La Comisión Europea ha confirmado lo que muchos analistas anticipábamos: la revisión del Reglamento sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA) es ya inevitable. Bruselas planea actualizar el marco en 2027 para incluir a los emisores de stablecoins de fuera de la UE y ampliar su alcance a nuevas tecnologías de pago, en un movimiento que responde directamente al empuje de Donald Trump a este tipo de activos digitales.
La consulta a las partes interesadas estará abierta hasta el 30 de septiembre de 2026, según han confirmado a Euronews varios diplomáticos de la UE. Aunque formalmente se trata de una fase exploratoria, fuentes comunitarias dan por hecho que la reapertura del expediente legislativo se aprobará el próximo año. La presión procede de instituciones como el Banco Central Europeo (BCE), pero también del inesperado impulso que las stablecoins han recibido desde Washington.
¿Por qué la UE reabre el Reglamento MiCA ahora?
El contexto político ha cambiado radicalmente desde que MiCA entró en vigor. La Ley GENIUS, firmada por Trump en 2025, otorgó por primera vez un marco regulatorio federal a las stablecoins en Estados Unidos. El expresidente busca reforzar el dólar a través de estos instrumentos: el 95 % de las stablecoins mundiales están respaldadas por la divisa estadounidense. Para Trump, son una herramienta de pago estratégica en transacciones internacionales.
Las cifras avalan ese interés. Según Artemis Analytics, los volúmenes de transacciones de stablecoins se dispararon un 72 % en 2025, hasta alcanzar 33 billones de dólares (unos 28 billones de euros). Ese crecimiento, unido a la presencia de múltiples emisores extracomunitarios operando en Europa sin supervisión específica, ha encendido todas las alarmas en Bruselas.
“Reabrir el expediente parece inevitable en esta etapa, no solo por la posición expresada por varias instituciones europeas (en particular el BCE), sino también para atender los desarrollos regulatorios y tecnológicos más recientes a nivel mundial.” — un diplomático de la UE, en declaraciones a Euronews
El vacío regulatorio es evidente. MiCA no regula explícitamente a los emisores de stablecoins situados fuera de la UE que ofrecen sus servicios a ciudadanos europeos. Y una misma stablecoin puede tener varios emisores, lo que añade complejidad. La revisión pretende cerrar esa brecha y, al mismo tiempo, evaluar si el reglamento debe cubrir nuevos medios de pago tokenizados y depósitos que se espera que proliferen en los próximos años.
MiCA 1.0: un traje que ya le queda pequeño a la nueva realidad de los criptoactivos
Lo que veo en este proceso es una carrera global por el control de la infraestructura de pagos del futuro. La tokenización —la representación digital de activos en una cadena de bloques— está transformando el sector financiero. El propio BCE presentó a finales de marzo su nueva estrategia de pagos, con dos infraestructuras de red, Pontes y Appia, diseñadas para adaptar la institución a la tecnología de registro distribuido (DLT) y a la tokenización.
Sin embargo, la preocupación de fondo no es solo tecnológica. Las stablecoins operan fuera del sistema bancario tradicional, lo que significa que no están sujetas a las mismas reglas de solvencia, liquidez o protección de depósitos. Si una stablecoin con gran penetración en la eurozona sufriera una crisis de confianza, el impacto podría transmitirse a los mercados de deuda y a la estabilidad del euro. Por eso el BCE ha sido especialmente insistente en la necesidad de una supervisión reforzada.
La revisión de MiCA en 2027 será, por tanto, mucho más que un ajuste técnico. Es la respuesta europea a una estrategia estadounidense que intenta utilizar las stablecoins como punta de lanza para consolidar la hegemonía global del dólar. Y eso obliga a Bruselas a moverse con rapidez, sin esperar a que las nuevas tecnologías desborden por completo el perímetro regulatorio actual.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el lector español, la actualización de MiCA tiene implicaciones concretas, aunque indirectas. La más inmediata es la protección del consumidor: si los emisores de stablecoins de fuera de la UE quedan bajo supervisión, los usuarios europeos ganarán seguridad jurídica y reducirán su exposición a plataformas no reguladas. Además, el BCE refuerza su capacidad para controlar la masa monetaria digital, lo que ayuda a preservar la estabilidad del euro y, con ella, la del Euríbor. Una moneda única fuerte y bien supervisada es la mejor defensa frente a repuntes no deseados de los costes hipotecarios.
Para el tejido empresarial español, especialmente las fintechs y entidades de pago, la revisión de MiCA definirá el campo de juego. Las empresas europeas que emitan stablecoins en euros o desarrollen soluciones de tokenización competirán en un entorno más claro, pero también tendrán que cumplir con estándares más exigentes. Bruselas manda así una señal nítida: la innovación es bienvenida, siempre que no ponga en riesgo la estabilidad financiera.





