La Sirena vuelve a dar pérdidas con ingresos planos de 179 millones de euros: qué cambia para el consumidor

La cadena arrastra números rojos desde 2021 salvo un respiro puntual, y apuesta por un modelo de tienda que añade producto seco al congelado. La clave para el consumidor será si la eficiencia baja precios o si empieza a reducir puntos de venta.

La Sirena ha cerrado el ejercicio 2025 repitiendo la facturación del año anterior, 179 millones de euros, pero vuelve a los números rojos. La cadena especializada en congelados acumula pérdidas antes de impuestos de 3,47 millones de euros, un lastre que solo consiguió esquivar en 2024 gracias a un crédito de su matriz, Excelsior Times. La pregunta para el comprador es inmediata: si las cuentas no cuadran, ¿va a trasladar ese ajuste a los precios, al surtido o al mapa de tiendas?

La evolución de la compañía desde que José Elías la adquirió en 2021 cuenta un relato de claroscuros. Los ingresos se mantienen estables —rondan los 179 millones cada año—, pero la rentabilidad sigue sin despegar. De hecho, los 3,89 millones de euros que perdió en 2024 se han reducido un 10,7% hasta los 3,47 millones, una mejora que la empresa vincula a planes de acción centrados en la rentabilidad de las tiendas y el control de costes. El ebitda, por su parte, repuntó un 5,6% hasta situarse en 8 millones de euros.

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Las cuentas de La Sirena: un vistazo a los 179 millones

La Sirena afronta el reto de hacer sostenible un negocio que apenas mueve sus ingresos mientras los gastos siguen apretando. Las cifras clave de su último ejercicio son:

  • Facturación: 179 millones de euros, la misma que el año anterior.
  • Pérdidas antes de impuestos: 3,47 millones de euros (mejora del 10,7 % frente a los 3,89 millones de 2024).
  • Ebitda: 8 millones de euros, con un aumento interanual del 5,6 %.
  • Canal online: decreció un 10 % por la migración a una nueva plataforma, ya estabilizada en el último trimestre del año.

Perder dinero con 179 millones de ingresos no se arregla solo con recortar gastos; necesitas que el cliente llene la cesta.

La compañía ha logrado contener las pérdidas, pero lo ha hecho en un contexto en el que ni la cifra de negocio ni la inflación alimentaria jugaban a su favor. El dato del ebitda positivo deja entrever que la operativa diaria sí genera caja, aunque los costes financieros y las amortizaciones acaban comiendo el margen.

El plan para salir del rojo: tiendas, online y energía barata

En 2025, la cadena mantuvo su plan de expansión con dos aperturas netas y la reforma o reubicación de 10 tiendas, muchas de ellas para adoptar el nuevo formato La Sirena Market. Esta enseña, estrenada en 2024, introduce producto seco junto al congelado clásico, una jugada que busca ampliar el ticket medio y captar al cliente que no solo compra ultramarinos congelados.

En el frente digital, la migración a un nuevo e‑commerce provocó una caída del 10% en la venta online durante el ejercicio. La dirección asegura que la plataforma se ha estabilizado, por lo que 2026 debería recuperar ese terreno perdido.

Una de las bazas que maneja la compañía es el suministro eléctrico. Desde 2022 mantiene un acuerdo con Audax Renovables, empresa del mismo grupo, que le permite pagar un precio por debajo de la tendencia del mercado. Con el cierre del estrecho de Ormuz y la tensión geopolítica, disponer de un coste energético blindado es una ventaja competitiva que otros operadores de congelados no tienen.

congelados supermercado

¿Qué cambia para el consumidor en 2026?

Las previsiones oficiales hablan de 4 aperturas, 5 reubicaciones y 5 reformas en el presente ejercicio, tres de ellas bajo el modelo La Sirena Market. Traducido al lenguaje del comprador: habrá más tiendas con referencias de producto seco, pero el core del negocio —el congelado— no parece que vaya a encoger. Lo que sí puede ocurrir es que alguna ubicación antigua acabe desapareciendo durante el traslado.

La gran incógnita sigue siendo el precio. La cadena no ha anunciado una estrategia de bajada de precios para ganar cuota; está centrada en mejorar la eficiencia y en exprimir el ahorro energético. Si esos ahorros no se trasladan al lineal, el consumidor notará pocos cambios en el ticket —salvo que compare con la agresividad de la marca blanca de los supermercados, donde los congelados básicos suelen estar más baratos—.

Además, la normalización del canal online debería devolver la comodidad al cliente que prefiere recibir el pedido en casa. Eso sí, habrá que vigilar si la recuperación de las ventas digitales viene acompañada de cambios en los gastos de envío o en las condiciones de reparto.

Lo que nos dice la historia reciente de la marca

Desde que José Elías tomó las riendas, La Sirena solo ha cerrado un año en positivo —2024, y gracias a un crédito intragrupo—. Eso indica que el negocio, tal como está configurado, no consigue sostenerse por sí mismo sin ayudas financieras o sin ventajas como la energía barata de su matriz. La cadena lleva varios ejercicios comprimiendo costes y abriendo tiendas selectivamente, pero la facturación no despega.

Para el consumidor, esta dinámica tiene un mensaje claro: la oferta de congelados puede mantenerse estable en variedad, pero la compañía no tiene margen para entrar en una guerra de precios con los gigantes de la distribución. Si el cliente quiere congelado económico, lo encontrará más barato en la sección de marca blanca de Mercadona, Lidl o Carrefour. La Sirena juega la baza de la especialización y de la proximidad, pero no siempre puede competir en precio.

Tampoco es descartable que en el medio plazo se produzca alguna reestructuración más profunda si las pérdidas persisten. Para el comprador asiduo, conviene prestar atención al mapa de tiendas, especialmente en ubicaciones con alquileres altos o con poca rentabilidad.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Compara el precio por kilo: Revisa el coste de los congelados básicos (verdura, pescado, patatas) frente a la marca blanca del súper antes de llenar la cesta en La Sirena.
  • Vigila la tienda de tu barrio: Con 14 movimientos de reubicación y apertura previstos para 2026, algunas ubicaciones antiguas podrían desaparecer; si eres cliente habitual, confirma que tu tienda sigue operativa.
  • El canal online ya debería funcionar a pleno pulmón: Si pides por internet, comprueba los gastos de envío y los plazos de entrega; la nueva plataforma está estabilizada y no debería haber sorpresas.

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