo sin sobrecargar la zona lumbar.
Cómo ejecutar los ‘clock taps’ con la técnica correcta
La clave está en la calidad del movimiento, no en la velocidad ni en la distancia que alcances con el pie. Joan insiste en que «a veces, los movimientos más efectivos son los simples que haces con constancia». Aquí va la secuencia paso a paso:
- Ponte de pie sobre una pierna, con una ligera flexión en la rodilla de apoyo y el abdomen activado como si fueras a recibir un golpe suave en el estómago.
- Mantén las caderas niveladas y extiende la pierna libre hacia delante para tocar el suelo con la punta del pie en la posición imaginaria de las 12. Vuelve al centro con control.
- Repite el gesto hacia el lateral (las 3), hacia atrás (las 6) y hacia el otro lateral (las 9). El tronco no se inclina: quien se mueve es la pierna, no la cadera.
- Completa todas las repeticiones sobre un lado antes de cambiar de pierna.
Consejo de técnica: muévete despacio. El objetivo no es llegar lejos, sino mantener el control durante cada toque. Si pierdes el equilibrio, apoya la mano en una pared o una silla al principio.
📊 La pauta en cifras
- Series y repeticiones según nivel: principiantes, 3 toques por pierna x 8-10 repeticiones; intermedio, 3 toques x 10-12 repeticiones; avanzado, 3 toques x 12-15 repeticiones.
- Frecuencia semanal: de 2 a 3 sesiones, dejando al menos un día de descanso entre ellas.
- Progresión: cuando domines el equilibrio y la cadera se mantenga nivelada, añade una repetición extra o reduce el apoyo externo.
- A tener en cuenta: la mejora de equilibrio y estabilidad es progresiva; no esperes cambios drásticos en una semana, pero sí una mayor conciencia corporal en cada sesión.
La estabilidad se construye con movimientos lentos, no con sesiones intensas que descuidan el control.

Los cinco beneficios que convierten este ejercicio en un seguro de movilidad
Joan MacDonald enumera cinco razones por las que incluye los ‘clock taps’ en sus entrenamientos con mujeres de cualquier edad. Todos apuntan a lo mismo: fortalecer el abdomen para que la vida diaria fluya con menos limitaciones.
Refuerzo del core y protección lumbar. Al activar la musculatura profunda del abdomen, reduces la tensión que recae sobre la parte baja de la espalda. En lugar de cargar la zona lumbar al agacharte o girar, el tronco actúa como un corsé natural que reparte las fuerzas.
Mejora del equilibrio y la coordinación. Mantenerse sobre una pierna mientras mueves la otra obliga a tu sistema nervioso a afinar la comunicación con los músculos estabilizadores. El resultado es una mayor seguridad al caminar, subir escaleras o pisar superficies irregulares.
Mayor estabilidad de cadera. Las caderas niveladas durante el movimiento fortalecen los glúteos medios, fundamentales para estabilizar las rodillas y las articulaciones. Una cadera estable es sinónimo de zancada firme.
Fuerza funcional para los gestos cotidianos. Los ‘clock taps’ imitan movimientos reales: girar, estirarse para coger algo, dar un paso lateral. Al entrenarlos de forma controlada, preparas al cuerpo para ejecutarlos con más energía y menos rigidez.
Reducción del riesgo de tropiezos. Al mejorar el control postural y la conciencia corporal, el movimiento te vuelve más ágil para reaccionar ante un desequilibrio. Joan lo resume como «ayudar a reducir el riesgo de caídas mejorando el control y la conciencia corporal».
Por qué la constancia gana a la complejidad cuando hablamos de core
La trayectoria de Joan MacDonald es un argumento a favor de la persistencia. Empezó a entrenar a los 70 años y, diez después, no solo ha perdido más de 19 kilos y ha ganado masa muscular, sino que entrena a otras mujeres a través de su plataforma Train With Joan. Su enfoque es claro: «No necesitas entrenamientos complicados para empezar a ganar fuerza».
La evidencia en fisiología del ejercicio coincide. Los programas de fuerza y estabilidad para la musculatura del tronco funcionan cuando se sostienen en el tiempo, no cuando se atiborran de ejercicios nuevos cada semana. El abdomen responde bien a estímulos sencillos y repetidos con calidad, siempre que incorporen progresión y control.
El matiz importante es que la edad no es un límite, sino un contexto que pide ajustar intensidad y volumen. Joan lo aplica con sentido común: si empiezas desde cero, tres toques por pierna bastan. El cuerpo se adapta y entonces aumentas. Sin prisas. Sin lesiones. Sin expectativas irreales.
Lo que convierte a los ‘clock taps’ en un ejercicio tan recomendable para la estabilidad lumbar es su bajo impacto y su alta transferencia a la vida real. No necesitas esterilla, ni poleas, ni máquinas. Cinco minutos de reloj, tres veces por semana, y tu core empezará a notar la diferencia.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Despierta tu core por la mañana: antes de la ducha, dedica 3 minutos a los ‘clock taps’ sobre una superficie firme. Tres toques por pierna y 8 repeticiones bastan para activar el abdomen y empezar el día con buena conciencia postural.
- Integra el equilibrio en tus pausas: mientras esperas el café o durante una llamada de pie, levanta una pierna y mantén el control 10 segundos. Alterna lados y aprovecha ese microentrenamiento para sumar estabilidad sin añadir tiempo extra.
- Revisa tu progresión cada dos semanas: si ya no pierdes el equilibrio, reduce el apoyo de la pared o añade una repetición más. El abdomen se fortalece con constancia, no con intensidad puntual.




