La tregua con Irán ha durado apenas unas semanas. Este 8 de julio, los precios del crudo han registrado la mayor subida diaria desde el cuarto trimestre de 2024. El Brent de entrega en septiembre se disparó un 7,6% hasta los 79,76 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) con vencimiento en agosto avanzó un 7,2% hasta los 75,4 dólares. Detrás del movimiento está la reapertura de un frente que el mercado daba por cerrado: el riesgo de un cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.
La sacudida llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarase oficialmente «muerto» el alto el fuego con Irán y calificase de «pérdida de tiempo» el memorando de entendimiento firmado hace apenas unos meses. Horas antes, tres buques comerciales habían sido atacados por fuerzas iraníes mientras transitaban el estrecho, lo que provocó una respuesta militar inmediata por parte de Estados Unidos.
El Brent supera los 79 dólares y vuelve la volatilidad
La magnitud del repunte ha pillado a muchos operadores con el pie cambiado. Hasta la víspera, los futuros del Brent llevaban semanas atrapados en un rango lateral entre los 72 y los 75 dólares, con la atención puesta en la debilidad de la demanda china y el exceso de oferta de los productores de la OPEP+. El ataque a buques en Ormuz y las palabras de Trump han devuelto de golpe la prima de riesgo geopolítico que el crudo había ido perdiendo desde que se iniciara el proceso de paz.
Los datos de la sesión muestran que el volumen de contratos negociados en el ICE se triplicó en las dos horas siguientes a la noticia. Los fondos de cobertura, que llevaban semanas reduciendo posiciones largas, se vieron forzados a cubrir cortos en un entorno de liquidez ya de por sí menguante. El resultado fue una subida casi vertical que llevó al Brent a tocar los 79,76 dólares a media mañana en Nueva York, su nivel más alto en dos semanas.
El mercado de opciones también reflejó el nerviosismo: la volatilidad implícita a un mes del Brent escaló hasta el 42%, un nivel que no se veía desde los peores momentos de la crisis de 2022. Las primas de las opciones de compra con precio de ejercicio en 85 y 90 dólares se multiplicaron por tres en cuestión de horas, señal de que los operadores empiezan a cubrirse contra un escenario de interrupción prolongada del tránsito.
Trump entierra la tregua y Ormuz se enciende

El detonante político fue la declaración de Trump a primera hora del miércoles. En un mensaje publicado en su red social, el presidente estadounidense afirmó que el acuerdo interino con Teherán «nunca debió firmarse» y que su Administración no reconocerá «un papel mojado que Irán ha utilizado para rearmarse y seguir financiando a sus proxies». La Casa Blanca confirmó horas después que las sanciones suspendidas durante la tregua volverán a aplicarse «con efecto inmediato».
El ataque a los tres buques mercantes que transitaban por el Estrecho de Ormuz fue el casus belli que rompió definitivamente la tregua. Según fuentes militares estadounidenses, las embarcaciones fueron alcanzadas por misiles lanzados desde posiciones de la Guardia Revolucionaria iraní en la isla de Qeshm. Uno de los buques, un petrolero de bandera liberiana, sufrió daños en el casco pero logró salir del estrecho sin vertido. Los otros dos, un granelero y un quimiquero, fueron escoltados por destructores de la Quinta Flota hasta aguas seguras.
El mercado ha pasado en horas de un escenario de distensión a la amenaza real de un cierre del tránsito por Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo mundial.
La respuesta militar fue inmediata. El Pentágono confirmó ataques «de precisión» contra las baterías de misiles responsables de los lanzamientos, así como contra dos centros de mando y control en la costa iraní. El episodio revive el peor recuerdo de los mercados energéticos: en 2019, una serie de incidentes similares llevó el Brent a superar los 70 dólares y obligó a Washington a reforzar su presencia naval en la zona. La diferencia ahora es la ausencia de un marco diplomático que contenga la escalada.
Análisis: ¿hasta dónde puede llegar la gasolina en España?
El impacto inmediato en los mercados mayoristas se irá filtrando con retardo al surtidor, y España es especialmente vulnerable. El país importa más del 80% de su crudo, y la práctica totalidad del suministro de Oriente Medio llega a través del Estrecho de Ormuz. Aunque la diversificación de suministradores ha avanzado —Nigeria, Estados Unidos y México han ganado peso en la dieta de las refinerías españolas—, una interrupción prolongada del tránsito en el Golfo Pérsico tensaría inevitablemente los precios de referencia del Mediterráneo.
Los futuros del gasóleo de calefacción ya recogieron el movimiento con una subida del 6,8% el miércoles, adelantando lo que puede llegar al diésel en los surtidores. Si el Brent se mantiene por encima de los 75 dólares durante más de tres semanas, el precio medio de la gasolina 95 en España podría situarse en el entorno de los 1,72 euros por litro antes de que acabe julio, según estimaciones del sector. Eso supondría un incremento de unos 8 céntimos respecto a los niveles actuales y pondría el coste de llenar un depósito medio de 50 litros por encima de los 86 euros.
Los márgenes de refino, que hasta ahora venían soportando la debilidad del crudo, se verán comprimidos si la materia prima sube más rápido que los derivados. Las refinerías españolas, con Repsol a la cabeza, operan con inventarios ajustados y podrían verse obligadas a trasladar el coste al mayorista en plazos cortos. La prima de riesgo geopolítico, esa variable intangible que desapareció en 2023, ha vuelto, y con ella la amenaza de que la política de Washington condicione el presupuesto de los hogares españoles.
Conviene recordar que el Estrecho de Ormuz no solo canaliza crudo: por sus aguas pasa también cerca del 30% del gas natural licuado (GNL) que consume Europa, una proporción que sube en verano por la mayor demanda asiática de refrigeración. Cualquier tensión prolongada en el paso encarecería simultáneamente los costes del petróleo y del gas, un escenario inflacionista que los bancos centrales europeos llevan meses intentando evitar.
El interrogante ahora es la duración de la escalada. Los analistas consultados señalan que el mercado ya descuenta un enfrentamiento de semanas, no de días. Sin una vía diplomática abierta, el Brent podría buscar los 85 dólares en cuestión de sesiones si se confirma la reducción del tráfico por Ormuz. En la memoria colectiva del sector energético español está aún fresco el verano de 2022, cuando el Brent superó los 120 dólares y el Gobierno se vio obligado a aplicar una bonificación récord a los carburantes. Hoy, sin esa red de ayudas activa, el impacto en el consumo sería directo y mucho más visible para el automovilista. Todo dependerá de si la Casa Blanca decide escalar su respuesta militar o si, por el contrario, abre un canal de desescalada. Por el momento, los tanques de los surtidores españoles no han notado el seísmo. Pero el oleaje ya está en camino.




